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Galdakao enseña su recuperado Cinturón de Hierro

Unas sesenta personas recorrieron ayer los restos de la línea defensiva en Bekelarre, Bekea y Meatzeta

Iker Ugarte - Domingo, 21 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Tomás Madina y Josu Zubiaur fueron los guías durante la visita.

Tomás Madina y Josu Zubiaur fueron los guías durante la visita. (Iker Ugarte)

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Tomás Madina y Josu Zubiaur fueron los guías durante la visita.

Galdakao- Un recorrido guiado a través de los restos del Cinturón de Hierro por los barrios galdakoztarras de Bekea, Bekelarre y Meatzeta puso el broche de oro a una Semana de la Memoria completa y que ha tenido de todo: charlas, una exposición sobre los fusilados en el municipio, un homenaje a las víctimas de esta contienda y a los corporativos en los años 1931 y 1936 y cómo no, las salidas por el cinturón en la localidad, una línea defensiva que a día de hoy, aún conserva bastantes vestigios en Galdakao.

A las 9.00 horas, unas 70 personas se reunieron en el Ayuntamiento. Poco después de dejar el centro, camino de Bekea encontraron la primera fortificación;un búnker que la tierra ha tapado casi en su totalidad. Tomás Madina, de la asociación Galdakao Gogora y Josu Zubiaur, un auténtico experto en la historia del Cinturón de Hierro, hicieron las veces de guías. A medida que el recorrido avanzaba, la marcha se iba adentrando por zonas verdes. Sin embargo, hace 80 años el paisaje era totalmente distinto, ya que para la defensa se talaron la mayor parte de los árboles hoy ya crecidos. A lo largo de toda la línea, que sobretodo estaba pensada para disparar hacia la zona del río, se van encontrando diferentes restos, “los nichos profundos, que eran los más numerosos en esta zona”. Como curiosidad, también se pudo ver un agujero “que cavaron los asturianos que vinieron a luchar y que servían de refugio ante las bombas. De estos había muchos, eran fáciles de hacer y servían para refugiarse rápidamente”.

Gracias a las explicaciones de los guías y a varias fotografías antiguas, los asistentes pudieron hacerse una idea más clara de cómo estaba montada la línea defensiva y de cómo eran esas defensas. Cabe destacar que todos los nidos de ametralladora o nichos se encuentran sin el techo que los protegía. Tal y como explicaron ambos guías, “una vez ganaron la guerra, los nacionales los hicieron explotar para hacerse con el hierro que había entre el hormigón. Además, “fue una zona en la que hubo muchas defensas de este tipo, aunque algunos hoy en día están tapados por la carretera y otros se encuentran en zonas privadas”. Llamó la atención la cantidad de trincheras y galerías que unían unos nidos con otros.

Aún con la línea defensiva bien armada, varios factores influyeron para que los nacionales la cruzaran y pillaran por sorpresa a quienes defendían Bilbao, “aquí en Galdakao los sorprendieron por la parte trasera, murió mucha gente y algunos fueron fusilados aquí mismo”, relataron. Lo que en su día sirvió para defender la libertad, son, a día de hoy, vestigios de una historia con un final triste, pero que no se olvida.

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