Líder y fundador de Siniestro Total

Julián Hernández: "Tenemos cierto estilo, pero robamos a diestro y siniestro"

Siniestro Total, que ha cumplido 35 años, presenta sus últimas canciones, incluidas en 'El mundo da vueltas', hoy en Bilbao

Andrés Portero - Jueves, 25 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 17:12h

Siniestro Total, que ha cumplido 35 años, presenta sus últimas canciones, incluidas en 'El mundo da vueltas', hoy en Bilbao

Siniestro Total, que ha cumplido 35 años, presenta sus últimas canciones, incluidas en 'El mundo da vueltas', hoy en Bilbao

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Siniestro Total, que ha cumplido 35 años, presenta sus últimas canciones, incluidas en 'El mundo da vueltas', hoy en Bilbao

Tras 35 años de carrera, Siniestro Total sigue con una filosofía tan punk como siempre, aunque vista sus últimas canciones de pop, rock, blues o psicodelia, como muestra su último vinilo, El mundo da vueltas, que el grupo gallego presenta hoy en el Kafe Antzokia de Bilbao. "Estamos todos un poco paranoicos, pero es porque nos persiguen", explica su líder en esta entrevista.

Han celebrado su 35º aniversario. Increíble ¿no?

-Bueno, hicimos una fiesta de cumpleaños y da vértigo porque en el sistema penal español nadie pasa más de 30 años por el peor de los crímenes. Y nosotros llevamos 35. !Esto es una condena de órdago a lo grande!
Eso sí, su producción de discos es más que relajada últimamente. ¿Responde a la situación del mercado?

-Relajada no, es una sensación porque no paramos de hacer cosas. Hemos ido haciendo canciones y colgándolas en la red, y vamos a grabar una obra contemporánea sobre una trabajo de Javier López de Guereñu sobre nuestras canciones. Los parámetros del mercado no son los mismos ahora.

Eso, si el mercado existe ¿no cree?

-Esa es otra. La industria discográfica y sus maneras han desaparecido, y aunque en el pasado se cruzaron nuestros caminos ya no creo que suceda. Un disco cada dos años, la promoción... eso no está en nuestro entorno.

El CD es un formato raquítico y poco objeto, al contrario que el vinilo. Es como el libro en papel, que no ha desaparecido nunca. Las canciones siguen, están ahí, y son gratis prácticamente. Otra cosa es el objeto, el vinilo, si te gusta mirarlo, tocarlo o calzar mesas con él.

Las plataformas digitales son el anti-objeto entonces.

-Claro, es realidad virtual, oyes algo que no tienes. Pero está bien, tiene gran capacidad de comunicación y son baratas. Yo nunca había pagado tan poco por tanta música como en Spotify.

La gira presenta 'El mundo da vueltas', recopilatorio de las canciones que han ido haciendo últimamente en pequeñas dosis.

-En pequeñas diócesis (risas). No tenía sentido guardar canciones y las grabábamos y fuimos colgando en la red. Aquello era inmediato y ahora las reunimos en el objeto, el vinilo. Así grababan The Beatles, temas en singles que luego reunían en un álbum.

Siguen con Joe Hardy, el sexto miembro del grupo ¿verdad?

-Se le puede considerar así. Contactamos con él gracias a una multinacional, que nos propuso grabar fuera cuando teníamos éxito. Nos gustaba, le mandamos unas viñetas sobre Asterix y Obelix, diciéndole que éramos gallegos, y nos invitó a grabar en Memphis. Esa relación ha continuado desde hace... Es como un padre espiritual y una bestia técnica.

El vinilo incluye rock, pop, psicodelia, blues... Ese es su ADN ¿no?

-No es un secreto, robamos a diestro y siniestro. Su eclecticismo es salvaje. Si algo nos interesa, lo pillamos y ya está. Es probable que tengamos un cierto estilo, pero no un género concreto. En el fondo somos un grupo de rock.

Quizás el estilo del grupo esté en sus letras. Alguna muy apocalíptica.

-El apocalipsis es muy divertido y bien está lo que bien acaba. La Biblia lo hace con el apocalipsis (risas). Eso lo llevamos en las neuronas los que venimos de una civilización judeo-cristiana y siempre tiramos por ahí. Es una manía.

Y beben directamente del telediario y la página del periódico.

-Sí. Se debe a una carencia grave, que no hablamos del amor y de las relaciones, algo habitual en las canciones.

Pero relaciones tendrán ¿no?

-Bueno... alguna. No te creas que nos hacen mucho caso (risas). Podríamos llorar como el que más, pero nos sale hablar del resto de cosas.

En 'Todopoderoso' atacan la corrupción.

-Y la hicimos antes de la última hornada de casos, que implican hasta a ministros y magistrados. La podredumbre es salvaje. Decimos que la canción es ficticia y la narra un personaje ficticio en un país ficticio... pero no cuela.

Visto el panorama y se atreve a cantarle a Carrero y decir que "llegó la sucesión, todo comenzó con una explosión".

-Es también anterior a los juicios a Cassandra y César Strawberry. En todo caso, es literal, habla de una voladura. El coche voló, es un acontecimiento histórico y hablamos de una teoría conspiranoica y de la implicación de la CIA. Si no se puede hablar de ello...

¿El temor es la auto-censura?

-Esa es la interiorización del asunto. Por un lado, se judicializa y por otro, se interioriza y el artista y la gente acaban pensando que hay cosas que no se pueden decir. No hace mucho nos pidieron, de buenas maneras, eso sí, que igual era mejor que no tocáramos una canción para no herir alguna sensibilidad. La tocamos, claro. Si hirió a alguien... !qué le vamos a hacer! Si no lo hubiéramos hecho no seríamos un grupo punk. 

Y con mucho humor negro.

-Exacto. Y eso no significa que incitemos al odio, en absoluto, aunque nuestra canción Bailaré sobre tu tumba apareciera en un ranking al respecto. Es humor negro, pero no un delito. En ese caso, habría que prohibir a Álex de la Iglesia, El Quijote o El Bosco. Estamos todos un poco paranoicos, pero es porque nos persiguen. Eso es un hecho, que le pregunten a César o Cassandra. Es una burda utilización política y la justicia debe estar para cosas más importantes que para juzgar un chiste en Twitter. Eso es perder el tiempo e insultante.

Si el grupo compone hoy 'Me pica un huevo', 'Las tetas de mi novia' o 'Matar jipis en las Cíes! ¿Qué pasaría?

-El autor de una canción no tiene por qué compartir lo que dice la letra. Yo canto "soy un corrupto y tengo mayoría en acciones y escaños...". Está claro que no soy yo ¿verdad? Si esa identificación fuera real, deberían meter en la cárcel a todos los cantantes de ópera. Cantan barbaridades.

¿Tiene ya alguna idea de quién es, de dónde viene y adónde va?

-(Risas). Solo con lo soñamos por las noches ya somos muchas personas, tenemos personalidades múltiples. Venir, venimos de la música que hacían los bluesmen como Robert Johnson en Misisipi y vamos hacia el desastre;esto está claro.

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