mató a su exsuegro en 2015

El acusado por el crimen de Amorebieta alega legítima defensa

Defiende que no quería matar al fallecido y que ese día había consumido cerveza y anfetaminas

Sábado, 20 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:03h

La sección segunda de la Audiencia de Bizkaia ha iniciado hoy un juicio con jurado popular contra un hombre que presuntamente mató a golpes a un policía jubilado en el 2015, tras una pelea entre ambos en una huerta ubicada en Amorebieta.

La sección segunda de la Audiencia de Bizkaia ha iniciado ayer el juicio con jurado popular (EFE)

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La sección segunda de la Audiencia de Bizkaia ha iniciado hoy un juicio con jurado popular contra un hombre que presuntamente mató a golpes a un policía jubilado en el 2015, tras una pelea entre ambos en una huerta ubicada en Amorebieta.

Bilbao- El acusado de matar a golpes a su exsuegro de 61 años en una huerta de Amorebieta en septiembre de 2015 declaró ayer que su intención no era matarle porque la víctima, un policía nacional retirado, era “buena persona”, pero tuvo que actuar en legítima defensa, ya que el fallecido le amenazó previamente y “echó mano a la pistola”. Asimismo, reconoció que se encuentra en tratamiento psicológico ya que le dan “chispazos” y que, en la jornada en que sucedieron los hechos, no había tomado la medicación, aunque sí había consumido anfetaminas y cervezas, y se le fue “la pinza”.

El juicio contra A. J. J., quien en el momento de los hechos tenía 37 años y está acusado de matar a golpes a un policía jubilado, comenzó ayer en la Sección Segunda de la Audiencia de Bizkaia. La acusación particular pide para él 25 años de prisión y la Fiscalía, trece, mientras que la defensa solicita su absolución por legítima defensa. El acusado, que está ingresado en la prisión de Basauri, se autogolpeó la cara contra el mesa en varios momentos del juicio ya que, según se justificó, estaba “nervioso”.

En su testimonio, el acusado pidió perdón por lo sucedido y negó que tuviera “intención de matar”. “He jodido a su familia y a la mía. Me arrepiento de aquello”, sostuvo. Tras mostrarse dispuesto a resarcir económicamente a los familiares del fallecido, calificó a la víctima como “una buena persona” que “no se merecía lo que ha pasado”. “Tenía buen trato con él, íbamos juntos a pescar”, recordó, al tiempo que enmarcó las disputas que mantenían en el hecho de que con anterioridad había mantenido una relación sentimental con la hija del fallecido.

Según señaló, en la tarde del 17 de septiembre de 2015 y, tras haber pasado un tiempo en su huerta, donde consumió cervezas y anfetaminas, se dirigió a recoger su automóvil, motivo por el que pasó por las inmediaciones de la huerta del fallecido. “Cuando pasé por allí empezó a amenazarme. Dijo que me iba a matar y vino corriendo hacia mí”, relató el acusado, para añadir que, cuando se encontraba junto a él la víctima, le agarró y “echó mano a la pistola”. Según su relato, en ese momento él se defendió propinándole dos golpes y la víctima cayó al suelo. Con posterioridad, y “tras ver que estaba vivo”, alejó la pistola, ya que “tenía miedo de que se levantara y me disparase” y se marchó corriendo del lugar.

Sin embargo, el fiscal defendió que el acusado propinó a la víctima “múltiples puñetazos y patadas que le impactaron en la zona de la cara y la cabeza”, ocasionándole lesiones traumáticas en la región facial y craneal en una acción “inequívocamente criminal” con la que “machacó” al fallecido. Asimismo, destacó que el agresor dejó “agonizante” en el suelo a la víctima, que “no tenía cerca su pistola cuando fue agredido”.

La acusación particular añadió que la víctima no tuvo tiempo de defenderse en un encuentro que “no fue causal”, ya que horas antes el agresor “había amenazado” al fallecido, por lo que “se dirigió a la huerta para matarle”, propinándole “todos los golpes en la cabeza”.

“Sin intención de matar”Por su parte, la defensa del acusado solicita la libre absolución de su defendido por legítima defensa o como pena alternativa cuatro años de prisión por enajenación mental. “Es una persona normal, sin antecedentes. No es ningún delincuente. Todo es por una mala relación con la familia, una enemistad por una cuestión sentimental”, aseguró el letrado de la defensa, que recalcó que su defendido propinó “golpes, pero sin intención de matar”. Asimismo, afirmó que su representado tenía en el momento de los hechos “disminuida su capacidad cognitiva” por el “acoso” al que se estaba viendo sometido por la familia del fallecido, lo que hacía que no fuera “consciente de lo que hacía”.

El juicio, que está previsto se prolongue hasta el próximo día 29, se reanudará el lunes en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Bizkaia con la declaración de testigos. - E. P.

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