Doctora en Economía y catedrática de la UPV/EHU en Fundamentos de Análisis Económicos

Sara de la Rica: “Es sin duda un aspecto que afecta a la igualdad de oportunidades”

Incide en que se trata de empleos precarios y, por lo tanto, generadores de desigualdad. Por eso anima a los agentes sociales a tratar de buscar acuerdos

Una entrevista de J. Fernández Fotografía de Pablo Viñas - Domingo, 28 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:04h

Sara de la Rica.

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Sara de la Rica.

Bilbao- Se trata de trabajadores -en su mayoría mujeres- que no están al margen de la ley en la medida en que sus condiciones laborales están regidas por el generalista Estatuto de los Trabajadores. Sin embargo, el hecho de no tener la cobertura de un convenio -ya sea de empresa, provincial o estatal- supone un perjuicio. Por eso, como manifiesta Sara de la Rica (doctora en Economía y catedrática de la UPV/EHU en Fundamentos de Análisis Económicos) “sería importante que se consiguiera que sus condiciones quedaran reguladas por algún convenio para reducir su precariedad”.

¿Qué consecuencias entraña no poder acogerse a la cobertura de un convenio?

-Para aquellos trabajadores que trabajen en una actividad no regulada por convenio, los mínimos de sus condiciones laborales se rigen por el Estatuto de los Trabajadores que cubre a todos los trabajadores por ley. Pero es cierto que en general el estatuto delimita unas condiciones laborales muy generales y no contiene en general actualizaciones en las condiciones laborales, que es lo que los convenios precisamente abarcan.

Se trata de sectores feminizados y sobre los que pesan las sospechas y las denuncias de precariedad…

-Existe un 10% de trabajadores vascos cuyas actividades no están reguladas por convenio, unas 60.000 personas. Y en efecto 3 de cada 4 son mujeres, unas 45.000 mujeres. Sin duda son trabajos de gran precariedad, tanto en cuanto a retribución como a inestabilidad laboral. Es un colectivo bastante heterogéneo posiblemente y no está amparado por un paraguas de convenio que regule sus condiciones. Sería importante que se consiguiera que sus condiciones quedaran reguladas por algún convenio del sector servicios para reducir su precariedad.

A este panorama habría que sumar la brecha salarial entre hombres y mujeres… ¿De cuánto dinero podríamos estar hablando?

-Bueno, para poder contestar a esta pregunta habría que conocer cuánto cobran estas mujeres con respecto a hombres que realizan tareas semejantes y que tienen una formación semejante. No tengo el dato pero sí es importante destacar que el factor edad seguro que juega un papel importante. Posiblemente, entre hombres y mujeres jóvenes que realicen actividades no cualificadas del sector servicios, las diferencias salariales, aunque posiblemente existirán, serán menores que a medida que la edad avanza. Si el varón está cubierto por un convenio, en general sus condiciones, incluidas sus retribuciones, van aumentando, mientras que para las mujeres no cubiertas por convenio, seguro que sus condiciones no mejoran o mejoran mucho menos. Por esto, seguro que la brecha salarial para este grupo de hombres y mujeres se va incrementando con la edad.

¿Qué opinión le merece que en Araba no exista convenio para el sector de oficinas y despachos, donde las mujeres son mayoría? ¿No debería ser una demanda inexcusable de los sindicatos?

-En general, a mí como supongo a toda la ciudadanía, nos parece muy perjudicial que los trabajadores no tengan sus convenios en vigor. Creo que es malo para todos, empresas y trabajadores, porque los convenios actualizados ofrecen un marco laboral estable que es fundamental para la paz social y laboral. Desconozco el porqué precisamente en Araba no existe convenio para un sector como es el de oficinas y despachos, que es cierto que está muy feminizado. En ese caso, supongo que se regirán por un convenio supraprovincial. Parece ciertamente raro habiendo convenios en ese sector en Bizkaia y en Gipuzkoa.

La igualdad de oportunidades sigue en entredicho.

-En cuanto a la negociación colectiva no debiera ser un problema el que esas 45.000 mujeres no cubiertas por ningún convenio pudieran acogerse a uno, sinceramente. Este es sin duda un aspecto que afecta a la igualdad de oportunidades en cuanto a género por el que los agentes sociales debieran poder llegar a acuerdos. Hay otros aspectos en cuanto a la igualdad de oportunidades que posiblemente son más difíciles de acometer, sobre todo aquellos que se derivan de las desigualdades a las que la mujer se enfrenta por tener hijos. Estos son más sutiles posiblemente pero van agrandando las diferencias laborales entre hombres y mujeres a partir de los 30 años, y no revierten en ningún momento posterior. Contra estas desigualdades, que pasan por segregación ocupacional en algunos casos e incluso por el abandono laboral en otras, hay que luchar también porque sin duda tienen mucha importancia en las brechas de género que observamos en el mercado laboral.

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