Richard Gerver Experto de innovación en educación

“Somos responsables de ayudar a los jóvenes a sacar su potencial, porque ellos resolverán los problemas que hemos creado”

Richard Gerver, referente mundial en educación, ofreció el miércoles una ponencia organizada por Mondragon Unibertsitatea en la que defendió la necesidad de diseñar un sistema educativo basado en las necesidades actuales

Una entrevista de A. Zulueta Fotografía de Javi Colmenero - Sábado, 20 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:03h

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Arrasate- Richard Gerver (Londres, 1969) empezó su carrera como profesor de Primaria en uno de los diez peores colegios de Reino Unido. Saltó a la dirección de la escuela y logró situarla como uno de los cinco mejores centros. Durante los últimos diez años, Gerver se ha dedicado a aconsejar a grandes compañías de diversos sectores (tecnológico, financiero, deportes, industria musical, etc.) sobre cómo obtener el máximo de sus empleados. Además, fue asesor del Gobierno británico de Tony Blair y, actualmente, es asesor de políticas educativas de la Unesco. Invitado por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de Mondragon Unibertsitatea (Huhezi) para la celebración de su 40º aniversario, este referente mundial en educación, liderazgo e innovación abogó por adaptar el sistema educativo a las necesidades de los alumnos.

¿Cuál es su análisis sobre el actual sistema educativo?

-Para responder a eso debo remitirme a la historia para que se comprenda dónde estamos ahora. El sistema educativo se diseñó para preparar a la población para el mundo laboral de la Revolución Industrial, cuyo foco era la eficiencia. Los jóvenes absorbían conocimientos técnicos para repetirlos eficientemente. Los exámenes se crearon para monitorizar el éxito de esta estrategia educativa y durante muchos años funcionó. Sin embargo, en los últimos 50 años ha habido un cambio masivo en el funcionamiento de los negocios, la sociedad y la economía mundial. Muchos países han evolucionado de una economía industrial a un desarrollo postindustrial, y este requiere altos niveles de innovación, creatividad y emprendizaje. A esto se suma el salto tecnológico. Estamos lidiando con un mundo mucho más abierto y necesitamos una forma distinta de educación que prepare a los niños para esto.

El mundo ha cambiado pero el sistema no ha evolucionado.

-Ese es el problema. El sistema de exámenes está diseñado para medir capacidades equivocadas, pero sigue forzando a los colegios a enseñar esas materias. Este es el quid de la cuestión, que estamos atascados en un círculo. El sistema educativo necesita una transformación, pero toda la energía se está poniendo en intentar hacerlo más eficiente. En mi opinión, el sistema está roto y no necesita arreglos, necesita un cambio.

¿Qué opina sobre los deberes?

-Los deberes de la manera tradicional no tienen valor. Solo damos más trabajo que hacer a los niños en casa, y es igual que el que hacen en clase. No hay pruebas de que tengan un efecto positivo en los niños. Los padres esperan deberes porque ellos los tuvieron. Pero el colegio debería ser tan interesante para el estudiante que cuando llegue a casa elija investigar sobre esos conceptos por su cuenta.

¿Cómo entiende este cambio educativo?

-Muchas empresas contratan a estudiantes altamente cualificados, pero que no cuentan con los comportamientos necesarios para llevar adelante sus compañías como la curiosidad, la creatividad y el emprendizaje. En el proceso que he estado haciendo los últimos diez años de ayudar a las empresas a saber por qué sus empleados no son más emprendedores, he entendido lo que debe cambiar en la educación para marcar la diferencia.

¿Qué modificaciones propone?

-Lo primero, es que no hay que esperar a que personas como yo den esa respuesta. Y la razón es que esa es la forma tradicional de hacer las cosas y yo, como británico que viene de un país que ha decidido dejar Europa, no tengo derecho a decir qué debería hacerse con este sistema educativo. Lo que sí puedo hacer es lanzar algunas ideas. Las comunidades por sí mismas necesitan realizarse preguntas, más que buscar políticas. Como por ejemplo: ¿Cómo desarrollamos la curiosidad natural del ser humano en lugar de frenarla? ¿Qué habilidades queremos que posean los jóvenes? ¿Cómo creamos un sistema educativo que importe a los jóvenes porque sea emocionante y dinámico? Si nos las planteamos y tenemos el valor de buscar las respuestas, estaremos en el camino de diseñar un sistema educativo que encaje con el futuro.

¿Qué modelo educativo considera más acertado?

-Es muy difícil elegir el modelo que prefiero. Hay cosas interesantes en distintos sitios del mundo. En Europa, obviamente, la educación finlandesa es una de ellas. Está muy comprometida con el desarrollo íntegro del niño, promueve la curiosidad y la creatividad. Para mí, el sistema finlandés es tan bueno porque se deposita mucha confianza en él y es muy respetado. También me ha sorprendido Medellín, en Colombia, donde hay un enorme compromiso para reeducar a toda la comunidad y desarrollar el talento de una ciudad que intenta reinventarse. Y Lahu, en Pakistán, a pesar de estar en guerra apuesta por educar ciudadanos globales para el futuro.

¿Es preocupante que la CAV haya obtenido los peores resultados de la historia en el informe PISA?

-Lo sería si PISA fuera la Biblia, pero no lo es. Pero sí creo que habría que preguntarse cómo hacer el sistema educativo más dinámico. Hay que entender que los resultados no tienen que ser una competición. Lo importante de PISA es el trabajo de investigación. La OCDE publicó un informe sobre la felicidad de los estudiantes donde se reflejó que los países con mejores resultados académicos estaban los últimos en felicidad. España quedó por debajo de la media en felicidad, pero Gran Bretaña quedó de los diez últimos. Los niños más felices son los de aquellos países en los que los padres están más implicados en su educación.

Usted es contrario a que los políticos diseñen la educación.

-La política tiene demasiada influencia. La educación necesita una visión a largo plazo y ser desarrollada de forma conjunta entre todos los miembros de la sociedad y los políticos buscan soluciones a corto plazo. Creen que su deber es controlar la educación, pero es empoderarla. Deben aprender a confiar en los educadores, como en el sistema educativo finlandés, que está dirigido por la comunidad educativa.

¿Qué le parece el sistema implantado en Mondragon Unibertsitatea?

-Lo que me gusta es su naturaleza colaborativa. Una de las cosas que me apasionan, y que transmito siempre a mi audiencia, es que el futuro está en la colaboración, en el reconocimiento del trabajo en equipo para crear un mundo mejor. Lo que me preocupa es que en lugares como Reino Unido o Estados Unidos está sucediendo lo contrario a la globalización. Me parece que el sistema de Mondragon Unibertsitatea es un faro que ilumina el camino hacia donde deberíamos dirigirnos: hacia lo global, no hacia lo local. El reto de la universidad está ahora en retarse a sí misma, no solo de cara al futuro, sino de cara a comunicar su método cooperativo al resto del mundo.

¿Qué opinan los jóvenes sobre su planteamiento?

-Hablo mucho con jóvenes y me transmiten su frustración porque el sistema educativo no les ofrece lo que ellos saben que necesitan. Sienten que el sistema no respeta sus intereses y no les escucha. Todas las generaciones de jóvenes se sienten distintos a sus padres. Y todas las generaciones de padres temen por sus hijos. Pero no creo que el salto entre ambos haya sido nunca tan grande como ahora. Los adultos no saben lo apasionados que son los jóvenes sobre el entorno y las etnias, o sobre la economía global. Nunca habíamos tenido una generación con tanto talento como hoy en día y es nuestra responsabilidad ayudarles a desarrollar ese potencial porque son quienes tendrán que resolver los problemas que nosotros hemos creado. Tenemos que dejar de tener miedo de nuestros niños y tenemos que respetarles, porque son quienes tendrán que encontrar las soluciones para que podamos tener futuro.¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan las nuevas generaciones?

-Hay tres que pueden amenazar el futuro del planeta: la manera de usar los recursos naturales, la búsqueda de un modelo de economía global y la división socioétnica. Los tres forman la tormenta perfecta, junto con el sistema educativo tradicional.

las claves

“El sistema educativo está roto;se está poniendo energía en hacerlo más eficiente pero no necesita arreglos, necesita un cambio”

“Los políticos creen que su deber es controlar la educación, pero es empoderarla;deben aprender a confiar en los educadores”

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