Gorri ta zuria

La causa de Gorka

Por Pako Ruiz - Viernes, 12 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:04h

Iraizoz y Kepa, su sucesor en la portería del Athletic, bromean durante el entrenamiento.

Iraizoz y Kepa, su sucesor en la portería del Athletic, bromean durante el entrenamiento. (Foto: José Mari Martínez)

Galería Noticia

Iraizoz y Kepa, su sucesor en la portería del Athletic, bromean durante el entrenamiento.

Dice un proverbio que si caes siete veces, levántate ocho. Esta sabiduría bien que puede aplicarse a Gorka Iraizoz, que ayer pasó un trago muy emotivo en su despedida ante los medios como guardameta del Athletic durante la última década. A Iraizoz nadie le ha regalado nada y sus números en la entidad rojiblanca hablan por sí solos, tan explicados y matizados en las últimas fechas por el impacto que han tenido y porque el momento es el propicio para ello. Pero en las entrañas de este cuento de hadas que ha protagonizado el navarro en el vestuario rojiblanco se han generado pequeñas historias que quizá hayan pasado desapercibidas por tratarse de una cuestión íntima.

Recuerdo al Gorka de apenas 24 años de edad que ejercía en el Eibar de la primera etapa de José Luis Mendilibar. Aquel Gorka se doctoró en esa campaña fantástica del conjunto armero, que rozó el ascenso a Primera División. Por entonces, el navarro era un desconocido para el gran público athleticzale, pero en una entrevista con él, y con otros ex de Lezama que militaban en aquel histórico equipo azulgrana, descubrí el poso sentimental y humilde que proyectaba el guardameta, muy cercano en distancias cortas. Gorka, que jugaba en el Eibar como cedido del Espanyol, no aventuraba, como es lógico, lo que iba a experimentar a posteriori como león, pero sí tenía claro un objetivo: lucharía por ser alguien en el fútbol profesional. Lo tenía metido entre ceja y ceja, sin que sea un análisis ventajista.

Iraizoz ha hecho bueno el proverbio si caes siete veces, levántate ocho, y es quien es gracias a su cabezonería desde que jugaba en el Eibar

Gorka había salido de Lezama por la puerta de atrás. Decía que tenía una espina clavada. Se encomendó a sí mismo y a lo que le deparara el destino, que es muy caprichoso. Este quiso premiar a Iraizoz, que llegó al Athletic por las urgencias de este y por el golpe de efecto que quiso dar la Junta Directiva del recién elegido Fernando García Macua, decidido a proponer un proyecto ilusionante tras el asfixiante bienio negro y que no dudó de tirar de chequera para reclutar, entre otros, al guardameta, consciente de lo que pesa la portería del Athletic.

Su primer año fue duro, porque se lesionó, recayó de la lesión y tuvo que pasar por el quirófano en Barcelona. De vuelta a casa, Gorka, fiel a su noble cabezonería, renunció a parte de las vacaciones de verano y se metió una caña enorme en las instalaciones de Lezama junto a los entrenadores de porteros de la entidad, sus aliados en aquellos instantes. Lo hizo en la soledad, en mañanas y tardes de solana, pero hizo válido la máxima de otro proverbio: “Excava el pozo antes de que tengas sed”. Sabía que no podía dejar pasar el tren. Quería ser el portero del Athletic por muchos años, aunque, curiosamente, no haya tenido probablemente todo el reconocimiento que sus números dicen y merecen.

Gorka conoce sus virtudes y sus defectos. Gustará mucho o nada. Ha vivido grandes momentos, ha regalado actuaciones maravillosas, como aquel recital de portería ante el Madrid que desquició a Cristiano Ronaldo, y ha cometido errores garrafales que le han costado críticas muy viscerales. Incluso, este año, sobre todo, ha tenido que soportar más murmullos desde la grada de San Mamés que casi el total de las nueve temporadas anteriores. Se le ha perdonado muy poco, quizá porque no ha ofrecido en los últimos tiempos esa regularidad y sobriedad de que sí había presumido en cursos pasados. Yo mismo le he dado algunos ceros que duelen darlos, como también le he dado algún cinco que son muy caros de dar. Ni una queja, ni peloteo alguno. Gorka se ha caído siete veces y se ha levantado ocho.

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Más sobre Opinión

ir a Opinión »

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120