se sube de cinco a ocho años el plazo de reserva

BBK prevé destinar 100 millones a obra social y a empresas locales

La fundación vizcaina creará un Fondo de Estabilización en cinco años gracias al nuevo decreto

Xabier Aja - Miércoles, 31 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Javier Aldazabal, Xabier Sagredo, ambos en la foto, e Iván Francisco valoraron el nuevo decreto del Gobierno español.

Javier Aldazabal, Xabier Sagredo, ambos en la foto, e Iván Francisco valoraron el nuevo decreto del Gobierno español. (Oskar Martínez)

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Javier Aldazabal, Xabier Sagredo, ambos en la foto, e Iván Francisco valoraron el nuevo decreto del Gobierno español.

BILBAO- La Fundación BBK podrá volver a realizar la labor que hacía como antigua caja de ahorros y que estaba basada en tres patas: negocio bancario, obra social y toma de participaciones industriales, tras la aprobación el pasado viernes del decreto por parte del Gobierno español que modifica el plan financiero de las fundaciones bancarias, alargando, de 5 a 8 años, el plazo para crear el fondo de reserva al que está obligada si quiere mantener el control de Kutxabank. El mayor plazo permitirá a BBK utilizar los dividendos a percibir por su participación en Kutxabank para crear un denominado Fondo de Estabilización que blindará la obra social y que le permitirá invertir en participaciones industriales.

El presidente de la Fundación BBK, Xabier Sagredo, que se mostró especialmente ilusionado con las posibilidades que abre a la entidad la reforma gubernamental, señaló que espera poder dotar el citado fondo con un mínimo de 100 millones de euros en los próximos cinco años, -a razón de 20 millones anuales-, para invertir en participaciones empresariales.

La nueva normativa, -que alarga, si fuese necesario, el plazo para dotar el fondo de reserva hasta 8 años, y rebaja del 50% al 30% el porcentaje del dividendo que obligatoriamente se debe destinar al referido fondo de reserva-, da más aire económico a la BBK en los próximos ejercicios, ya sea para asegurar más dinero para la obra social como para tomar participaciones que le generen, a futuro, dividendos adicionales a los provenientes del banco Kutxabank.

Xabier Sagredo señaló que el denominado Fondo de Estabilización pretende convertir a la fundación en un “nuevo agente financiero, un nuevo socio local para hacer de Bizkaia un territorio atractivo” para invertir.

Adelantándose a posibles críticas por el cambio de la normativa, Sagredo indicó que la Fundación BBK tiene como objetivo el dotar el Fondo de Reserva de Kutxabank de 235 millones de euros lo antes posible y sin esperar a los ochos años que le permitiría la nueva legislación.

Además, el máximo accionista de Kutxabank recordó que el banco vasco ha ganado en rentabilidad y solvencia de 2013 a 2016 pues ha pasado de tener un ROE, -la rentabilidad que obtiene una entidad sobre sus recursos propios-, del 2,35% en 2013 al 5,06% en 2016, mientras que su ratio de solvencia ha pasado del 12,4% al 15,2%, lo que supone 280 puntos básicos más.

En todo caso, Xabier Sagredo recordó que BBK, a cierre de 2016, ya había contribuido al citado fondo de reserva con 57 millones de euros, dinero que está invertido en activos líquidos de la máxima seguridad aunque con una mínima rentabilidad en el escenario actual de tipos de interés negativos.

El mayor margen de maniobra con que cuenta la Fundación BBK a la hora de destinar sus dineros a un capítulo u otro al contar con mayores plazos se explica en números. El nuevo decreto le permitirá a la BBK destinar este año al Fondo de Reserva 27 millones de euros en vez de los 47 millones de euros a los que estaba obligada antes del cambio normativo. Con el decreto aprobado por el Gobierno español que flexibiliza los plazos para dotar el Fondo de Reserva, la BBK dispondrá de alrededor de 20 millones más al año, que puede destinar a inversiones industriales, manteniendo e incrementado además el compromiso con la Obra Social de la entidad.

Xabier Sagredo no especificó a qué tipo de inversiones se destinará el nuevo fondo, “primero tiene que aprobarlo el Patronato”, aunque parte se podrá dirigir a la compra de empresas participadas de las que Kutxabank se debe desprender gradualmente por la normativa contable que penaliza, en forma de mayores necesidades de capital, el hecho de contar con participaciones industriales en un banco. En lo que sí insistió es en que se tratará de potenciar empresas locales o de atraer inversiones que redunden en beneficio del territorio.

El presidente de la Fundación BBK se mostró feliz de que las decisiones tomadas en su momento sobre el futuro de las cajas y el banco surgido de las mismas se han confirmado como acertadas pues BBK mantiene el control de Kutxabank, a través del cual realiza el negocio bancario, volverá a tomar participaciones industriales y mantendrá la Obra Social. En esta línea, Sagredo señaló que apuesta por ampliar la dotación económica a la Obra Social, que este año será de 37 millones. “El objetivo es aumentar esta dotación de forma gradual” en la medida en que se generen recursos financieros por parte del futuro Fondo de Estabilización”.

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