juicio por el Crimen del Antiguo

El acusado de matar a su hijo en Donostia en 2011 mantiene su inocencia

"Para mí es como si hubiera muerto ayer", ha añadido el padre de Julen entre sollozos

EP - Martes, 6 de Junio de 2017 - Actualizado a las 18:15h

Vista del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Gipuzkoa contra un hombre acusado de matar a su hijo de 13 años de una cuchillada en 2011 en un domicilio del barrio de El Antiguo de Donostia.

Vista del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Gipuzkoa contra un hombre acusado de matar a su hijo de 13 años de una cuchillada en 2011 en un domicilio del barrio de El Antiguo de Donostia. (EFE)

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Vista del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Gipuzkoa contra un hombre acusado de matar a su hijo de 13 años de una cuchillada en 2011 en un domicilio del barrio de El Antiguo de Donostia.

El acusado de matar a su hijo de una cuchillada en el pecho, el 1 de diciembre de 2011 en Donostia, presuntamente para vengarse de su mujer que le había pedido el divorcio, mantiene su inocencia y dice que "el día del accidente" se lo encontró tendido en el suelo en el dormitorio principal del que fuera el domicilio familiar, tras escuchar un ruido cuando se encontraba en el salón. Llorando, ha afirmado que para él es "cómo si hubiera muerto ayer".

DONOSTIA. El acusado, que se encuentra en libertad provisional, ha declarado este martes ante el jurado popular en la segunda jornada del juicio y se ha sometido a las preguntas del fiscal, Jorge Bermúdez, el letrado de la acusación particular, Iñigo Iruin, y el de la defensa, Miguel Castells.

A preguntas del fiscal ha explicado que el 1 de diciembre quedó con su hijo Julen, antes de que éste fuera al colegio Luberri, hacia las siete o siete y media de la mañana, como hacían "todos los días", unas veces en coche y otras andando.

Según ha relatado, el día de los hechos fue con su hijo a la que había sido la vivienda familiar, aunque no ha precisado la hora, en la calle Logroño del barrio donostiarra del Antiguo, para "ir recogiendo las cosas", ya que había finalizado el arrendamiento y, además, la pareja estaba en proceso de separación. El fiscal ha apuntado, en varias ocasiones, que se dan contradicciones entre la declaración de este martes y la que el acusado hizo en la fase de instrucción.

El padre de Julen ha explicado que una vez en la vivienda él se quedó en el salón y pidió a su hijo que recogiera las huchas de sus hermanos y "algunas cosas que viera por ahí". Después escuchó "un ruido fuerte" y preguntó a su hijo "qué pasaba" pero no obtuvo respuesta, por lo que fue "rápido" al que fuera el dormitorio conyugal donde se encontraban las huchas.

"Era mi hijo, no es un objeto. Hablan como si fuera una botella y es mi hijo", ha respondido llorando cuando el fiscal le ha preguntado qué encontró en el cuarto. "Para mí es como si hubiera muerto ayer", ha añadido entre sollozos. Después ha explicado que se encontró a su hijo "caído en el suelo, entre el armario empotrado y la cama, en el hueco pequeño que podría haber". Además, se ha negado llorando a ver ninguna foto de su hijo.

Tras insistir en que le cuesta "mucho esfuerzo" recordar, L.S. ha puntualizado que su hijo se encontraba tendido en el suelo, de espaldas, "ligeramente un poco inclinado", sobre el brazo derecho, "más cerca de la cama". Según ha indicado, le dio la vuelta y le quitó el cuchillo que tenía clavado en el pecho, "inconscientemente", y no sabe dónde lo pudo dejar. "Dijo aita, aita ", ha apuntado. El acusado ha confesado que pensó que su hijo "se había caído sin más", pero luego vio el cuchillo y que "no paraba de sangrar el pobre". También ha apuntado que no quiere creer que pudiera suicidarse.

"Tenía a mi hijo en brazos", ha señalado, y ha añadido que quiso "morirse" y "no sabía ni lo que hacía". Además, en un extenso interrogatorio, que se ha prolongado durante más de dos horas, a cargo del letrado de la acusación particular, Iñigo Iruin, preguntado sobre si llamó a alguien, ha respondido que cogió el teléfono y lo tiró a la cama, porque "necesitaba los dos brazos para sujetar" a su hijo, y ha insistido en que "la única visión" que tiene, "desgraciadamente", es la de Julen en sus brazos "desangrándose".

"Yo estaba fatal, en shock", ha apuntado, para insistir, a continuación, en que "no sabía ni lo que estaba pasando" y que perdió la "noción" y desconoce cuánto tiempo estuvieron abrazados.

Sobre lo que hizo a continuación, ha dicho que se fue en moto al monte Igeldo de San Sebastián, donde permaneció siete días, "con intención" de tirarse a las rocas. "Yo estaba como si fuera un zombie, no pensaba, no razonaba, perdí la noción del tiempo y de todo", ha relatado el acusado, que a petición de la acusación ha escenificado cómo encontró a su hijo en el suelo.

A preguntas sobre la separación de su esposa, I.L, y la sentencia condenatoria por coacciones leves a ésta, tras lo cual permaneció, en noviembre de 2011, tres días ingresado en un psiquiátrico, L.S. Ha reconocido que tuvo una temporada que realizaba apuestas online, lo que según la acusación llevó a que su exmujer I.L. Quisiera separarse de él, algo que ha asegurado "no entendía, no entiende". "22 o 24 años juntos, cuatro críos, todo en el mejor momento, de la noche a la mañana te quitan todo eso, ¿cómo no voy a llamar a mi exmujer para ver qué pasa?, pero hablando", ha afirmado a preguntas de la acusación sobre si insistió a su mujer para que volvieran a estar juntos.

A preguntas de su letrado, ha relatado que lleva años en tratamiento psicológico, que tras la muerte de Julen, la Diputación les puso un asistente "a cada miembro de la familia" y como le vio "mal", se lo "recomendó". Además, ha indicado que antes de la muerte de su hijo su madre le llevó a un psiquiatra en la Policlínica de Donostia. También ha señalado que pudo "hacer cosas o no hacerlas", porque "no lo recuerda".

Sobre el encuentro con su madre tras pasar siete días desaparecido en Igeldo, L.S ha explicado que se acordó de ella y fue a verla porque sabía que hacía rehabilitación en el barrio donostiarra de Gros y visiblemente nervioso, con la respiración entrecortada, ha respondido que no se acuerda de qué ocurrió en ese encuentro. A continuación, ha indicado que un ertzaina amigo de él y su mujer le dijo que fuera a comisaría para dar cuenta de que había aparecido.

EXPOSICIÓN DE LAS PARTES

De manera previa a la declaración del acusado, ha tenido lugar la presentación de nuevas pruebas y la exposición de las partes. El fiscal Jorge Bermúdez ha explicado que inicialmente los forenses apuntaron al suicidio de Julen, "una tesis que no tiene asidero" porque Julen "tenía planes inmediatos", como "felicitar a un amigo", y ha considerado "imposible" la hipótesis del accidente, por lo que "prevalece que murió por ataque de su padre con un cuchillo" y que éste "tenía razones para matarle", vengarse de su exmujer. A ello ha añadido que la herida que presentaba Julen "es compatible con un delito de homicidio".

Iruin ha explicado que articula su acusación en que existe "un móvil, una razón" para que el acusado matara a su hijo, "la venganza hacia su esposa porque había tomado la decisión de separarse, haciéndole daño ahí dónde más le dolía";en que Julen "era un niño feliz que no tenía ningún motivo para suicidarse";y que la inicial calificación del hecho como suicidio "fue errónea". A su juicio, se trata de un asesinato, y no un homicidio, porque "hay agravante de alevosía doméstica", que nace "de la convivencia en el domicilio y la relación de confianza" entre padre e hijo, lo que lleva a la "imprevisibilidad" de un ataque por parte del progenitor.

"TOTALMENTE INOCENTE"

Por su parte, Miguel Castells, abogado del acusado, ha señalado que es "algo terrible, muy fuerte" decir que L.S. mató a su hijo y en lo que respecta a la hipótesis del suicidio, "cuesta mucho admitirlo a las dos partes, lo que sería la reacción de cualquiera". Además, ha explicado que el relato de su cliente "es confuso", porque "se desmayó" cuando encontró a su hijo en el suelo y vio que tenía un cuchillo clavado en el pecho, tras lo cual "vagó siete días sin comer, ni cubrir sus necesidades básicas".

Además, ha asegurado que L.S. se siente "totalmente inocente" y "no está bien", por lo que desde 2014 es atendido por un psiquátrico clínico, pero "tampoco estuvo bien antes" de los hechos. El letrado basa su defensa en la posibilidad de que Julen se autolesionara, "por el tipo de herida, trayectoria, forma y falta de signos de defensa", ya que "si te van a apuñalar, te echas instintivamente hacia atrás". El juicio continuará este miércoles con la declaración de dos ertzainas.

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