Behatokia

PSOE: gana la ilusión, gana la izquierda

Tras casi ocho meses de batalla interna, el PSOE ya tiene quien le dirija. Ha ganado, y por goleada, Pedro Sánchez, el candidato de la base, el que ha sido capaz de recuperar la ilusión de miles de afiliados

Por José Luis Úriz Iglesias - Martes, 23 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Columnista Jose Luis Uriz

Galería Noticia

Columnista Jose Luis Uriz

QUIZÁ la clave fuera el debate que les enfrentó unos días antes. Allí se vio a tres candidatos diferentes, en algunos aspectos muy diferentes, y eso lo transmitieron en cada respuesta, en cada confrontación dialéctica.

Díaz, organizadora junto con los poderes fácticos financieros y mediáticos del golpe de partido que el 1 de octubre descabezó al PSOE, partidaria de permitir a Rajoy seguir gobernando y también, aunque no lo diga claramente, de la Gran Coalición o, al menos, de mirar claramente hacia su derecha.

Patxi López, como ha quedado de manifiesto en el resultado final de apenas un 10% de apoyos, convidado de piedra en un choque de trenes entre dos propuestas radicalmente opuestas, que pasó sin ruborizarse del “no es no” a Rajoy a la abstención, en entredicho cuando Sánchez le puso ante esa contradicción al señalarle que podía haber hecho como él y abandonar su escaño. Sonó más que nunca a que su candidatura era una maniobra de la primera para restar votos a Sánchez. Una maniobra fracasada.

Y Pedro Sánchez, con un perfil nítidamente de izquierdas, defensor a ultranza del no a Rajoy, de la participación activa de la militancia y con propuestas para convertir el PSOE en una izquierda europea moderna, creíble y coherente.

Fue aquel un debate tenso, con instantes de cuerpo a cuerpo entre Sánchez y Díaz, el primero llevándolo hacia la necesidad de dar voz a los militantes y producir ese giro necesario hacia la izquierda. La segunda, prepotente, con detalles de chulería y falta de educación como el “estás mintiendo cariño”, impropio de alguien que pretende dirigir un partido que pueda gobernar este país. Quizás ese instante de confrontación de modelos de partido y de sociedad ayudó a que este último domingo la militancia haya participado en masa, batiendo todos los récords de primarias anteriores, tanto las que enfrentaron a Borrell y Almunia, como las últimas en las que la victoria se dirimió entre Sánchez, Madina y Pérez Tapias. Y esa movilización sin precedentes indica que el socialismo sigue vivo, aunque muchos lo hayan dado por muerto y enterrado durante los últimos meses. Aunque la batalla ha sido dura, cruel, y quedan aún por ver las consecuencias en un partido prácticamente partido por la mitad.

De la importancia de este hecho da fe la implicación activa de los poderes fácticos, en especial el grupo Prisa, que hasta el último momento ha apostado por Susana Díaz. La portada del domingo a la mañana, durante el proceso de votación, con una foto enorme en su edición digitalde la citadasultana del surmientras el resto de los diarios abrían con la de los tres votando en sus respectivas agrupaciones, indica que había mucho en juego. Posteriormente, ante las quejas en las redes, la cambió por otra más ajustada a la realidad coincidiendo con el resto de medios.

Ni la presión de los poderes fácticos, ni la del aparato, barones, generales y coroneles ha sido capaz de evitar la victoria de Pedro Sánchez, con más votos que en las anteriores primarias, más un dato significativo: supera el 50% de los votos emitidos, más de 74.000 y nada menos que 15.000 más que su contrincante directa, a quien ha ganado en todos los territorios excepto en Andalucía... y en este caso por menos de lo esperado. En el caso de Catalunya, del PSC, lo ha hecho con el 82% de apoyos, al igual que en Valencia, donde su líder Ximo Puig queda en situación de debilidad extrema.

Ya hay secretario general en el PSOE, ahora falta saber si todos van a aceptar el veredicto o, como en el pasado, le van a poner piedras en el zapato para hacerle naufragar. La comparecencia de una derrotada Susana Díaz no apunta en esa dirección, ya que ni siquiera fue capaz de nombrar al vencedor en una intervención con signos evidentes de desagrado y prepotencia.

Pero la socialdemocracia europea está en quiebra y solo si este nuevo socialismo español es capaz de adaptarse a la nueva realidad social podría evitar seguir los pasos de sus compañeros italianos, griegos, alemanes, británicos y franceses en franca retirada. Ser capaces de restañar heridas, de profundizar en la democracia interna en la línea del ejemplo de unas primarias que han sido la envidia del resto de partidos, rearmarse ideológicamente profundizando en su carácter de izquierdas, aportar soluciones para los grandes retos del futuro, incluido ser capaces de resolver las viejas tensiones centro-periferia, y volver a conectar con un electorado que en los últimos tiempos -desde 2011- les ha abandonado en masa (unos cinco millones) son los retos que tienen si quieren sobrevivir. Ese es el reto de un renacido Pedro Sánchez.

Les queda mucho trabajo que realizar, solo si se ponen manos a la obra desde ya podrán ir a las próximas citas electorales con un mínimo de posibilidades. Refundar el PSOE, como ha planteado Sánchez durante la campaña, no es tarea fácil y para eso debe comenzar por desmantelar una estructura obsoleta apoyada en el clientelismo.

Lo lógico sería que los barones perdedores, incluida Susana Díaz, pusieran sus cargos a disposición del nuevo secretario general y le dejaran las manos libres para situar a gentes afines a su nuevo proyecto. Lo mismo cabe exigir para la estructura parlamentaria, tanto en el Congreso como en el Senado.

Pedro Sánchez ha ganado contra todos y contra todo, contra el Ibex, Prisa, los poderes fácticos financieros, políticos e incluso religiosos. Ahora la izquierda tiene futuro en este país. Del entendimiento entre el PSOE de Sánchez y un Podemos más sensato depende que ese futuro sirva para echar a la derecha del gobierno. Solo desde ese entendimiento y esa unidad será posible. Pablo Iglesias debe comprenderlo con rapidez y quizás un movimiento a favor del mismo sería retirar la moción de censura presentada de manera unilateral y negociar otra que cuente con los apoyos suficientes para resultar victoriosa. Lógicamente, liderada por el PSOE como grupo mayoritario de la izquierda.

Sánchez también debería aprender una lección: su equipo debe apoyarse en los leales en los momentos difíciles después de la amarga experiencia de traiciones y abandonos anteriores. Ahora, en el momento de gloria, es cuando se acercarán los oportunistas.

Tiene por delante el próximo Congreso de junio y en él los derrotados el domingo pueden mantener la batalla interna o aceptar el veredicto de las urnas y dejar trabajar a quien ha resultado victorioso. Las plataformas que tanto han trabajado para aupar a Sánchez tienen un papel crucial a la hora de ganar ese Congreso, de conseguir una mayoría de delegados y delegadas. Tienen capacidad para ello y estructura a lo largo y ancho del partido para lograrlo.

Se abre un nuevo tiempo para la izquierda, para las tensiones centro-periferia, incluso para la consolidación de la convivencia en Euskadi y en Catalunya. Hoy hay que disfrutarlo y sentirse feliz.

Mañana la gran esperanza de la izquierda europea se llama Pedro Sánchez. Veremos...

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120