Presenta su novela "Coincidencias"

Luis Goytisolo: “España cansa”

El escritor barcelonés Luis Goytisolo acaba de visitar Iruñea para ofrecer una conferencia en el centro Civican y hablar de su última novela, ‘Coincidencias’

Una entrevista de Fernando F. Garayoa Fotografía Mikel Saiz - Martes, 23 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:04h

Luis Goytisolo, en la habitación que ocupaba Hemingway en La Perla.

Luis Goytisolo, en la habitación que ocupaba Hemingway en La Perla.

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Luis Goytisolo, en la habitación que ocupaba Hemingway en La Perla.

iruñea- Habitación 201. Hotel La Perla. Se respira Hemingway... era su habitación. Luis Goytisolo sonríe, ríe. Desprende afabilidad por los cuatro costados. Uno se lo imagina como si fuera una lagartija con escamas literarias enredándose entre los más de 100 ejemplares de diferentes ediciones de Fiestaque atesoran las estancias de la habitación. Es un trozo vivo de la mejor España que puede existir, frente a frente, sin vanidad, solo realidad. Pura vida.

“España es el único país de Occidente que deprime a sus ciudadanos”. ¿Duro pero real como la vida misma que acontece en ‘Coincidencias’?

-Sí, lo que pasa es que lo que acontece en Coincidenciasno es ninguna peculiaridad española sino un planteamiento muy general de lo que pasa en el mundo entero. Cuando los dirigentes son como Trump, o el de Corea del Norte o Maduro... creo que los tres se entenderían muy bien, uno hablando constantemente por televisión, otro a través de las redes sociales, que es donde se maneja muy bien y de donde parece que emana su poder y el otro con sus cohetes peligrosos (risas). Se entenderían muy bien... Se agarrarían una buena castaña si salieran por ahí de noche y nos dejarían en paz a todos... Hace tiempo que tengo la intención de sacar un artículo... España cansa.Y es que, a veces, tiene reacciones de tipo colectivo y de comportamiento que son un poco fatigosas, parece que se avergüence de las cosas buenas que tiene y se esmere en destacar los males: “España no tiene remedio” y cosas así. Por otra parte, cae constantemente, sobre todo en política, en cosas que son puramente españolas, que no se dan en otros países, pero en lo fundamental es como una falta de aprecio hacia lo propio que lo compensan con ese viva la Pepa o gritando.

Leída esta novela y aunque suene a tópico, ¿la realidad siempre supera a la ficción?

-Estilísticamente, es totalmente distinta al resto de las que he escrito anteriormente. Y eso es porque procede de las fábulas que empecé a escribir simultáneamente, en la misma época, Ojos círculos búhos.Como Antagoníame tomó tantos años, necesitaba salirme un poco, para relajarme incluso, de ese estilo propio que conseguí en esa obra. Esta novela es densa, igual que lo demás que escribo, pero basada en el aparente disparate y en el humor que provoca. En este sentido, si el humor de Antagoníaes cervantino, es la ironía, en este caso sería más el humor de François Rabelais, el de Gargantúa y Pantagruel...escritor francés coetáneo de Cervantes, que era cura y que temía con bastante razón lo que le pudiera pasar, ya que escribía cosas bastante escatológicas, como lo del hijo que se indigesta y un batallón de esclavos le limpia los intestinos (risas). Es este tipo de humor, utilizado de una forma común a todas las fábulas, y es que tras escribir hace pocos años tres libros de fábulas, se me ocurrió convertirlas en relato, y de ahí nació El atasco y demás fábulas,publicado por Anagrama, aparentemente más común pero solo en apariencia, porque todo lo que se dice dentro es puro disparate. Incluso hay algún guiño a Coincidencias.

Uno de los personajes de ‘Coincidencias’, autor de una ‘Guía para emprendedores’, considera una pérdida de tiempo estudiar geografía o historia, porque “todo está en Internet”, pero, ¿el problema no es que la gente haga esas consideraciones en ‘modo serio’, sino que quizá vengan inducidas por decisiones institucionales que ya han decidido eliminar asignaturas como filosofía, latín o música?

-Sí, porque, por ejemplo, la frase esa de “todo está en Internet” es mentira, ya que yo mismo he pillado falsedades, quizá inconscientes, pero que no corresponden a la realidad. Si uno no tiene la cultura adecuada en todos los terrenos, ciencias naturales, historia, geografía... tampoco puede buscar, ¿cómo lo va a hacer?, si no sabe lo que tiene que buscar. Y me parece muy grave lo de que el Gobierno elimine estas asignaturas. Es triste decirlo pero mi Bachillerato era muy superior, en la época del neofranquismo, al actual. En segundo curso ya se estudiaba filosofía, a partir de los griegos, y estudiabas varios años. E historia y geografía ni te cuento, aunque la historia estuviera algo amañada, en lo que respecta a España. Además, aquellos manuales de historia eran muy buenos, de historiadores serios, claro que hacia el final del franquismo. Y en filosofía, lo mismo, yo tenía un profesor en Lasalle, al que llamábamos el Parménides, porque andaba muy preocupado por Heráclito y Parménides. Es decir, ¿qué es la realidad? Puro ser sin cambio, que es lo que dice Parménides, o puro cambio sin ser, que es lo que decía Heráclito. Y a mí esto me interesó mucho. Es más, las primeras cosas que publiqué fueron en la revista de este colegio, porque el hermano Gervasio, que nos hablaba de literatura buena, de los poetas del 27, y siempre me ponía un diez en las redacciones, me encargó dos necrológicas, una sobre la muerte de Chesterton, que lo había leído y me encantaba, y otra sobre Pedro Salinas, que me gustaba menos como poeta.

“Timbal de sanguijuelas marinadas sobre lecho de caviar de mollejas y toques de lichi”. Así reza el plato de otro de los protagonistas de la novela, cocinero lógicamente, a cuyo restaurante acuden personas a comer ‘cosas’ como esta solo para decir a otros que las han comido. ¿Es el ejemplo de que ahora hacemos o vamos a ver cosas solo para grabarlas y contarlas en redes sociales, en lugar de para disfrutarlas, que es para lo que fueron creadas?

-Sí, sí... Lo que sucede es que este ejemplo concreto está relacionado con esta realidad tan sorprendente de que en televisión no hacen más que salir programas de cocineros y más cocineros... Es algo que me sorprende, porque con lo que a mí me gusta la cocina gallega, la asturiana, la vasca, los asados de Castilla, los pescaítos fritos, los salmorejos de Andalucía... Lo que veo que hace no me atrae en absoluto. La gente ahora se desvive por grabar las cosas, por tenerlas, eso es lo importante... Gente, por ejemplo, que, estoy convencido, viaja en estos horrorosos transatlánticos, que parecen rascacielos, y no tienen ni idea de por dónde están navegando. Pero la cosa es ir mandando ocurrencias de cada sitio. Eso es lo que buscan, viajan para eso.

“Salarios mínimos generalizados y consumo sostenido”, apunta. ¿Es la perfección del sistema capitalista, que tensa la cuerda hasta el extremo pero, como parece haber aprendido de episodios históricos anteriores, no la rompe, porque sabe que eso lleva a revolución?

-Sí, es que, además, yo le llamo la regla de oro, porque es lo que permite pagar el mínimo posible a un asalariado pero lo suficiente para que al mismo tiempo consuma, y así mantener el punto preciso del negocio.

Si fuera escritor, me acojonaría un poco saber que ‘Antagonía’ ha sido la obra que ha tomado el relevo del ‘Quijote’ como libro obligatorio en Francia para los alumnos de castellano...

-A mí me anima, y posiblemente sea la mejor noticia que me han dado. Porque significa que, sin darme cuenta, Antagoníaes una novela que, con el paso de los años, no solo no va quedando atrasada por el propio discurrir del tiempo, sino que gana peso. Siempre he tenido buenas críticas, en España y fuera, pero una de las mejores salió hace uno o dos años, en el suplemento literario del Time. Ahora, han editado la primera parte en Estados Unidos, en Francia lo consideran lectura obligatoria para los estudiantes de español para este año y el que viene, sucediendo, efectivamente, al Quijote...Y el otro día me enteré de que la van a traducir al chino, me encanta. Para mí es inimaginable, tengo ganas de ver el resultado. Y esto anima, porque a todos nos pasa que novelas que te habían gustado mucho, las relees y... Al margen del propio Hemingway, que para mí fue uno de los maestros;pero el otro fue un traductor italiano de Hemingway, Cesare Pavese, que tiene El oficio de vivir, que es una obra autobiográfica estupenda... Pero sus novelas, que tanto me habían gustado, son un rollazo enorme, son aburridísimas... En cambio, lo que observo es que Antagonía,con el paso de tiempo, va ganando adeptos.

Tengo la duda de que no sé quién se habrá divertido más, si usted escribiendo esta novela o el lector leyéndola, aunque creo que su diversión esconde un trasfondo de amargura y tristeza, ya que la sonrisa emana de una sociedad que ha perdido sus valores.

-Sin duda... Pero, debo confesar que al escribirla se me escapaba la carcajada y en el fondo es triste porque la situación actual, no solo en España sino en el mundo entero, es triste. Y no sé verle salida, no sé qué puede pasar después.

Es muy difícil saber la solución de lo que está pasando, ya que antes la gente, la sociedad, tenía ideas claras en un sentido o en otro, pero ahora, ¿quizá el problema es que no hay ideas y la generalidad da por bueno todo lo que le llega, sea Twitter o televisión?

-¡Claro! Mi traductora en Estados Unidos, que es una mujer excelente, muy inteligente, me dijo hace tiempo que se están cargando las clases medias y también la clase obrera. No queda nada. Solo gente trabajando por separado, han conseguido aislar todo. Por eso los sindicatos tienen cada vez menos poder, porque no hay clases como antes. Son asalariados sueltos, gracias a la digitalización y la robotización del trabajo, ya que ahora tu compañero es un robot o un ordenador.

Parece que todo gira en torno a la economía, pero, ¿el problema es que no hay una cultura de base que acote y corrija los dictámenes del capital?

-Pues si no la hay ahora, la habrá cada vez menos, porque con los planes de reforma de la enseñanza, ¡vamos a buen lugar! Suprimiendo, como decíamos antes, asignaturas como filosofía o literatura... Yo soy un gran defensor de la literatura, porque las grandes novelas que hemos leído, y la poesía no digamos, han contribuido más a nuestra formación que la filosofía, que va rectificando, ya que cada nueva teoría va dejando de lado las anteriores. Igual que la ciencia, que no hace sino desmentirse. En cambio la literatura, no, los clásicos griegos o romanos, los sonetos de Góngora, Quevedo y Cervantes siguen teniendo el mismo valor.

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