Los libros ambulantes

Las librerías de segunda mano vuelven a despuntar. Prueba de ello son la librería anticuario Astarloa y la reciente inaugurada Re-Read. Los encargados de ambos espacios, de perfiles muy distintos, hablan de este interés renovado

Un reportaje de Uxue Razkin - Domingo, 14 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 08:48h

Natalia Pérez, responsable de la tienda Re-Read de Bilbao. Fotos: Borja Guerrero

Natalia Pérez, responsable de la tienda Re-Read de Bilbao. Fotos: Borja Guerrero

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Natalia Pérez, responsable de la tienda Re-Read de Bilbao. Fotos: Borja GuerreroIker Madariaga posa junto al montón de libros de segunda mano.

UN subrayado tenue o la punta de la página marcada;aroma a viejo o a casi nuevo. Libros que se sacuden el polvo, que viajan, que pasean por diferentes calles, que se caen, que se doblan en un bolso, que sienten el traqueteo de un tren de larga distancia, que llevan manchas de tinta o de café. La vida de un libro se percibe por el desgaste, por la cantidad de manos que lo han abierto.

Son nómadas, que únicamente paran un rato en la estantería, cualquiera, solo para coger aliento, con el deseo de volver a salir, con la esperanza, casi certeza, de que otras manos siempre esperan. Estos son los libros de las mil caricias de origen desconocido y destinos infinitos.

La librería Re-Read de Bilbao (C/Alameda Urquijo, 79), inaugurada en diciembre del año pasado, es el templo de los libros de segunda mano. La responsable de la tienda, Natalia Pérez, habla para DEIA del nuevo modelo de negocio que está funcionando en todo el Estado, del que ya se había hecho eco en Francia y Japón. Es la idea que persigue la franquicia Re-Read -que comenzó con una tienda en Barcelona-, que tiene como fin volver a darle un uso a los libros. “La gente vende sus libros porque tiene muchos en casa, leen muchísimo y quieren comprar nuevos. Nosotros los compramos a 20 céntimos y los vendemos a 2 o 3 euros”, explica Pérez. El método es fácil pero siempre hay algunas normas que los libros deben cumplir: tienen que estar en buen estado y deben ser posteriores a los años 90 -salvo los clásicos-. El género y el idioma se queda en la elección de cada persona.

Los precios tan bajos son uno de los principales atractivos de esta tienda. “Ahora todo el mundo piratea los libros de forma digital pero sigue habiendo gente a la que le gusta el papel, tener el libro, ver por dónde va, olerlo… con nuestro sistema acercamos los libros a la gente que no puede permitirse pagar 20 euros por uno”, manifiesta.

Un amante de los libros puede bucear en las estanterías de aguas claras que ofrece el Re-Read y en ellas puede hallar desde la saga Millennium, obras de Donna Leon, Haruki Murakami, Julia Navarro, Matilde Asensi, hasta Shakespeare y Pío Baroja. “Una vez nos llegó El Principito, una edición grande, desplegable, chulísima. Claro, ese tipo de libro sale volando enseguida. No obstante, si creemos que esas ediciones valen dinero, se lo decimos antes al cliente”, manifiesta.

Según la responsable de la tienda, aún queda mucho romántico del papel. Ella y su marido los son e iniciaron esta aventura “casi por casualidad”. “A mi marido le gusta mucho leer y de repente vio en un blog a una chica que hablaba del Re-Read que había en Barcelona y dijimos: ¿por qué no hay ninguna en Bilbao? En Iruñea llevaban 7 meses y en Donostia también estaban preparándola, ahora están haciendo lo mismo en Gasteiz, así que o lo hacíamos nosotros aquí o nos iban a quitar la idea”. Cada librería dentro de la franquicia Re-Read funciona de manera independiente. Según aclara Pérez, ella no puede pedir un libro en la tienda de Donostia, aunque se conozcan entre ellos y tengan buena relación.

A pesar de que dice que a mucha gente le cuesta desprenderse de sus libros, en general la tienda ha tenido “muy buena acogida”;ya cuentan con clientes habituales. “La rotación de los libros está siendo enorme, estamos recibiendo libros a diario y viene mucha gente a ver las novedades. Además, tenemos un servicio, sin ningún coste, que es la recogida de los libros en casa si superan los cien”, explica al tiempo que subraya que “en general, está funcionando porque tenemos la mentalidad de las bibliotecas”.

astarloaIker Madariaga es el responsable de la tienda Astarloa, una librería anticuario que también cuenta con libros de segunda mano, además de libros muy antiguos y “raros”: “Nos vienen libros de particulares, nosotros nos nutrimos de las bibliotecas que tiene la gente y la mayoría tratan sobre la historia del País Vasco”. De los libros de segunda mano que llegan hacen una selección previa, en la que tienen en cuenta el estado del libro, el autor, el título y sobre todo las ediciones, “que tienen que ser apetecibles y bonitas”.

Ellos trabajan con la idea del libro como objeto, “tiene ese toque romántico. Un libro antiguo tiene su solera, sus manchas de óxido y eso a la gente le gusta”. De este modo, intentan combinar, por una parte, el libro de segunda mano “barato”, con libros antiguos y las rarezas”.

Uno de los revulsivos de esta librería ha sido la irrupción de Internet, que según menciona Madariaga, ha sido “un salvavidas”. “Internet nos ha sacado un poco a flote porque las ventas en la librería en los últimos años han bajado estrepitosamente. De cada 100 libros que tenemos 99 los vendemos por Internet. Sobre todo dentro del Estado, Estados Unidos, Latinoamérica, Francia... Trabajamos con Amazon, Iberlibro, webs especializadas de libros de segunda mano”.

Sobre el futuro de este modelo de librerías, que ha irrumpido con fuerza estos últimos años, Madariaga dice que siempre tendrán cierta estabilidad, “porque son lugares donde a lo antiguo se le da otro tratamiento”. Pérez, por su parte, opina que la situación económica influye en el éxito de estas librerías, porque “la gente joven viene a buscar libros y poder llevarse uno de tapa dura y con una bonita encuadernación por tres euros...”, pero también añade que el carácter romántico “es determinante”. Y en Bilbao, por suerte, todavía quedan románticos del papel.

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