Carles Duran Entrenador del RETAbet Bilbao Basket

Duran: “En algunos momentos la realidad nos ha frustrado demasiado”

El técnico de los ‘hombres de negro’ hace balance de un curso “difícil” en el que “por diversas circunstancias no hemos tenido una línea regular”

Una entrevista de Jon Larrauri - Miércoles, 17 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:04h

Carles Duran posa en el nuevo vestuario de los ‘hombres de negro’ en el Bilbao Arena.

Carles Duran posa en el nuevo vestuario de los ‘hombres de negro’ en el Bilbao Arena. (Foto: Oskar González)

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Carles Duran posa en el nuevo vestuario de los ‘hombres de negro’ en el Bilbao Arena.

BILBAO- Usted dijo que las notas hay que ponerlas a final de curso. Ha llegado el momento.

-Aún debería enfriar un poco más la cabeza, pero si esto fuera el colegio y tuviera que poner yo las notas, pondría un bien alto.

¿En qué medida ha logrado su meta de que a final de campaña se viera el mejor Bilbao Basket posible?

-Lo hemos conseguido por momentos. Por ejemplo, en los tres últimos partidos, pese a las derrotas, se ha visto un buen Bilbao Basket. Cuando hemos tenido a todos los jugadores sí creo que ha habido momentos muy buenos en los que a mí me gustaba cómo jugábamos, pero ha habido otros muy irregulares. Lo peor del equipo, y me incluyo yo, ha sido que no hemos tenido una línea regular por distintas circunstancias.

¿Le queda la sensación de que ha sido un partido, Alba en Eurocup, Betis de cara a la Copa y Obradoiro en la lucha por el ‘play-off’, el que les ha impedido alcanzar sus metas?

-Es cierto que se puede hacer esa valoración pero no sería justo, también ganamos en el Palau al Barça, algo que solo Tenerife ha logrado además de nosotros, o al Valencia cuando venía líder. Son circunstancias de calendario. Lo que sí que creo es que no hemos sido regulares en casa y eso ha marcado mucho la temporada.

¿Les ha quemado viajar durante gran parte de la temporada en la novena plaza, tan cerca del objetivo pero sin cazarlo?

-Creo que nos ha quemado en general, no solo al equipo, también al entorno, al club... Esa ilusión y esa ambición que tenemos por ser mejores y no llegar a estar entre los mejores nos ha creado presión y nos ha impedido disfrutar de una circunstancia y una situación que ahora es normal para nosotros.

Poniéndolo en perspectiva, ¿el 4-0 de arranque distorsionó demasiado la realidad haciendo creer que todo iba a ser más sencillo? Y me refiero tanto al equipo como al club y su entorno.

-Puede que sí, pero creo que al equipo no. El equipo disfrutó de esas cuatro victorias pero también hubo un momento en el que nos estresaron, aunque eso es normal en todos los equipos. Creo que creamos demasiadas expectativas para nuestro entorno y la realidad es la de ahora.

En las últimas semanas ha comentado más de una vez la importancia de no haber pasado apuros clasificatorios. ¿Cree que se ha valorado lo suficiente ese aspecto?

-No. Y no es una crítica. Estamos en un club y una ciudad que quieren ser ambiciosos, que quieren estar con los mejores. Cada vez el dinero es más importante y nosotros ahora mismo no estamos económicamente para estar con los mejores. ¿Qué diferencia hay entre nosotros y el Zaragoza, el Betis o el Obradoiro? Yo no veo mucha. Sí, que somos el Bilbao Basket y tenemos una ilusión y una ambición que yo comparto, pero también debemos valorar que estamos en un mercado y una liga en la que podemos quedar tanto octavos como duodécimos y eso no es algo que nos deba generar desilusión. Y en algún momento de la temporada sí que lo ha generado.

En cuanto a recursos económicos dedicados a plantilla, ¿está el Bilbao Basket más cerca de esos clubes que usted nombra que de los de arriba?

-Sí. Gran Canaria creo que anda por 8,5 millones de presupuesto y ha quedado séptimo. La ilusión y la ambición no son negativas siempre y cuando sepamos a lo que competimos. Lo peor de este año es que en algún momento la realidad nos ha frustrado demasiado, a mí, al equipo, al club, a la afición... Este es un aprendizaje que todos debemos tener en cuenta. Ya no somos aquel equipo que llegó a tocar la Euroliga, ya no tenemos aquellos presupuestos. Ahora tenemos otra realidad.

¿Ha echado de menos en algún momento de la temporada alguna voz institucional del club que fijara objetivos y realidades para que esa responsabilidad no recayera en la plantilla y en usted?

-Yo no puedo hablar por los demás. Sí que es cierto que ha sido mi primer año como entrenador jefe en ACB y seguro que he hecho cosas mejores y peores. Pero todos los clubes son diferentes. Algunos son más presidencialistas, otros no tanto... Sí que creo que en algún momento, más al principio de la temporada o ahora, en el club debería haber personas que expliquen cuál es nuestro modelo y cuál es nuestro camino. ¿Durante el año? Si no es una cosa muy drástica o muy preocupante no lo veo tan importante. Lo que sí que creo es que los clubes deben explicar a su gente cuál es su realidad.

No es fácil mantener el equilibrio entre realidad y ambición. En ocasiones el exceso de ambición provoca, a la larga, decepción.

-Creo que la ambición no hay que perderla. Yo no he venido al Bilbao Basket para quedar décimo, no he venido aquí para buscar justificaciones. Nosotros nunca estamos contentos. Queremos jugar en Europa, queremos estar con los mejores, en la Copa... Pero también es cierto, y no es excusa, que este curso los clubes grandes no han fallado. Hace dos años el Bilbao Basket hizo un temporadón y otros equipos fallaron, eso va por campañas. La ambición no hay que perderla, pero nuestra realidad es que venimos de un déficit muy grande y que aún tenemos camino por recorrer. Hay que seguir haciendo cosas bien y en esos aspectos, sobre todo los económicos, el club lo ha hecho.

Además de los problemas físicos y bajas por lesiones, ¿qué le ha faltado al equipo para tener la regularidad que usted ha echado de menos?

-Las lesiones explican una parte importante, yo lo veo así. Las dos que ha tenido Tabu han marcado mucho al grupo. También está que cuando las cosas nos fueron mal, el equipo fue blando y en un tercer punto destacaría que ha habido jugadores jóvenes y novatos en la liga a los que en algún momento les ha pesado este factor y que a algunos veteranos se les ha podido hacer larga la temporada. Y en todo eso también está mi figura, seguro que yo también he pecado de novato.

En derrotas importantes como ante Alba, Betis y Obradoiro no hubo una semana entera para preparar los partidos. ¿Casualidad o también ha faltado tono físico?

-Creo que hemos tenido una línea de resultados con semana limpia y otra cuando ha habido partidos cada tres días. El equipo no ha sido capaz mentalmente de estar bien y no hemos tenido el mejor físico para compaginar varios partidos semanales. Probablemente, no habremos planteado bien las semanas cuando eso nos ha ocurrido. Es una cosa a mejorar.

Después del partido ante Baskonia, usted dijo en Radio Euskadi que nadie le había confirmado nada sobre su futuro. Tiene contrato en vigor y habla en clave de futuro sobre el club. ¿Da por hecho que seguirá en el banquillo bilbaino?

-No sé en qué contexto se entendió. Yo lo que dije fue que nadie en el club me ha dicho lo contrario. Yo vine por dos años, es cierto que el club tiene opción de salida pero nadie me ha dicho nada y mi mentalidad, no desde el lunes sino desde hace tiempo, es pensar en la temporada que viene. También sé que en mi profesión pueden pasar muchas circunstancias. Si en algún momento el club considera que no formo parte de su línea, lo entenderé. Pero estoy tranquilo porque entiendo que el proyecto sigue.

Siempre dice sentirse respaldado, pero también expresó su deseo de que el club tuviese en cuenta las circunstancias por las que ha pasado el equipo (lesión de Bamforth no suplida por ningún refuerzo...) a la hora de valorar su trabajo.

-Es que al final el entrenador siempre es el eslabón más débil. Yo entiendo que el club me diga: “Carles, no hay dinero y debemos mantener nuestra línea”, pero también es cierto que si las cosas se llegan a torcer, y se podían haber torcido, el primer señalado habría sido yo. Hay entrenadores que, entre comillas, prefieren arruinar a sus clubes y que les traigan jugadores, pero yo pensé lo contrario, que lo importante era la salud del club, pero eso podía hacer que las cosas se volvieran en mi contra. Por eso dije lo que dije. Porque en ese momento Carles lo entiende, decide que vamos con lo que tenemos y todo el mundo está muy contento, pero cuando acaba el año y ese equipo ha tenido un rendimiento que a la gente no le gusta, el que queda señalado soy yo.

¿Y cree que se ha tenido en cuenta?

-No lo sé, no creo que sea una pregunta para mí. Yo repito que el entorno más cercano del club nunca me ha transmitido nada negativo. Sí que es cierto que durante el año ha habido altos y bajos dependiendo de los resultados y las lesiones, pero eso es lo normal en cualquier equipo y con cualquier entrenador.

Suele repetir que le gustaría formar un núcleo de jugadores que creciera de la mano del club, pero la economía del club lo dificulta. ¿Barrunta muchos cambios este verano?

-No es lo que me gustaría, pero creo que es lo que puede pasar. No me gustaría porque creo que la clave del éxito de muchos equipos que este año lo han hecho bien, como Tenerife, Unicaja o Valencia, es la continuidad del bloque bueno. Nosotros no tenemos la economía de esos clubes. Me gustaría, pero entiendo que las circunstancias del club y las del mercado nos pueden llevar hacia otro camino.

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