presidenta de las juntas generales de bizkaia

Ana Otadui: “Me niego a pensar que nosotros vamos a vivir mejor que nuestros hijos”

La primera piedra del Museo Guggenheim o el dolor de los refugiados. Son dos de las portadas que Ana Otadui rescata en el 40º aniversario de DEIA

Un reportaje de Aner Gondra - Domingo, 28 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Ama Otadui ojea en su despacho diferentes portadas de DEIA que han marcado su vida.

Ama Otadui ojea en su despacho diferentes portadas de DEIA que han marcado su vida. (Oskar Martínez)

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Ama Otadui ojea en su despacho diferentes portadas de DEIA que han marcado su vida.

CON sonrisa perenne y una educación llevada al límite, Ana Otadui lidia con elegancia las exigencias de su cargo. Primero concejala, luego parlamentaria, después alcaldesa de Elorrio y ahora presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia. Con buen humor, orgullo y un puntito de nostalgia repasa diez portadas de DEIA que han marcado su vida. Entre todas ellas, una la siente de manera especial: la del día en que nació su hija.

Nace el Guggenheim

El Museo Guggenheim es la tarjeta de presentación de Bilbao y Bizkaia. Pero no siempre ha estado ahí, pegado a la ría. Si el gigante de titanio es tan de Bilbao como el Athletic, es porque alguien apostó y trabajó para conseguirlo. Ana Otadui inicia su viaje a través de las portadas de DEIA en el día que se puso la primera piedra de aquella obra faraónica. “Elegí esta portada porque quería transmitir una idea de la modernidad de Bizkaia y Bilbao”, explica la presidenta de las Juntas Generales;“creo que supuso un antes y un después. Recuerdo que cuando se inició el proyecto del Guggenheim la oposición era radical. Yo creo que entonces estaba estudiando en la universidad y recuerdo que surgió un gran debate”. Otadui se quita el sombrero ante aquellos políticos que acertaron en aquella época con la decisión: “Hay que reconocer la visión que tuvieron aquellas personas que hicieron una apuesta estratégica. Creo que es uno de los símbolos que reflejan muy bien todo lo que ha avanzado el territorio”.

Llega al Parlamento

En 2006 Ana Otadui se bautizó como política. Aceptó la propuesta de ser cabeza de lista del PNV de Elorrio para las elecciones municipales de un año después. Fue así como pasó a ser concejala. Dice que ese paso llegó “por compromiso y por querer aportar desde la humildad”. Dos años después, surgió otra oportunidad: convertirse en parlamentaria. “La verdad es que cuando di el paso, nunca llegué a pensar que tendría la gran suerte de pasar por la escuela que es el Parlamento”, confiesa con nostalgia, “para una persona que estudia Derecho, poder formar parte de la cámara donde se hacen las leyes es un privilegio. Tengo unos buenísimos recuerdos de aquella época”.

El cambio fue evidente. “Lo que más me chocó, es que por encima de las relaciones políticas estaban las relaciones personales que se tejían entre personas de diferentes partidos. Estaba acostumbrada a un pueblo pequeño, en el que todos estamos etiquetados y donde a veces las relaciones no eran fáciles. En el parlamento podías ver cómo la gente de los diferentes partidos no tenía ningún problema para luego tejer esas relaciones o complicidades que a veces son productivas también”.

Alcaldesa de Elorrio

“No es difícil hacer política pensando en las personas más cercanas. A mí es algo que me encanta y es muy gratificante”. Con una premisa así no extraña que Ana Otadui saboreara el momento en que llegó a la alcaldía de Elorrio. “A mí lo que me gusta es la relación con la gente y la cercanía”, explica convencida, “en un pueblo de 7.300 habitantes al final te conoces a todos y el cariño de tus vecinos es lo mejor”. Prueba de ese contacto con la ciudadanía es lo que vivió cuando nació su hija: “Tuve a mi niña al final de la legislatura. ¡No sabes cuántos patucos y chaquetas me regalaron las mujeres del pueblo! Muchas me conocían muy poco . Eso fue lo más. La gestión municipal tiene mucho de cercanía. Es muy gratificante”.

Toda realidad tiene dos caras y la alcaldía también tuvo sus sombras. Ana tomaba el relevo en el cargo que dejaba un alcalde de otra formación política y la transición fue incómoda: “Desgraciadamente el cambio no fue fácil y fuimos noticia por todo lo contrario. Yo fui alcaldesa por el voto del PP, siendo la fuerza más votada Bildu. A la alcaldesa le eligen los concejales y los elorrianos. Fueron unos días de muchísima tensión, pero creo que al final el tiempo nos puso a cada uno en su sitio. Se vio que nosotros estábamos trabajando por el pueblo”.

Fin de la violencia de ETA

Para Ana Otadui el día del anuncio del fin de la violencia de ETA es otro hito a destacar. “Es uno de esos días que todos vamos a recordar siempre, qué estábamos haciendo en la hora en la que llegó la noticia”, relata, “yo estaba con mis compañeros en el batzoki y la verdad es que fue una alegría inmensa y un soplo de esperanza para este pueblo. Fue una noticia importantísima”.

Si la sociedad está diluyendo el miedo a ETA, en la política también han cambiado las cosas: “Se nota mucho también a la hora de hacer política. Los compañeros que siendo concejales o parlamentarios tenían que vivir con escolta, lo notarán mucho. Imagino que también se nota en que el ambiente es más distendido. Estos últimos días vemos que algunos nostálgicos vuelven a las pintadas y a los actos absolutamente reprochables. Evidentemente se nota y lo más importante es que no hay muertos”.

Nacimiento de su hija

En un repaso al pasado no podía faltar una parada en el aspecto más personal. Ana Otadui analiza una portada que no luce ninguna noticia impactante, pero para ella es una jornada marcada a fuego: el 9 de febrero de 2015. “Todas las madres entenderán que el nacimiento de tu primer hijo es el día más feliz de la vida de una persona, de una madre”, explica. “Creo que es un cambio que te da otra visión. La verdad es que es algo que te cambia la vida. Te cambia las perspectivas de todas las noticias”.

Si alguien tiene dudas de cómo se compatibiliza la política y ser amatxu, Otadui lo tiene muy claro: “La vida política y la maternidad se concilian como lo hacen el resto de mujeres trabajadoras. La clave es organizarse, compartir las tareas y la ayuda de nuestros querido aitxitxes y amamas, que son una maravilla. Les tendríamos que hacer un monumento”.

Presidenta de las JJ.GG.

El 16 de junio de 2015 Ana Otadui fue nombrada presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia. “Para mí fue un honor poder participar en esta institución tan histórica”, explica agradecida, “además, hacerlo como presidenta, creo que para una vizcaina es lo más. Teniendo la experiencia del Ayuntamiento y del Parlamento estar ahora en nuestro legislativo foral es muy importante”.

El acto de Gernika tuvo momentos emotivos, pero Ana destaca cómo lo vivió su familia: “Tengo una foto en la que ya había sido elegida presidenta y estaba haciendo mi intervención. Mi ama estaba fuera con mi niña y estaban mirando el pleno de investidura en las pantallas que estaban puestas fuera. Fue un día de muchísima emoción”. El acto protocolario, además, sirvió para sacarse una espinita que Otadui tenía dentro: “En la portada de ese día se me ve con la makila. Cuando me nombraron alcaldesa, el anterior alcalde no me dio la makila, así que este día me dije: Mira, por fin tenemos. Bromas aparte, es un día de muchas emociones. Yo diría que uno de los más emotivos de mi vida”.

Los nuevos políticos

En noviembre de 2015 Ana Otadui compartía portada de DEIA con otros cinco políticos jóvenes de otras tantas formaciones políticas. “Nos llevamos bien”, señala la presidenta de las Juntas Generales, “lo cierto es que entre los políticos la tónica dominante es de cordialidad y de buen rollo. Yo creo que eso es lo importante, porque a parte de las diferencias ideológicas evidentes que podamos tener, todos queremos aportar para hacer una Bizkaia mejor. Ese buen rollo y esa buena sintonía con los diferentes a veces sirve para llegar a acuerdos, que es lo más importante de nuestra profesión”.

De esa generación de políticos Otadui destaca que “igual lo hemos tenido más fácil que los que arrancaron con las instituciones democráticas”. Su gran reto político es intentar dejar a sus sucesores una sociedad mejor: “Es por lo que hay que trabajar todos los días. Yo no me quiero quedar con la idea de que nosotros vamos a vivir mejor que nuestros hijos. Me niego a pensar que eso va a ser así”.

La crisis de refugiados

El corazón de Ana Otadui también se encoge al ver una portada de DEIA con la crudeza que padecen los refugiados que llegan a través del Mediterráneo, especialmente cuando los protagonistas son niños: “Estas imágenes hicieron reaccionar a la sociedad civil. Nos hizo despertar y puso en movimiento a los ciudadanos. Me traen a la cabeza que hace 80 años nosotros también fuimos refugiados y nos ayudaron. Nos toca ayudar y aportar nuestro granito de arena para que esto no se vuelva a repetir. Lamentablemente se repite cada día”.

Asamblea de mujeres

El pasado 1 de marzo las Juntas Generales organizaron una asamblea extraordinaria de mujeres de la que Ana Otadui se siente muy orgullosa: “Lo que queremos desde Juntas es reivindicar el papel de la mujer, tanto en la aportación histórica que hemos tenido, como en lo que las mujeres pintamos y queremos pintar en nuestro territorio en el futuro. Para nosotras fue una jornada muy importante. Contamos con mujeres representantes de todos los partidos, de las diferentes instituciones, y lo que queremos es seguir trabajando en la igualdad para tratar de conseguir una sociedad más justa”.

Ana Otadui señala que lo más importante no es quedarse en el hecho simbólico de aquella jornada, es atender a una apuesta que se aplica en el día a día de la institución: “Somos una de las instituciones pioneras en este sentido. No es habitual que un parlamento tenga su propio plan de igualdad. A nivel estatal solo lo tiene el parlamento de Nafarroa y luego estamos nosotros. Apostamos por trabajar por la igualdad en el día a día y de una manera transversal”.

Un regalo a Auschwitz

En abril Ana Otadui acompañó al lehendakari Urkullu a un viaje muy especial. “Coincidiendo con el 80 aniversario del bombardeo de Gernika, nos pusimos como objetivo que los retoños del Árbol de Gernika, el símbolo más universal del pueblo vasco y que además es símbolo de la paz, crezca en lugares significativos relacionados con la memoria histórica a nivel internacional”.

El 20 de abril plantaron uno en las inmediaciones de Auschwitz en un gesto cargado de simbolismo: “Gernika supuso el inicio de las atrocidades en la II Guerra Mundial con ataques indiscriminados contra población civil y Auschwitz es el máximo exponente de las atrocidades que el ser humano es capaz de cometer. Simboliza lo que es una máquina de matar. Creo que lo importante de estas iniciativas es que no se puede olvidar el pasado, precisamente para construir un futuro mejor en el que el respeto a la dignidad de todas las personas se garantice. Desgraciadamente, hoy vemos que existen otros Auschwitz en el Mediterráneo o Alepo”.

Al acto asistieron jóvenes vascos y polacos. “Lo importante es que estos jóvenes crezcan en los valores de la dignidad, al respeto de los derechos de las personas para que no se vuelvan a repetir estas atrocidades”, destaca Ana Otadui.

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