15 años de los túneles de artxanda

Tres lustros de luces y sombras

El acceso no ha llegado a cumplir las expectativas de tráfico y la Diputación tuvo que rescatar la concesión en 2010

Un reportaje de Alberto G. Alonso - Lunes, 22 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:04h

Descubrimiento de la placa el día de la inauguración de los túneles.

Descubrimiento de la placa el día de la inauguración de los túneles. (Foto: José Mari Martínez)

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Descubrimiento de la placa el día de la inauguración de los túneles.

Cuando pasadas las 20.340 horas del 24 de mayo de 2002 el primer coche atravesó el túnel de La Salve y llegó a la zona del peaje de Txorierri, se cerraba una historia de más de un siglo en la que se intentó dar una salida a Bilbao por debajo de Artxanda.

Era un anhelo de generaciones de bilbainos que veían en las explanadas del valle, al otro lado del macizo montañoso, una zona de expansión urbanística indudable. Y hubo muchos intentos

Ya Indalecio Prieto, en tiempos de la II República, planteó la necesidad de conectar la villa con Txorrieri. Posteriormente, en 1936, el Gobierno vasco de José Antonio Aguirre también apostó por perforar Artxanda para unir Bilbao y el aeropuerto que empezaba a fraguarse. No tuvo éxito. Hubo otros intentos de próceres franquistas en las décadas de los 50 y 60. Tampoco cuajaron.

Fue en 1995 cuando la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao incorporan no uno, sino dos túneles, en el Plan General de Ordenación Urbana de la villa. Tres años después, un grupo de empresas locales bajo la denominación de Túneles de Artxanda S. A. gana la concesión para construir las dos galerías de pago y una tercera de libre acceso, así como la explotación posterior durante cincuenta años.

Las obras del que se consideró el proyecto viario más relevante de finales del siglo XX fueron rápidas. Tras comenzarse el 13 de mayo de 1999, el nuevo acceso viario se abría a los conductores tres años después con una inversión de 106 millones de euros.

Desde entonces ha transcurrido década y media en la que el acceso viario ha seguido prestando servicio pero no con las luces con que se diseñó. Llegar en poco más de diez minutos desde el centro de la ciudad al aeropuerto, dar una salida y entrada rápida desde el centro de la capital a la red viaria de alta capacidad que supone el Corredor de Txorierri, miles de potenciales clientes en los empleados que trabajan las empresas del valle... no fueron suficientes atractivos para que los túneles chutaran.

El proyecto viario más relevante de finales del siglo XX se ha visto marcado por la crisis, varias huelgas y la salida de la concesionaria

El fallo fue de base. Los optimistas cálculos que se plantearon en los estudios para la gestión de los túneles, en cuanto a tráfico por las dos vías de pago se refiere, nunca se cumplieron, ni al principio, ni en los últimos años.

Las previsiones eran de entre 30.000 y 35.000 vehículos diarios de media y la cifra máxima que se ha conseguido no llega a los 17.700 tránsitos. El pago de un peaje para un tránsito de un kilómetro que llegó a costar hasta 1,55 euros en horas punta (hoy el precio es 1,13 euros) más la existencia de otras vías alternativas disuadieron durante años a muchos conductores. Incluso se pusieron en marcha políticas de rebaja de peajes e iniciativas para fidelizar clientes, pero las cifras no crecían.

La llegada de la crisis fue la puntilla para unos túneles renqueantes. En un año, de 2008 a 2009, el tráfico descendió de 17.647 vehículos diarios de media a 15.276, es decir, casi 2.400 circulaciones menos. La sociedad gestora no pudo aguantar más y viendo que las pérdidas económicas iban a ir in crescendo decidió resolver la concesión y abandonar el proyecto en 2010 tras una negociación entre las partes que se prolongó seis meses. Un puyazo que obligó a la Diputación a hacerse con la gestión de los túneles y asumir parte de las pérdidas.

A este problema de calado hay que sumar diversos paros de la plantilla de cuarenta empleados a lo largo de los quince años que supusieron incluso semanas de túneles cerrados como ocurrió en marzo de 2004. También se tuvo que clausurar durante varias semanas el túnel a Deusto después de que parte del talud de su acceso en Txorierri se derrumbara en marzo de 2013.

A pesar de todo, la Diputación ha mantenido su fe en este acceso a Bilbao incluso cuando se pidió desde Juntas Generales que se dejara su paso libre para sacarle realmente rendimiento social. El ente foral se opuso ante el escenario de unos túneles saturados todos los días, al no contar con peaje, y el vaciado de tráfico de los otros dos accesos por el norte de la villa, el de Santo Domingo y el de Enekuri.

La Diputación así mismo ha efectuado varias actuaciones de modernización de las galerías.

La nueva normativa foral de seguridad de 2008 obligó a llevar a cabo hasta una decena de intervenciones desde la ampliación de los sensores ambientales hasta la presurización de las galerías de evacuación para evitar la entrada de humos en caso de incendio, pasando por el despeje de tierras en el enlace de Txorierri.

Y el futuro, ¿cómo se intuye? Pues con una luz al final de los túneles. La recuperación económica cada vez más afianzada está aportando cada año nuevos clientes que aumentarán también con la nueva tarifa plana inaugurada en enero pasado.

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