investigación sobre los hijos de inmigrantes

El 15% de los menores de 18 años que residen en Euskadi son de origen extranjero

Ikuspegi ha realizado una amplia investigación sobre los hijos de los inmigrantes llegados en los últimos 15 años

Beatriz Sotillo - Viernes, 2 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Una pareja de inmigrantes pasea con su hija por las calles de Bilbao.

Una pareja de inmigrantes pasea con su hija por las calle. (Foto: José Sampedro)

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Una pareja de inmigrantes pasea con su hija por las calles de Bilbao.

Bilbao- El rendimiento escolar, la integración lingüística, los problemas generados por la concentración de niños de origen extranjero en determinados centros escolares y las noticias sobre exigencia de cuestiones ajenas a nuestra cultura -enseñanza de religión islámica o menús halal, por ejemplo-, son muy a menudo las únicas referencias que nos llegan sobre la situación de un grupo importante de residentes en Euskadi: los hijos de los inmigrantes, lo que comúnmente se conoce como segundas generaciones. Según los cálculos de Ikuspegi, en torno a un 15% de la población de 0 a 18 años censada en la Comunidad Autónoma Vasca ha nacido en el extranjero o han nacido aquí pero su padre, su madre o ambos tienen nacionalidad extranjera.

En los últimos meses y a través de varios informes, Ikuspegi ha hecho una aproximación a las segundas generaciones de Euskadi para analizar los factores que favorecen o dificultan su integración y conocer su nivel de adaptación cultural y social. De esos informes se desprende que la escuela es un elemento clave en la integración, pero que la variable socioeconómica es mucho más determinante para que esos niños y jóvenes de origen extranjero obtengan resultados similares a los de sus compañeros vascos o para que sean considerados un miembro más dentro de una sociedad diversa y multicultural.

Gorka Moreno, director de Ikuspegi, apunta que la definición del concepto de segunda generación “es muy difícil” y genera controversia: “hay un gran debate sobre cómo se tiene que llamar a los hijos de los inmigrantes porque muchos de ellos ya han nacido aquí y, por lo tanto, no son inmigrantes y luego no es lo mismo un niño que ha llegado con 2 años, aunque haya nacido en Colombia, que otro que ha venido con 15 años. En eso que se suele llamar segundas generaciones hay mucha variedad. En algunos trabajos se refieren a ellos como generación 1.5 o generación 2.0, dependiendo de si han nacido y comenzado su socialización en su país de origen o en el país receptor”. “Las estadísticas -explica Gorka Moreno- utilizan como criterio la nacionalidad, el país de nacimiento de los padres. Nosotros, para hacer una estimación consideramos que segundas generaciones pueden ser aquellos menores de edad que han nacido en el extranjero o que habiendo nacido aquí tienen alguno de sus progenitores extranjero”.

La educaciónLos informes sobre segundas generaciones que ha publicado Ikuspegi se centran en los aspectos educativos y en la integración escolar de esos menores, pero también se han analizado otros ámbitos, como los espacios de ocio o la formación profesional. Para Gorka Moreno lo que destaca al estudiar las señas de identidad y las circunstancias de las segundas generaciones que residen en Euskadi es su aportación “a la diversidad”. “Que entre un 15% y un 20% -dependiendo de edades y zonas geográficas- de los jóvenes de Euskadi tenga origen extranjero es un dato importante que nos tiene que llevar a una reflexión: el futuro es claramente una Euskadi diversa en la que cada vez va a ser más común encontrar en todos los ámbitos de la vida personas con otra cultura, otra religión, otro origen... Hay datos que ya nos están dando pistas: del total de mujeres que han tenido hijos en el último año, el 22% eran madres extranjeras. Lo que viene es diversidad en términos muy amplios y lo estamos viendo cada vez más en las aulas, en las cuadrillas, a través de parejas mixtas... es lo que hay”, señala el director de Ikuspegi.

El informe La diversidad infantil y juvenil en la CAE. Las (mal) llamadas segundas generaciones dice textualmente: “Como bien indican todos los estudios que han analizado este tema, para entender la diferencia de resultados académicos entre el alumnado de origen extranjero y el alumnado autóctono es fundamental e imprescindible tener en cuenta el estatus socioeconómico de las familias, ya que este condiciona completamente el resultado de sus hijos e hijas, en mayor medida incluso que otros factores o agentes educativos. En el caso concreto de los estudios realizados por el Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa (ISEI-IVEI), en el análisis del rendimiento escolar tiene gran relevancia el ISEC -Índice Socio Económico y Cultural- ya que es uno de los factores explicativos más relevantes de las diferencias que se dan en este ámbito”.

Gorka Moreno añade que “cuando hablamos de los hijos de los inmigrantes nos referimos constantemente a su inclusión en la escuela, su rendimiento escolar, hablamos de que sacan peores notas, de que en los colegios donde hay inmigrantes los resultados son peores... pero el problema no es la condición de inmigrante, sino la situación socioeconómica. Y como gran parte de la población inmigrante que vive en el País Vasco se sitúa en los estratos sociales más bajos, lógicamente los resultados escolares son peores, porque los expertos recuerdan que el simple hecho de que un niño o niña nazca en una familia en la que alguno de los padres tenga estudios universitarios hace que la posibilidad de que ese niño o niña llegue a la universidad se multiplique por siete. Cuando estamos hablando de éxito o fracaso escolar estamos hablando de condición económica y si tenemos en cuenta que gran parte del colectivo inmigrante está en situación de vulnerabilidad, es normal que tenga unos menores resultados”.

“Desde Ikuspegi -explica su director- llevamos tiempo subrayando que las grandes cuestiones para la integración del colectivo inmigrante son el empleo, para eso que llamamos la primera generación, y alcanzar un empleo mejor a través de la educación para la segunda generación. La educación es un elemento básico de movilidad social ascendente y es una de las claves donde nos jugamos el futuro de la integración de este colectivo en la sociedad vasca y de la convivencia dentro de nuestra sociedad”.

Mejora socialEn este sentido, los expertos de Ikuspegi han constatado que “cuando se habla de las familias del alumnado de origen inmigrante, y sobre todo de los padres y de las madres, el tema de las expectativas toma gran relevancia. En general, se subraya que la mayoría de los padres y madres inmigrantes tienen unas altas expectativas educativas para con sus hijos e hijas e incluso la mejora educativa es en muchos casos uno de los factores que se enuncian para explicar el porqué del proyecto migratorio”.

“Si la educación consigue que algunos de esos niños, a través de las competencias que obtengan en la escuela, puedan estudiar en la universidad y así tener un empleo de calidad, las cosas irán mejor. En cambio, si no se da ese ascenso a través de la educación tendremos más dificultades. No se puede aventurar que aquí puede ocurrir lo mismo, porque creo que hay muchas diferencias, pero gran parte de los conflictos sociales que se han vivido en Francia en torno a los banlieue, incluso parte del radicalismo que hemos visto en los últimos años, en gran medida se debe a la falta de expectativas y a las limitaciones que el sistema y el Estado francés, en este caso, ha ofrecido a los jóvenes de segundas y terceras generaciones. Por eso yo creo que hay que incidir muchísimo en el papel de la escuela como ascensor social, como elemento que permite poder tener unas mejores condiciones socioeconómicas y culturales”, añadió Gorka Moreno.



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