Urrutikoetxea 22 - Rezusta 12

Urrutikoetxea, de bronce

El delantero de Zaratamo se lleva el tercer puesto del Manomanista después de derrotar a Beñat Rezusta en el Atano III de Donostia con una hoja de ruta muy seria

Igor G. Vico - Lunes, 22 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Mikel Urrutikoetxea apenas falló ante un pegador como Beñat Rezusta.

Mikel Urrutikoetxea apenas falló ante un pegador como Beñat Rezusta. (Foto: Iker Azurmendi)

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Mikel Urrutikoetxea apenas falló ante un pegador como Beñat Rezusta.

Duración: 48:35 minutos de juego.

Saques: 2 de Urrutikoetxea (tantos 9 y 13) y 1 de Rezusta (tanto 8).

Faltas de saque: 2 de Rezusta.

Pelotazos: 211 pelotazos en juego.

Tantos en juego: 9 de Urrutikoetxea y 10 de Rezusta.

Errores: 1 de Urrutikoetxea y 9 de Rezusta.

Marcador: 0-1, 1-1, 2-2, 3-4, 4-4, 6-5, 7-5, 9-6, 10-8, 11-9, 12-9, 13-10, 18-11, 19-11, 20-12, 21-12 y 22-12.

Botilleros: Ejercieron de botilleros Pablo Berasaluze (con Mikel Urrutikoetxea) y Mikel Gallastegi (con Beñat Rezusta).

Apuestas: Se cantaron de salida posturas de 100 a 40 a favor de Urrutikoetxea.

Incidencias: Partido correspondiente al tercer y cuarto puesto del Manomanista de Primera de la LEP.M disputado en el frontón Atano III de Donostia. Buena entrada.

Bilbao- Mikel Urrutikoetxea cerró ayer su participación en el Manomanista de Primera con el tercer puesto de la competición más importante del curso. El delantero de Zaratamo se deshizo de Beñat Rezusta, un pegador, en el Atano III de Donostia en la final de consolación y supo recomponerse del mal partido de las semifinales. El vizcaino esbozó una imagen seria, sobria y elegante ante el zurdo de Bergara, que hizo más tantos que él pero regaló mucho, demasiado. Urrutikoetxea fue granítico. Urrutikoetxea es de bronce.

Ocurre que el experimento ante un manista de la talla de Urrutikoetxea se convierte en un potro de tortura. El vizcaino solamente erró una pelota en todo el duelo y supo manejarse en todas las suertes. Mikel es un manista frío y calculador, que perdió la identidad ante un gran Bengoetxea VI en semifinales y ayer volvió a mirarse al espejo en un buen choque. El vizcaino supo defenderse de los zurdazos del bergararra y acelerar el ritmo en los momentos más difíciles. También asomó sobrio en la refriega, argumentando a pelotazos sus galones en el Manomanista, que acabó ayer en el tercer cajón del podio.

Por su parte, Rezusta, la sensación del torneo, no se vio cómodo y, a pesar de la violencia de su golpe, el control le pasó una mala pasada. La propuesta de Urrutikoetxea, con mucha defensa de aire, cuestión que domina, se basó en la resistencia y la pegada azul se desmadró en momentos clave. Si bien muchos de los yerros no llegaron a pelotazos francos, sí que el traqueteo provocó el terremoto. Beñat terminó la cita con nueve fallos en juego y dos faltas de saque, cortas. Regaló medio partido a un contrincante muy peligroso y seguro. Además, con el saque, Beñat no mostró el veneno del choque ante Irribarria.

Urrutikoetxea tomó el mando del partido después del primer reparto de golpes. Hubo empates a dos y a cuatro. El tramo fue de Rezusta, quien, con sus aciertos y sus fallos, levantó todos los cartones, salvo el último: un gancho del vizcaino. Tras la igualada, el zaratamoztarra se desperezó y supo extraer lo mejor de su juego: remate, golpe y tranquilidad. Se escapó 6-4, pero el bergararra volvió a reiterar la de cal y la de arena. Al 9-5 se llegó tras otro error azul y un saque de Mikel.

La zurda de Rezusta se revolvió para encontrar la reacción. Tormenta eléctrica. Se puso 9-8 y sumó su primera falta de saque, corta, para entorpecer su revuelta.

Con el 10-8 y el saque, Urrutikoetxea escaló hacia el primer descanso largo (12-9) y al segundo (18-10) sin inquietud. En ese tramo, la versatilidad del campeón de Zaratamo desarmó al zurdo, físicamente superado. El guipuzcoano regaló, además, otro saque, calcado al anterior, y pagó muy caro sus propios errores.

Dos zarpazos de Rezusta con la zurda redondearon su final de choque, mientras que Urrutikoetxea, lanzado, sabedor de una hoja de ruta que funcionaba, supo imponer el cuerpo a cuerpo para llevarse el gato al agua. El vizcaino superó al de Bergara a base de meter velocidad, el enredo y recitar de memoria un partido elegante, serio, con el que le bastó para recuperar sensaciones. La incomodidad penó al zaguero de Bergara.

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