relanzar el astillero

Astilleros Murueta toma el control de la gestión de La Naval de Sestao

Junto con Naviera del Nervión liderará el plan para relanzar el astillero que se encuentra en pérdidas aunque con trabajo

Xabier Aja - Martes, 16 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:04h

Imagen captada ayer del astillero de CNN La Naval con carga de trabajo en gradas.

Imagen captada ayer del astillero de CNN La Naval con carga de trabajo en gradas. (Foto: José Mari Martínez)

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Imagen captada ayer del astillero de CNN La Naval con carga de trabajo en gradas.

BILBAO- La empresa vasca Astilleros Murueta, uno de los dos accionistas principales de la compañía Construcciones Navales del Norte-CNN La Naval, tomó el control de la gestión del astillero de Sestao y será la encargada de liderar el proceso para reflotar La Naval, un constructor naval que tiene carga de trabajo en sus gradas, pero que en los últimos años sufre pérdidas económicas importantes para su estructura de capital que le han dejado en una situación financiera comprometida. La decisión fue adoptada ayer en el transcurso de la junta de accionistas de CNN La Naval y supone el primer paso para que el otro socio mayoritario, Ingeteam-Pine, salga del capital de La Naval en cuanto se materialice la necesaria ampliación de capital a la que se comprometieron los accionistas para asegurar el futuro de la empresa.

Astilleros Murueta y Naviera del Nervión tomaron el control de la gestión de La Naval de Sestao tras alcanzar una posición mayoritaria en el consejo de administración en la junta de accionistas del astillero celebrada ayer.

A fecha de hoy se mantiene la misma composición accionarial, con Murueta e Ingeteam con un 33,8% del capital cada una, pero el consejo de administración se reduce a cuatro miembros, de manera que Astilleros Murueta y Naviera del Nervión adquieren una “posición mayoritaria” y toman “el control de la gestión” del astillero, según fuentes de La Naval.

Esta nueva estructura de control por parte de Astilleros Murueta y Naviera del Nervión supone “el respaldo y compromiso” de ambos accionistas con “el plan de reactivación del astillero” vasco, según las fuentes citadas. Una junta de accionistas posterior deberá aprobar una ampliación de capital con la que hacer frente a los nuevos proyectos, según señalaron desde La Naval.

La carga de trabajo del astillero vizcaino es la mejor garantía de futuro, resaltan en el sector naval, pero reconocen que las cuentas de los últimos ejercicio no han sido buenas.

Los últimos datos conocidos de CNN La Naval, los del ejercicio 2015, mostraban que el astillero finalizó con unas pérdidas de 15,7 millones de euros, que se sumaron a los 12,1 millones del año precedente. Ello dejaba a la compañía con un fondo de maniobra negativo, de 8,8 millones. Fuentes del sector achacan los números rojos de 2015, principalmente, “al margen negativo” de uno de los buques contratados por La Naval cuando la compañía estaba en ERE. Al parecer, los responsables del astillero ofertaron unas condiciones económicas insuficientes para alcanzar el umbral de rentabilidad con el fin de conseguir un contrato de un buque que asegurase carga de trabajo en el astillero. Con una estructura de capital insuficiente, el capital social ascendía a 10,5 millones de euros, debido a las pérdidas de los últimos ejercicios, La Naval precisa de una inyección de capital para evitar la causa de disolución de la sociedad.

Los socios antes de dar el paso definitivo en este aspecto, se habla de una aportación de unos 30 millones de euros con la posible entrada de un socio financiero, buscan un acuerdo con los armadores de los buques que tiene en construcción, Tideway y Van Oord, para que no se penalice económicamente a La Naval, tal y como se recoge en los contratos firmados en su día por el retraso en los plazos de construcción por efecto de la delicada situación de la compañía. Al mismo tiempo se habla con la banca acreedora una renegociación de la deuda, que incluye la petición de una quita de la misma.

El tema financiero es capital en el negocio de construcción de buques pues los armadores exigen garantías económicas de que el astillero podrá cumplir con el contrato. Así, por ejemplo, La Naval, tuvo que pedir un préstamo bancario de 41,8 millones de euros para poder construir el ferri de Teso. El armador, según avanza la construcción, va realizando pagos.


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