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balance de liga

Raúl García, destacado

Es el único, junto a Williams y Muniain, que mejora nota en una dinámica generalizada de retroceso entre los fijos

José L. Artetxe - Lunes, 29 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Raúl García celebra uno de los dos goles que hizo al Celta en Balaídos.

Raúl García celebra uno de los dos goles que hizo al Celta en Balaídos. (Foto: Pablo Viñas)

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Raúl García celebra uno de los dos goles que hizo al Celta en Balaídos.

Bilbao- En la temporada 2015-16 hubo en la plantilla del Athletic una serie de jugadores que rayaron a gran nivel. Liderados por un Aduriz que destrozó todos los registros posibles, con 36 goles en 57 partidos y siendo con 4.500 minutos el más utilizado por Ernesto Valverde, el rendimiento de Beñat, Raúl García, San José, De Marcos, Iraizoz o Balenziaga estuvo por encima de la media del grupo, que de por sí mereció una calificación alta por el título de Supercopa, el quinto puesto liguero y el papel jugado en la Europa League, donde acarició la semifinal. En la temporada 2016-17, si se exceptúa a Raúl García resulta que todos los destacados del año anterior han ofrecido un comportamiento bastante menos satisfactorio. Y tampoco hay quien les haya tomado el testigo como para merecer una distinción por sus servicios.

En el caso de Aduriz aún habría que matizar, pero los demás no se han parecido a los que fueron, se han movido en una versión discreta de sí mismos. El ariete ha cumplido con creces porque 24 goles son muchos, pero no ha andado tan boyante porque sencillamente es imposible e incluso ha dado síntomas de cansancio en un curso sin duda mediatizado por su presencia en la Eurocopa. A su lado, Raúl García ha mantenido el tipo. Ha firmado más goles, unos cuantos determinantes, y acumulado más partidos. Ningún compañero está en condiciones objetivas de hacerle sombra en la designación del mejor futbolista del curso recién finalizado.

Pero las prestaciones del resto de los citados se han resentido. Beñat empezó como un tiro, ejerciendo de comandante como el año precedente, pero desde su primer parte médico (finales de septiembre) ha sido otro. Encadenó molestias y apenas recuperó la manija del juego en días sueltos, dando muestras de no estar fino físicamente. Su pareja habitual, San José, ha protagonizado un caso desconcertante porque ha estado desafortunado casi siempre y ello no le ha impedido ser titular casi siempre. Solo se ha perdido media docena de citas.

El navarro es el máximo exponente de la política de Valverde, capaz de defender a capa y espada, en contra de la evidencia ya fuese en forma de juego o de resultados negativos, la apuesta por una serie de jugadores, los más acertados del año precedente cuya identidad se ha citado, que curiosamente han estado desprovistos de inspiración, acierto o plenitud física. Tampoco De Marcos o Balenziaga se han emulado a sí mismos. Modelos de regularidad ambos, el primero se ha visto lastrado por las lesiones, una novedad en su carrera, y el segundo, ha ido paulatinamente bajando para acabar justo.

Si los integrantes del bloque que actúa habitualmente no carburan, la solidez y eficacia del bloque se resienten. Es lo que ha pasado, ni más ni menos. Tampoco Laporte ha mejorado sustancialmente este último año, le costó un puñado de meses centrarse y eludir errores impropios de un central aspirante a internacional absoluto con Francia. Más entonado, como todos por otra parte, de febrero en adelante.

Dejando a un lado a Arrizabalaga y Yeray, sin término de comparación por ser debutantes, aunque han cumplido con creces desde su condición de noveles, a la hora de señalar a jugadores que del año anterior a este hayan experimentado un salto cualitativo en su rendimiento, salen los nombres de Williams y Muniain. Al primero le ha costado cada avance y los que le quedan por cubrir. Su crecimiento es indiscutible, como el peso que ya ha adquirido en el equipo, pero no ha dejado de estar peleado con la portería. Así todo hay una serie de partidos que el Athletic ha sacado gracias a su influencia. Ha intervenido en 49 encuentros, más que nadie.

Muniain venía de un nivel muy bajo, pero esta vez ha sabido corresponder a la confianza que el técnico empezó a otorgarle hace año y medio. Ha triplicado su participación y se ha reconciliado con el gol, asumiendo responsabilidades con asiduidad, aunque a menudo con una efectividad más aparente que otra cosa. No lo tenía difícil, pero sin duda es quien más ha mejorado respecto al año anterior en un plantel donde abundan los jugadores estancados o que han retrocedido.

Veteranos como Iturraspe, Susaeta, Etxeita o Rico, no han contado en realidad sino como parches. Poco ha importado que aprovechasen sus contados momentos, su suerte estaba echada o ello se deduce de las decisiones del técnico. La progresión de Lekue se ha visto frenada, Sabin no ha levantado cabeza y Eraso o Elustondo no han existido. Los 120 minutos de Villalibre repartidos en 8 partidos son una broma sin gracia.

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