en la selva de irati

Trescientos años arrancados de un soplo

Intentan salvar el arce de Orion, uno de los monumentos naturales de Irati, ‘víctima’ de los vendavales de febrero

Texto y fotografías de Patricia Carballo - Miércoles, 31 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Técnicos del GAN-NIK estudian cómo salvar al ‘Acer campestre’.

Técnicos del GAN-NIK estudian cómo salvar al ‘Acer campestre’.

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Técnicos del GAN-NIK estudian cómo salvar al ‘Acer campestre’.

En medio de la imperiosa Selva de Irati, este año, por desgracia, no ha lucido en pie uno de sus cuatro árboles monumentales: el arce de Orion. Se trata de un frondoso ejemplar de 300 años, situado en el Valle de Aezkoa, que no ha logrado soportar los vendavales de febrero, que terminaron por romper este Acer campestre.

Fueron los guardas forestales de Medio Ambiente quienes lo encontraron y se lo comunicaron a Koldo Villalba, juntero de Aezkoa y guía de la empresa Itarinatura. “Parecía como si hubiera sido reventado por un cartucho de dinamita. Debía de estar enfermo por dentro, aunque por fuera no se le veían ramas secas que indicaran que estaba enfermo, pero los vientos fueron ya el remate final y acabaron por derribarlo”, asegura. De hecho, ahora se puede observar en su interior que el árbol presentaba un avanzado estado de pudrición. “Una parte ya estaba siendo atacada por insectos xilófagos y otra, por hongos descomponedores de la madera. Pero yo creo que lo que le ha matado es la edad, tres veces más que la media”, añade Villalba. En efecto, el arce de Orion es excepcional. Está calificado como árbol monumental y, junto a los avellanos de Orion y al haya de los Tres Brazos, tiene un régimen de protección especial. Antes de enfermar, el tricentenario arce de Orion tenía 20 metros de altura con un diámetro en la base de 1,32 metros, lo que le convertía en un gigante para su especie, el más grande de todo el Estado. En esta zona de Orion es habitual la presencia de acebos y arces, pero solo suelen alcanzar alturas de 7 a 10 metros.

SALVANDO UN ÁRBOL Ante la gravedad del asunto, en marzo, Villalba se puso en contacto con técnicos del GAN-NIK (Gestión Ambiental de Nafarroa), para “conseguir que nuestro gigante no muriera del todo”. Entre todos decidieron que el árbol permanecería allí y que intentarían salvarlo a toda costa.

El primer método que emplearon es el estaquillado, que consiste en coger ramas en buen estado e intentar que saquen raíces en humedad constante mediante hormonas de crecimiento y un sustrato arenoso. Otras opciones que barajaron fueron preservar alrededor del árbol pequeñas plantas protegidas por tubos, intentar hacer germinar algunas semillas o hacer un injerto al tocón. La última esperanza que queda es preservar las plántulas (plantas desde que germinan hasta que se desarrollan las primeras hojas verdaderas) que han salido debajo del árbol, en unas macetas en condiciones adecuadas para así luego trasplantarlas al mismo lugar. Todo con la esperanza de poder volver a disfrutar de la grandiosidad del arce de Orion.

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