desde los 17 años trabajando en las playas

Socorristas de talla internacional

Juan Sarrionandia y Aitor Chertudi han sido invitados como ponentes al congreso mundial más importante del sector

Un reportaje de José Basurto - Lunes, 29 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Aitor y Juan posan frente a la bahía de Plentzia con el material que utilizan.

Aitor y Juan posan frente a la bahía de Plentzia con el material que utilizan. (Juan Lazkano)

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Aitor y Juan posan frente a la bahía de Plentzia con el material que utilizan.

JuanSarrionandia y Aitor Chertudi tienen un perfil y una trayectoria muy similar. Los dos comenzaron a trabajar a los 17 años como socorristas en las playas vizcainas para “sacarnos un dinerito mientras estudiábamos” y los dos tienen una “vocación especial por el mar”. Eso les ha llevado a convertirse, a pesar de su juventud -ambos tienen 29 años-, en unos expertos del socorrismo y la seguridad acuática. Tanto es así que han sido invitados para participar como ponentes en la próxima cita de la World Conference on Drowning Prevention (Congreso Mundial de Prevención de Ahogamientos) que se celebrará en octubre en Vancouver (Canadá). Juan hablará sobre los métodos de formación de los socorristas, y Aitor sobre las nuevas herramientas que están surgiendo en torno al salvamento y el socorrismo.

Tanto Juan como Aitor forman parte de Izaro Water Safety &Rescue, un proyecto que surgió en 2015 por iniciativa de un grupo de jóvenes profesionales de las emergencias. “Nos dimos cuenta”, dice Juan, “de que Euskadi era un buen sitio para dar un nuevo impulso al socorrismo e intentar seguir mejorándolo”. Desde hace dos años se dedican a impartir cursos de formación así como a dar servicio en eventos acuáticos. Una tercera vertiente de su proyecto está dirigido a “intentar extender a otros colectivos habilidades de primeros auxilios y rescates”. En cuanto a la formación, Juan señala que tienen un convenio con la Federación de Salvamento y Socorrismo para “formar a gente que quiere trabajar como socorrista y a profesionales de la de las emergencias que quieren mejorar sus capacidades”. Como ejemplo de este último caso señala que “hace poco hemos estado formando a bomberos en el uso de motos de agua de rescate”.

Además de la formación, prestan servicio en eventos acuáticos “de alto riesgo”, como son los campeonatos de surf de olas grandes. En cuanto al tercer campo de actuación del proyecto Izaro, Juan destaca orgulloso que en dos años han conseguido que alrededor de un centenar de surfistas tengan los conocimientos básicos suficientes como para intervenir en un primer momento ante un posible ahogamiento. Precisamente, esta idea, la de formar a los surfistas, la trajeron de la última World Conference on Drowning Prevention que se celebró en 2015 en Malasia. Allí Juan tuvo la oportunidad de hablar sobre su experiencia en los servicios de emergencia y socorrismo del surf en olas grandes. Este año, sin embargo, hablará sobre “cómo se está formando a los socorristas en los diferentes lugares del mundo”. Para ello ha estudiado a fondo los métodos de enseñanza de 19 países. “Los patrones de formación son bastante similares en todos los países, está muy centrada en las técnicas del rescate y menos en las habilidades de prevención”. Por eso, Juan se pregunta “si estamos formando a los socorristas de acuerdo a lo que luego les vamos a exigir”. De congreso de Vancouver espera traer una respuesta. Aitor, por su parte, expondrá en el congreso una ponencia “mas tecnológica”. Analizará “las distintas herramientas que están surgiendo en torno al salvamento y socorrismo para ver si son eficaces e implantables en este ámbito”. Aitor, que es ingeniero de formación, dice que los drones son un buen ejemplo de esas “nuevas herramientas”, ya que se utilizan en tareas de búsqueda y vigilancia, y también se están empezando a utilizar para proveer de material de flotación a personas que están en apuros en el agua”. De todas formas, apunta que estos aparatos tienen “ciertas limitaciones”. Otra de las alternativas que analizará será las “tablas propulsadas, que considera que es la más adecuada para este tipo de tareas”. Se trata de “una tabla de rescate o tablón con un motor eléctrico que sirve para remontar corrientes”, explica.

Motos de aguaA pesar de ello, Aitor y Juan no dudan de que la mejor herramienta para los rescates son las motos de agua. “En las playas expuestas al oleaje”, dice Juan, “es lo mejor para moverse rápido, con seguridad y hacer rescates con eficacia”. Los ahogamientos son un gran problema a nivel mundial. Según señala Aitor, “360.000 personas mueren al año, sobre todo en países con un bajo nivel de desarrollo económico como Bangladesh o Indonesia, y en el Estado el año pasado murieron 450 personas”. Juan dice que “los ahogamientos son una epidemia silenciosa”. En Euskadi, afortunadamente, “los datos son menores que en el Estado”, dicen. Eso se debe, según ellos, a que “el servicio de socorrismo aquí tiene una extensión considerable de cuatro meses y eso hace que nuestras playas tengan servicio de vigilancia”. Porque aclaran que “el 85% de las muertes en el Estado por ahogamientos son en playas o piscinas donde no había vigilancia”. Otra de las claves de la baja sinestralidad es porque “en Bizkaia hay un buen nivel de gente preparada”. Algo tendrá que ver el proyecto Izaro en todo ello.

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