desde que se abrió la discoteca moma

Los vecinos de Rodríguez Arias ponen 137 quejas por ruido en cuatro meses

Ocho particulares presentan 112 de ellas por los altercados en la vía pública, a las puertas de la discoteca Moma

Sandra Atutxa - Jueves, 11 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Dos agentes de la Policía Municipal con un perro vigilan la entrada de la discoteca ubicada en la calle Rodríguez Arias.

Dos agentes de la Policía Municipal con un perro vigilan la entrada de la discoteca ubicada en la calle Rodríguez Arias. (Foto: Juan Lazkano)

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Dos agentes de la Policía Municipal con un perro vigilan la entrada de la discoteca ubicada en la calle Rodríguez Arias.

Bilbao- La Policía Municipal de Bilbao ha recogido un total de 137 quejas vecinales en los cuatro meses que lleva abierta la discoteca Moma, en la calle Rodríguez Arias de Bilbao, la mayoría relacionadas con los ruidos que genera esta actividad. Concretamente, según adelantó ayer el concejal de Seguridad Ciudadana, Tomás del Hierro, en una comparecencia a petición de Goazen Bilbao, 112 de esas quejas (81,75%) provienen de ocho vecinos -uno de ellos es el director del hotel Ilunión-. Las quejas por el ruido y los expedientes abiertos (cinco en total) mantienen enfrentados a vecinos-hotel con el propietario de la sala de fiestas.

Los vecinos denuncian problemas de ruido, insonorización y altercados en el espacio público que rodea a la discoteca abierta en enero. “Hemos intensificado el control policial, tanto a la entrada como a la salida de la gente. Además, hemos establecido un punto fijo de vigilancia durante la noche. La discoteca Moma no es la única que tenemos vigilada en Bilbao. Tenemos cinco puntos diferentes en los que se concentra la actividad de ocio nocturno”, concretó Del Hierro.

El objetivo, según explicó el edil, es garantizar el descanso vecinal así como la seguridad de las personas que acuden a estos locales. “La Policía no mira a otro lado;cuando tiene que sancionar, lo hace”, apostilló.

En este sentido, Del Hierro desglosó el número de sanciones que se han interpuesto en la calle desde que se abrió el local el pasado 11 de enero. Así, la Policía Local ha cursado 24 denuncias, de las que 7 han sido por la práctica del botellón, 8 por orinar en la vía pública y 9 denuncias por infringir la ley de protección ciudadana. Además, también se ha elaborado en este tiempo un atestado policial por colisión de un vehículo, con el resultado de un detenido por dar positivo en alcohol.

MediaciónJunto a Del Hierro, otros concejales también comparecieron en la misma comisión para tratar la polémica entre vecinos y la discoteca de Rodríguez Arias. Así, el concejal del Área de Movilidad y Sostenibilidad, Alfonso Gil, estuvo acompañado de la edil adjunta de su área, Inés Ibáñez de Maeztu, y del concejal de Planificación Urbana, Asier Abaunza. Frente a las críticas de la oposición, que volvió a denunciar la “inacción” del Consistorio y la “falta de contundencia” para poner fin a los problemas de ruidos y altercados en esa zona, el concejal socialista se reafirmó en que “con la ley y la norma no se negocia;se cumple”.

Así, Gil dijo que existen unas “reglas de juego que todos tenemos que asumir”. Por eso, incidió en que “no es justo” decir que el Ayuntamiento no ha hecho nada en el coflicto de Rodríguez Arias.

Lo cierto es que la polémica en esta calle no cesa. Sin embargo, desde el Consistorio confían en conseguir que ambas partes limen asperezas y logren un punto de entendimiento. “De lo que se trata es de hallar un punto de equilibrio. Es posible. Los vecinos tienen derecho al descanso y los jóvenes, a divertirse”, concretaron. Para intentar buscar una solución, el Área de Movilidad y Sostenibilidad puso en marcha hace unos meses un proceso de mediación para intentar buscar una solución al problema. Desde el Consistorio pusieron en valor la mediación llevada a cabo con los vecinos, el hotel y los responsables de la sala.

“No hemos realizado una oferta improvisada ni friky. Creemos en una estrategia sonora de mediación para prevenir y gestionar los conflictos de convivencia debidos a la contaminación acústica, proponiendo acuerdos estables que impidan problemas futuros”, subrayó Ibáñez de Maeztu, para anunciar que esta misma semana se hará una segunda sesión ampliada “con un mayor despliegue para hacer más propuestas”.

Por su parte, el concejal de Planificación Urbana, Asier Abaunza, aclaró que las licencias de obras y de actividad son regladas. “La opinión que este concejal tenga con respecto al solicitante no importa, ni influye en tanto se cumpla con la ordenanza”. En este sentido, Abaunza recordó que el local ya contaba con una actividad previa a la de esta nueva empresa. “Han hecho unas obras conforme a la normativa, correcciones que el Ayuntamiento les ha pedido”, dijo. En la actualidad, el Consistorio está pendiente de un certificado que garantizará el aislamiento acústico con el que se solventarán los problemas de ruido que afectan al hotel. “Los problemas del ruido interno se van a solucionar”, dijo. Pero la polémica tiene otra pata más: los problemas que se generan en el exterior del local. “Ahí también se está trabajando, tanto con vigilancia policial como con mediaciones de sonido”.

Acusación a EH Bildu El momento más tenso de la comparecencia lo protagonizaron la edil de EH Bildu, Aitziber Ibaibarriaga, y Alfonso Gil. La edil de la coalición abertzale acusó al socialista de “no creerse lo que dice”, mientras que Gil acusó a Ibaibarriaga de dirigir los pasos que están llevando a cabo los vecinos. La edil de la coalición abertzale le recordó a Alfonso Gil que cuando militaba en la oposición decía que si se “criminalizaba” la industria del ocio “nadie vendría a Bilbao a poner discotecas, y que los jóvenes tendrían que ir a Logroño en autobuses”. Gil respondió haciendo mención a unos mails en los que se relataban directrices de EH Bildu hacia los vecinos de la zona y mostrando un cartel en el que se le aludía. “Hace 17 años pusieron carteles en los que amenazaban con matarme. Esta es su forma de hacer política”, resaltó. Ibaibarriaga calificó de “muy grave” y “ridícula” su acusación.

Por su parte, Samir Ladhou, de Goazen Bilbao, afirmó querer “una ciudad dinámica y viva”, aunque se pregunta “a qué espera el Ayuntamiento para tomar medidas contra los ruidos” y “en qué pueden ceder los vecinos”. La portavoz de Udalberri-Bilbao en Común, Carmen Muñoz, se mostró partidaria de la mediación para equilibrar “el derecho al ocio y al descanso de los vecinos”, un aspecto que, llegado el caso, “es el que debería prevalecer sobre los demás”. Del mismo modo, Eguiluz comentó que le cuesta creer que no se pueda actuar de una forma “más contundente”. Además, se preguntó si se han transmitido las órdenes correctas a los agentes municipales. Ante esta acusación, Del Hierro respondió que Eguiluz que “parece estar obsesionado con la Policía Municipal”. “Los policías tienen las instrucciones acerca de lo que deben hacer o no”, afirmó. Además, dijo que han sido numerosas las llamadas que se han recibido denunciando botellón en dicha calle y “no ha sido así”. “No podemos convertir en delincuentes a los jóvenes por fumar en la vía pública”.

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