El sacacorchos

Honrado delator

Por Jon Mujika - Viernes, 12 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Columnista Jon Mujika

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HAY palabras que matan. Gozan de mala fama y a quienes las pronuncian les cae el sambenito de traidor o soplón (el hampa no perdona semejante pecado...), chivato o lengualarga.Quien señala y acusa no está bien visto en la sociedad, quizás porque son, somos, una inmensa mayoría los que tenemos miedo a que nos señalen aquel desliz, acusen de aquella trampa. Incluso en los viejos tiempos de la infancia el profesor aleccionaba a uno de sus predilectos o al cobista para que apuntase en la pizarra durante su ausencia los nombres de aquellos que no habían guardado la compostura. ¿Qué catadura reservarle a alguien así: la de héroe o la de villano?

Ahora que se revela que honrados ciudadanos han señalado ante Hacienda a otros congéneres de más dudoso comportamiento fiscal surge la eterna duda. Edward Snowden, se acordarán, era consultor tecnológico estadounidense, antiguo empleado de la CIA y de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) y desempolvó secretos peligrosos. Julian Assange, siguiente nombre en la lista, está en fuga con cobijo diplomático de la embajada de Ecuador en Londres, ejerció de trampolín de Wikileaks, la mayor filtración de la historia acerca de los secretos de la política exterior de Estados Unidos. Fue un hackeoinformático de los archivos del bufete Mossack Fonseca el que señaló, con nombres y apellidos, la nómina de propietariosde los secretos que se albergaban en los los papeles de Panamá. Entre los más famosos pentiti(arrepentidos, para los no versados en la jerga de Don Corleone y su estirpe...), se encuentra Tommaso Buscetta, el primer hombre de gran calado en ese sórdido mundo, cuya confesión sirvió de gran ayuda para el juez Giovanni Falcone en su descripción de la Cupola, el órgano que lideraba la Mafia siciliana en los años 80. La nómina va agrandándose, con gente de buena voluntad y otros pasafacturas.

Aquí, entre nosotros, hubo un traidor de pantalón largo: Alejandro Goicoechea, uno de los tristes protagonistas de la Guerra Civil que, siendo director de la construcción del llamado Cinturón de Hierro, defensa fortificada de Bilbao, se paso al bando sublevado y propició la caída de la ciudad. Unos santos y otros que ni les cuento.

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