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Irrikiclown, la sonrisa que más sana

Esta asociación sin ánimo de lucro visita todos los martes las unidades de Oncología y Pediatría Infantil del hospital de Cruces con el objetivo de hacer olvidar por un rato a los pequeños pacientes del lugar en el que se encuentran

Un reportaje de Joana Pérez - Viernes, 26 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:04h

Los miembros de Irrikiclown tienen el apoyo del equipo sanitario.

Los miembros de Irrikiclown tienen el apoyo del equipo sanitario. (Irrikiclown)

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Los miembros de Irrikiclown tienen el apoyo del equipo sanitario.Esta asociación no falla ningún martes.

sI hay un día esperado en las unidades de Oncología y Pediatría Infantil del hospital de Cruces, ese es el martes. Marcado en rojo por los pacientes, saben que ese día tendrán una visita muy especial que tratará de sacarles una sonrisa que alivie, aunque sea un poco, su rutina en el centro hospitalario. Son los payasos de Irrikiclown, una asociación sin ánimo de lucro que se fundó en 2008. “La inocencia y las ganas” fueron los rasgos que impulsaron la creación de esta entidad que ya se ha convertido en todo un símbolo en los pasillos hospitalarios.

Sus narices rojas forman parte del ambiente del hospital de Cruces. Comenzaron realizando una visita mensual pero, viendo que había posibilidad de ampliar la “intervención”, desde hace tres años todos los martes acuden a diagnosticar a sus pequeños pacientes. “Cuando íbamos una vez al mes, no sabías si el niño que ya no estaba allí era porque había terminado el tratamiento o por qué... Ahora vivimos el día a día de los chavales”, precisan desde Irrikiclown.

Su trabajo es constante y antes de cruzar las puertas del hospital “entrenamos y ensayamos” para que la visita culmine con éxito. “Intervenimos de forma individual con cada chaval e intentamos que entre una intervención y otra haya una continuidad”, explican desde Irrikiclown, a la vez que subrayan que su actuación “no es un show en sí mismo”. “Llevamos unas propuestas pero, a veces, el propio niño nos cambia la propuesta porque sus necesidades son otras”.

Para llevar a cabo la intervención se valora qué situaciones causan más dificultades a los niños. “Por ejemplo, hay algunos que tienen problemas para tomarse la medicación y trabajamos eso con ellos. Es decir, si alguno no quiere tomarse la medicina, le ayudas a quitarle hierro al tema. Tienen miedo y nosotros trabajamos mucho con ese miedo”, destacan.

Cambiar los juegos en el parque por una habitación en un hospital es una situación difícil de asumir y los miembros de esta asociación “escuchan lo que necesita cada niño” cuando le visitan. “Hay veces que necesita jugar, otras expresar rabia, otras calma...”, detallan en Irrikiclown, que mantienen una relación muy estrecha con los familiares. “El ambiente que están, sobre todo en Oncología, es muy tenso. No es lo mismo una operación por apendicitis que por leucemia”, razonan los miembros de esta asociación. Las visitas de los payasos de Irrikiclown también suponen un respiro para las familias. “Muchas veces nos valoran más que los niños. Ayudamos a los padres a que vean a sus niños reírse, a que ellos mismos puedan reír o descansar un rato”, puntualizan desde esta entidad que busca en cada visita que tanto niños como padres se olviden por unos minutos de que están en un centro hospitalario.

La implicación emocional es una constante para los miembros de Irrikiclown pero apuntan que son “como los médicos, no podemos llevarnos los problemas a casa porque sino la intervención dejaría de ser efectiva”. Esa implicación no termina cuando a un niño le dan el alta sino que estos payasos han calado tanto en los menores que son estos quienes piden que las consultas y curas que les tienen que hacer sean los martes. “Hay familias que van al hospital de día para hacer el seguimiento y piden que les citen el martes porque saben que es el día que vamos”, cuentan desde Irrikiclown, mientras recuerdan con cariño el caso de una niña “que ha estado ingresada tres meses por una operación bastante complicada y estaba loca con los martes;cuando le dieron el alta, pidió que las curas se le hicieran los martes para vernos”. Y son, precisamente, este tipo de ingresos que se alargan en el tiempo los que más cercanía crean. “Vas teniendo una historia con los chavales y de una intervención a otra tienes en cuenta qué ha pasado”, inciden.

Obstáculos Una de las batallas con las que más tienen que pelear para poder ejecutar su proyecto es con la financiación, ya que el escaso presupuesto con el que cuentan no les permite llevar a cabo más proyectos. “Siempre tenemos dinero para actuar los martes, pero nuestra idea es ampliar la intervención a un segundo día, aunque hoy por hoy no es factible”, comentan sus miembros, quienes reconocen que tienen formados ya los payasos y se encuentran con que “falta la parte económica porque conlleva un gasto en Seguridad Social y salario”. La esperanza no la pierden y confían en que “en 2018 podamos empezar a trabajar también los jueves”.

Eso sí, a pesar de los quebraderos de cabeza, en Irrikiclown tienen claro que están dentro de esta asociación porque “nos gusta mucho lo que hacemos y lo hacemos con todo el amor del mundo”.

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