Javier Clemente Exentrenador del Athletic

“Ahora Valverde se va. Yo del Athletic no me habría ido nunca”

Más de treinta años después de sus títulos, el técnico vizcaino espera preocupado que el Athletic vuelva a trabajar con mentalidad “de ser campeón”

Aner Gondra - Domingo, 21 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:04h

Javier Clemente ha protagonizado portadas históricas de DEIA en cuarenta años.

Javier Clemente ha protagonizado portadas históricas de DEIA en cuarenta años. (Oskar Martínez)

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Javier Clemente ha protagonizado portadas históricas de DEIA en cuarenta años.Javier Clemente repasa la portada de DEIA de la segunda celebración con la gabarra.

CON motivo del 40º aniversario de DEIA, Javier Clemente se presta a desempolvar diez portadas que repasan su trayectoria como entrenador. Saborea los triunfos y se niega a regatear las polémicas. Si algo debe agradecerle un periódico es que a las preguntas siempre da respuesta.

La Liga en Las Palmas

Veintiocho años después, el Athletic ganó una Liga. Era la segunda temporada de Javier Clemente en el banquillo y, aunque el título llegó tras golear en Las Palmas y derrotar el Valencia al Real Madrid en una última jornada de infarto, Clemente sabía desde hacía tiempo lo que tenía entre manos: “Yo noté que tenía un equipo que podía ser campeón desde el principio”. No se había estrenado en la élite y ya se sacaba punta a las frases que salían de su boca. Así nació el que sería uno de los pasatiempos favoritos de los periodistas durante décadas: “Cuando llegué, dije que tenía un equipo muy bueno y que iba a luchar por ser campeón. Me criticaron, que si éramos unos fantasmas y chulos. Yo no era chulo. Dije que íbamos a pelear por ser campeones”.

El de Barakaldo no se ve como el artífice de aquel logro mayúsculo. “Es un mérito de los jugadores”, explica 34 años después, “yo me he limitado exclusivamente a hacer rendir el equipo, a que el equipo esté contento y agrupado”. Era y es su apuesta futbolística: la unión por encima de todo. “Si el grupo está junto, unido, convive y se amolda a un trabajo de conjunto, yo tiro para delante. Soy valiente con ellos”. Y así lo ha hecho, en la victoria y en la derrota.

La primera gabarra

A su regreso de Las Palmas el Athletic entró en Bilbao navegando en gabarra, naciendo así uno de los grandes iconos del Athletic. “Yo había vivido como jugador un recibimiento tras ganar una Copa”, advierte el exentrenador, “ya sabía cómo era venir de Orduña por todos los pueblos, el recibimiento montados en el camión, llegar al Ayuntamiento y a la Diputación. Eso era impresionante”. Pero el invento de la gabarra dejó todas esas experiencias en un segundo plano: “Cuando nos hablaron de que el recibimiento iba a ser en gabarra, para nosotros era una incógnita. Fue impresionante ver las dos márgenes totalmente llenas de gente desde Las Arenas hasta Bilbao. Eran doce kilómetros llenos de gente, era otra magnitud”. De toda aquella locura, Clemente elige un momento especial: “Yo me quedo con la entrada en Bilbao montados en la gabarra por el Arenal. Es muy difícil de explicar”.

La segunda Liga

Un año después la gesta de la Liga se repitió, esta vez ganando a la Real en San Mamés. Es el último alirón liguero, algo que el entrenador lamenta. “El Athletic tiene que retomar la capacidad de decir tenemos equipo para ser ganadores de la Liga. Creo que estamos bastante lejos. Hasta las ideas están muy lejanas de eso. Conseguirlo es dificilísimo, pero me sabe mal que no tengamos esa mentalidad. Si no hay aspiración, no se consigue”.

Para Clemente el origen de esa falta de hambre está en las elecciones a la presidencia del club. “Nos han desviado en los últimos 20 años de esa ambición”, denuncia sin tapujos, “las directivas solo están en contacto con la gente para sacar los votos y, una vez que ganan las elecciones, el club es de ellas. La directiva no está ligada a la afición, no es de alpargatas, de tomar potes, no es de la calle. La junta directiva es economía, economía, economía, economía, corbata y representación. No es del pueblo”.

La Copa contra el Barça

Por si la Liga era poco, el Athletic consiguió el doblete al tumbar en la final de Copa al Barcelona de Maradona. “Nos dicen que fuimos campeones porque no había tantos extranjeros”, dice al recordar esa temporada, “es verdad que solo había tres, pero nosotros nos cargamos al gran Real Madrid y al gran Barcelona. Euskadi sí sabía que teníamos un gran potencial, pero en la España futbolística no se nos reconoció mucho, cuando la realidad de la primera liga y del doblete era el gran equipo que teníamos”.

Pero lo que más enorgullece al entrenador vizcaino es cómo se moldeó ese equipo: “Ahí sí que forjamos en Lezama un equipo campeón. Hicimos un trabajo que, si iba bien, se salía campeón. El Athletic hace ahora un trabajo con el que no se puede ser campeón. Ser campeón es difícil, pero con el trabajo de ahora no serás campeón nunca”.

La segunda gabarra

Si en 1983 se habló de que un millón de personas se asomaron a la ría para ver la gabarra, al año siguiente las cuentas se multiplicaban. “La magnitud del segundo recibimiento estuvo motivado por los no muchos que se perdieron la primera gabarra”, señala sonriente Clemente, “la primera fue tan impresionante que el que no había estado no se lo podía creer. En la segunda hubo como un afán de revancha”.

El doblete hizo que aquel equipo tocara el cielo. ¿Pero qué tenía de especial aquel grupo para rendir de esa manera? El técnico vizcaino lo tiene claro: “Yo destaco lo unidos que estaban. Era un equipo muy unido, que sabía a lo que jugaba, en el que el titular y el suplente tenían la misma vinculación. Era un equipo modélico para trabajarlo”.

Primera destitución

Pero el sueño perfecto de títulos y gabarras tuvo un abrupto final. A principios de 1986 la directiva no soporta más la tensión entre Javier Clemente y Manolo Sarabia y destituye al técnico de Barakaldo. “Fue injusto”. A pesar del paso de los años, Javier Clemente sigue teniendo abiertas algunas heridas: “A un entrenador le pueden echar por los malos resultados, por tener una bronca con el presidente, porque discute el tema económico, por no querer renovar… Pero lo que se discutió fue la disciplina y lo que es verdaderamente la esencia del Athletic: todos trabajamos para el equipo, todos estamos unidos y nadie, ni el bueno ni el malo, puede estar por encima del otro. Y Manolo Sarabia se cargó aquello. Fue por lo que más luché yo desde que entré: conseguir un equipo con esa forma de trabajo, con ese comportamiento y esa unión. Se puede romper el entrenador, se puede romper un jugador al que das la baja, pero no se puede romper el fundamento que en la historia del Athletic nos ha hecho campeones y que ha sido durante cien años el subsistir del Athletic. Ese día la directiva rompió eso porque se cagó”.

Seleccionador de España

Javier Clemente puede presumir, además, de una dilatada carrera como entrenador fuera del Athletic. Quizás su etapa más prestigiosa la vivió como seleccionador estatal. A pesar de no esconder nunca su ideología política, el vizcaino no tuvo reparos en aceptar el cargo: “No me costó nada. Era el puesto más importante del fútbol español”.

En los seis años que entrenó a la selección aplicó las mismas premisas de siempre. “Yo disfruté muchísimo con la selección”, confiesa, “el plan y el ambiente que tuve en la selección fue el mismo que tuve en el Athletic o en el Espanyol”.

Uno de los días más amargos fue la eliminación en el Mundial de Estados Unidos a manos e Italia: “Aquel era un grupo acojonante. Todos tenían una predisposición, hablaban de todo, decidíamos entre todos…”.

Tercera destitución

“Eso fue una vergüenza”. Clemente no puede ocultar su indignación al recordar su último día en el Athletic, cuando Fernando Lamikiz lo destituyó sin empezar siquiera la pretemporada. “Fue un enfrentamiento mío con Gorka Izaguirre, un directivo”, explica Javier Clemente, “quería dirigir el club como él quisiera y yo le dije que el tema deportivo no, que en lo relacionado con los jugadores no tenía que intervenir. No sé ni lo que se inventó, pero le llamó a Lamikiz, que estaba en Alemania, y me cesó. No me dijeron ni por qué”.

Aquel fue el último día de Clemente en el Athletic. Casi 11 años después lamenta el rumbo del club. “Me da pena la dirección que lleva el Athletic”, asegura, “el camino que llevamos no es al que yo he aspirado siempre con el Athletic. Creo que este camino nos lleva a una mala parte. Igual no, ojalá me equivoque. El olor de a dónde vamos no me gusta”.

A medida que pasan los años Clemente ve extinguirse las posibilidades de volver al club, pero recuerda que todos sus sueños se han cumplido. ¿Por qué no iba a cumplirse uno más?: “Estando en el Barakaldo quería jugar en el Athletic. Cuando jugué en el juvenil del Athletic quise jugar en el primer equipo. Cuando jugué en el primer equipo y me marché, quise ser entrenador. Cuando dejé de ser entrenador dije que quería ser director deportivo. Pero ahí ya influyen las Juntas Directivas. En el Athletic se ha hecho chapuzas vergonzosas. Todos los presidentes hablan de Lezama y ninguno tiene idea de lo que es Lezama y han hecho barbaridades. Ha dirigido el Athletic hasta gente que no ha jugado al fútbol. Con los futbolistas que ha dado el Athletic, con la historia que tiene, ¿cómo puede llevar el club una persona que no ha jugado al fútbol? De momento llevamos 34 años que no rascamos pelota”.

La Supercopa de Ernesto

El verano de 2015 Ernesto Valverde consiguió romper la sequía de títulos del club y conquistó la Supercopa. “Lo de ser campeones de la Supercopa a mí me da igual”, analiza Javier Clemente, “tuvo una virtud. Lo que más me gustó es que fueron capaces de ganarle al Barcelona. Se esforzaron para ganarle al Barcelona y fue un buen aprendizaje. Si has ganado al Barcelona, tienes que pensar que también puedes ganarle a final de temporada. Destaco esa mentalidad que tuvieron ese día en concreto, ese concepto y ese logro. Además, le ganaron de una forma, que no es una forma que se aplica todas las semanas. Con el fútbol actual del Athletic no podemos aspirar a más. Es un modelo en el que los grandes nos pasan por encima. Con ese modelo ganamos a diez, doce o quince equipos. Pero para ser campeón hay que ganar a casi todos”.

Además, Valverde ha superado a Clemente como el entrenador con más partidos del club. “Me hubiera encantado que me hubiese pasado también en número de victorias y títulos. Me habría encantado por Ernesto y por el club, sobre todo”. Sobre el trabajo de Ernesto en el Athletic, Clemente no es muy explícito, pero deja un recado: “Ahora se va. Es una cosa muy personal de él. Yo del Athletic no me habría ido nunca”.

Un genio llamado Rahm

Fuera del fútbol, la gran pasión de Clemente es el golf, al que se aficionó “al día siguiente de ser cesado del Athletic”. Ahora el vizcaino Jon Rahm irrumpe en la élite del golf mientras presume de su pasión rojiblanca. “Es un portento y es un fanático del Athletic”, describe Clemente, “creo que es un genio, pero todavía es muy joven. Creo que le falta madurez, pero con las dos últimas derrotas habrá aprendido un montón. Cuando sé que juega él, estoy viendo la tele hasta la una de la madrugada. Creo que tiene cualidades y tiene carácter. Es ganador. Si no tienes carácter ganador, no puedes ganar. Será campeón”.

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