Susana y Absalón, o Pedro mató un gigante

Por Koldo San Sebastián - Martes, 30 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:02h

SUSANA ha sufrido la mayor derrota imaginable, o no. La cara con la que salió a saludar tras el varapalo era el espejo que mostraba su verdadero estado de ánimo. La historia se resume en una sevillana bíblica (que, no se crean, es todo un subgénero) titulada Mató un gigante. La sevillana comienza: “Mató un gigante / David con una piedra / Mató un gigante / David con una piedra / Mató un gigante”.

David, o sea Pedro Sánchez, con solo una piedra, mató al aparato, a la gestora (la faz de Javier Fernández, presidente de la misma era asimismo un poema), a las baronías, al grupo Prisa, a Felipe González, a Alfonso Guerra, a José Bono, a Zapatero… ¿Qué hubiese ocurrido si los contendiesen hubiesen salido en igualdad de condiciones?

Susana hizo una campaña en la que predominaba la soberbia sobre las ideas. Además, estaba tan arropada que ¿cómo no iba a ganar, ella que ganaba todo? La soberbia es el peor de los pecados, y queda bien claro en nuestra sevillana bíblica: “Por las grandes soberbias / Del Rey Absalon / Del Rey Absalon / Colgado de la rama / Del árbol quedó”.

Desde fuera, daba la sensación que Susana intentó primero manejar a Pedro Sánchez. Como no pudo, se organizó algo que tenía toda la pinta de un golpe palaciego que dejó al hasta entonces secretario general fuera del partido y de las Cortes. A partir de aquel momento, Pedro comenzó con su peregrinaje (en medio de dificultades y zancadillas, es de reseñar el asunto del crowdfounding). Se incorporó a la carrera Patxi López, el hombre a quien Pedro había colocado nada menos que de presidente de las Cortes, y Susana, sin prisas. Por ella ya hacían campaña los dinosaurios, El País, la Ser o los barones regionales que ponían a su disposición el aparato. Llegó un momento en el que no podía esperar más y la presidenta andaluza entró en liza junto al exlehendakari y Pedro Sánchez. De esta forma se presentaba a los contendientes.

En la primera vuelta, la de los avales, con ese control exhaustivo de los repetidos aparatos, las fuerzas quedaron muy igualadas entre Susana y Pedro. Patxi quedaba a mucha distancia de ambos, aunque daba la impresión de que, en su fuero interno, lo que realmente quería era conseguir el peso suficiente para poder inclinar la balanza y conseguir un buen trofeo. Para esto, rechazó en dos ocasiones la mano tendida de Pedro, aquel que le puso de tercera autoridad del Estado. Odón ya ha advertido a los dos perdedores, Susana y Patxi, de que su futuro ya no será lo mismo. Mientras tanto, en el Congreso ya se ha producido la primera escaramuza entre el susanista Trevín (que visto lo ocurrido en Asturias, tendrá que volver a la docencia) y la pedrista Robles.

Susana deberá meditar bien sus pasos después de lo que ha hecho. Representa el socialismo más casposo de mariscada, despilfarro y verbo fácil. No sé quién la ha aconsejado, pero se ha quedado “enganchada de la rama”, como Absalón: “Y sucedió así / Por haber destronado / Al padre David”.

Sin entrar a valorar si esto es bueno o malo, el PSOE, en vista de lo ocurrido, se va a pedrificar. El secretario general no puede dejar sembrado un campo de minas de Chimos, Varas, Pages... No vaya a ser que ocurra lo de la sevillana bíblica: “Sirva de aviso / Que a mayor confianza / Mayor peligro”.

Los Hernando o Corcuera (este último llevaba bastante en la extrema derecha, con el ilustre Leguina), como la Dalila infame, se fueron.

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