Especialista EN tRASPLANTE Y CIRUGÍA HEPÁTICA

Patricia Ruiz Ordorica: “Hay que luchar por todas las facetas importantes para nosotras, genera ejemplo y hace que la cadena siga”

Le gustaba la Medicina pero desde joven le atrajo la Cirugía. Hoy es la única mujer cirujana con plaza en la Unidad de Trasplante Hepático del hospital de Cruces

Una entrevista de. Susana M. Oxinalde Fotografía de José Mari Martínez - Viernes, 12 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Patricia Ruiz Ordorica.

Patricia Ruiz Ordorica.

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Patricia Ruiz Ordorica.

BILBAO- Su historia es la de la lucha por un sueño. Patricia Ruiz Ordorica lleva trece años trabajando desde que terminó la residencia en Cruces. Lo hace en el sitio elegido y en lo que siempre deseó, un área de acusada ausencia femenina en el que, señala, “hay referentes internacionales que publican mucho pero, a nivel estatal, no hay mujeres liderando grupos de trasplante”.

Acceder a Medicina exige nota de corte y ahí las mujeres entran ya de forma masiva. ¿Qué le sugiere?

-Se empieza a decir incluso que la Medicina ya no tiene interés para los hombres pero yo no lo veo así. Actualmente se exige prácticamente un diez para entrar y ahí hay que ver quién está sacando los dieces en ESO y Bachiller: son las chicas. Y no porque sean más listas que ellos, probablemente responda a otro tipo de maduración, hombres y mujeres somos diferentes, hablo de constancia, voluntariedad, organización y en esas edades es más frecuente en las chicas. Cada vez hay menos hombres pero no porque no les guste.

¿Hay áreas más atractivas en Medicina para hombres y mujeres?

-Las áreas quirúrgicas gustan más a los hombres, la cirugía en sí misma es Medicina pero tiene que ver con un trabajo artesano. Trabajas con tus manos, lo hacemos con la radiología, con la visión tridimensional, son campos tradicionalmente más masculinos.

No hay brecha de género en la Universidad, pero cuando llega la aplicación tecnológica o industrial, las vocaciones caen ¿por qué?

-Ellas tienen menos tendencias a ir a áreas tecnológicas y aquí cuenta mucho la habilidad, la pericia. Yo he llegado a pensar si en el caso de la maternidad el freno puede ser importante porque además del conocimiento tienes que tener una habilidad. Cuando las habilidades son físicas, la maternidad te frena porque has adquirido un montón de conocimientos teóricos y con una baja de maternidad te puedes mantener al día con un ordenador pero no lo haces en la práctica. Y lo mismo con una reducción de jornada, es prácticamente incompatible con trabajos en los que la habilidad prima por encima de la teoría. Aquí es muy frecuente que las mujeres tengan los hijos a los 40 años, al menos en la cirugía, cuando ya tienes tu estabilidad y atesorado una habilidad técnica.

¿Cómo fue su caso?

-Me encontré con 30 años, una edad perfecta para tener hijos y ahí empezaba mi vida laboral. Creo que más que ayudar, no me pusieron obstáculos tanto en casa como en el hospital, entonces no había ninguna mujer en Cirugía general que tuviera hijos, solo una en Cirugía vascular. Habían pasado residentes chicas pero no había cirujanas.

Entonces usted es una excepción…

-Sí, de hecho cuando tuve mi primer hijo en el último año del MIR creo que hubo gente que ser sorprendió pero me arriesgué y aposté por mi suerte. Fueron años duros, hacía guardias presenciales de 24 horas y estaba localizable el resto de los días para el trasplante hepático. Siempre estoy con el teléfono, día y noche, todos los días del año excepto los fines de semana alternos y las vacaciones. Cuando estoy con mis hijos, cuando les llevo al fútbol, a la piscina o voy al gimnasio, siempre estoy disponible. Mis hijos están acostumbrados y cuando suena el teléfono ellos mismos me lo acercan, incluso están pendientes de la batería. Saben que el teléfono no puede estar apagado.

Es usted lo que se llama una ‘superwoman’

-Me parece un término horrible porque no soy unasuperwoman, soy una mujer adaptada a unas circunstancias. Todo es llevadero y si tienes algo claro es una cuestión de ponerle tenacidad y esfuerzo. Jamás pensé que tuviera tanta capacidad de trabajo. Y creo que no he sacrificado nada.

¿No ha renunciado a nada?

-He renunciado a mi tiempo libre, a viajar. Con 30 años no viajé, me dediqué a mi trabajo y a mis hijos.

¿Cómo afecta la maternidad en un campo en el que continuamente te estás formando?

-Es sacrificar otra parte de tu tiempo libre y encajar otra pieza en un puzzle complejo. A veces te formas en casa y otras veces tienes que viajar. En 2013, con la intención de traer una nueva técnica de donación, me fui al King’s College de Londres tres meses y me llevé a mi familia. Fue una etapa de supervivencia pero cumplí mi sueño. No me arrepiento de nada y aconsejaría a todo el mundo que lo hiciese: en profesiones a las que hay que dedicar mucho tiempo y que han sido tradicionalmente masculinas, las mujeres tienen que mantener esa faceta, siempre que la tengan. Hay que luchar por todas las facetas que son importantes para nosotras, la maternidad y nuestro trabajo, genera ejemplo y hace que la cadena siga. Si una compañera tiene hijos estando en la Unidad de Trasplante trataré de que ella lo pase mejor de lo que yo lo pasé.

las claves

“Cuando las habilidades son físicas, la maternidad te frena;te puedes mantener al día con un ordenador pero no lo haces en la práctica”

“Todo es llevadero y si tienes algo claro es cuestión de ponerle esfuerzo;jamás pensé que tuviera tanta capacidad de trabajo”

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