Cita en el astillero

Los rugidos de Plentziaclassic

 ‘Potorri’, Iñigo Ezquerra y Andoni Aguilera son parte de la asociación de vehículos antiguos  

 El Astillero albergará mañana la décima concentración de coches y motos de época

Marta Hernández - Sábado, 27 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:02h

‘Potorri’, Andoni e Iñigo posan con una Mobylette de 1955 que pertenece a la asociación.

‘Potorri’, Andoni e Iñigo posan con una Mobylette de 1955 que pertenece a la asociación. (M. Hernández)

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‘Potorri’, Andoni e Iñigo posan con una Mobylette de 1955 que pertenece a la asociación.

Plentzia- A los mandos de la concentración de vehículos clásicos Villa de Plentzia, que tendrá lugar mañana, se encuentran, entre otros, ellos: Iñigo Ezquerra, Andoni Aguilera y José Antonio Esteban, Potorri. Aunque prefieren permanecer en un segundo plano, en el asiento del copiloto e incluso en las posiciones de atrás, los focos también tienen que apuntarles a ellos porque Iñigo, Andoni y Potorri son el motor de actividades como la de mañana, que reunirá en el Astillero a más de 150 tesoros de dos y cuatro ruedas de épocas pasadas.

Esta exhibición de vehículos antiguos cumple diez años. En estas ediciones han brillado joyas como un Mercedes del 37, un Packard del 39, un Chevrolet del 39, o un Austin del 35. Mañana, desde las 9.30 horas hasta las 16.00, los coches y motos de tiempos pretéritos estarán aparcados en el corazón de la localidad de Uribe Kosta, con un paréntesis de 12.00 a 13.00 horas, momento en el que darán un rute por los alrededores. Sus orgullosos propietarios cogerán el volante o el manillar y saldrán de la plaza del Astillero, para ir por Ibiltoki, el puerto, la rotonda del Charter, la de Paulina, la de Sagastikoetxes, el alto de Andraka, Basordas, Billabaso, el cruce de Igartuas, Urduliz, la rotonda del campo de fútbol y la de Gandias, para atravesar Erribera y llegar a la meta del Astillero. En este museo al aire libre de obras de arte de carretera se podrá ver, por ejemplo, “una Harley-Davidson de carreras de 1918. ¡Una maravilla de moto! Es la primera vez que la va a sacar el dueño, nadie la ha visto”, adelanta Iñigo, el presidente de la asociación Plentziaclassic, que está detrás de esta concentración. La cabeza visible de la agrupación también tiene, como no podría ser de otra manera, sus niñas. En su caso, cuatro motos. Andoni, por su parte, presume de “dos vespas, una del 39 y otra del 37”. Y también, de “una Honda que saqué de un contenedor de escombros. La vi y pregunté a los obreros dónde estaban trabajando, me dijeron el piso, fui arriba, hablé con la señora y le pedí que me localizara la documentación y me la dio”. Este vecino de Plentzia es un verdadero apasionado y añade bien de kilómetros a sus motos de épocas en blanco y negro cada año. “Y a algún chaval que va con su moto moderna ya le supero, ¿eh?”, comenta con gracia. Mientras que Potorri cuenta con una buena colección... “Un Seat 131;una Honda CR 600, una Vespa Cosa 200, una Vespino, una Derbi...”, enumera, por citar algunas. “Y por ahí las tengo, repartidas por todos lados: en la lonja de mi hermano, de mi hermana...”, reconoce entre risas. Es habitual que las calles de Plentzia sean testigos de los recorridos de estas motos de antaño, como si la villa retrocediera en el calendario. “Es que para tenerla y no usarla...”, admite Potorri. “Lo bonito es que la arranques, te des una vuelta, pases por el puerto y todo Dios te mire y te pida que se la dejes”, afirma Andoni.

Otro excelente compañero de viaje en el mundo de los vehículos clásicos es el proceso de restauración. “Limpiar, pintar, tapizar, cromar, que si los cables, que si las gomas... Eso es lo bonito. Hay quien compra hecha la moto o va donde un profesional para que se la haga, pero luego está el que la consigue, se pelea, busca las piezas... Suele ocurrir que tienes un montón de problemas burocráticos por las documentaciones: igual está dada de baja, no hay papeles, es de una herencia... Hay veces que estás años con todo. Pero ahí está la gracia”, considera Iñigo.

Además de disfrutar con los rugidos de sus motos, estos tres plentziarras también lo hacen con la organización de eventos como el de mañana. A lo largo del año, Plentziaclassic también pilota actividades como la vuelta a Bizkaia, donde los clásicos se echan a la carretera en el mes de abril para recorrer unos 250 kilómetros;o el monográfico que se celebra en la villa en septiembre. “El más curioso fue el que hicimos de vehículos militares, con la gente diciendo: ¿Qué pasa? ¿Estamos en guerra?”, evoca Andoni. “Tuvimos muchos problemas con ese, porque un grupo antimilitarista entendió que estábamos haciendo apología de la violencia y convocó a la gente para que viniera con globos de pintura para tirar a los camiones, pero al final conseguimos hablar con ellos y parar el tema”, añade Iñigo. Además, la asociación de Plentzia tiene su espacio en la feria Retroclásica de BEC.

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