80º ANIVERSARIO DEL PERIÓDICO 'EGUNA'

De Santurtzi a tierras amigas

Precisamente hoy se cumplen 80 años de aquella primera evacuación de miles de menores, mujeres y ancianos como refugiados a países en paz: Gran Bretaña, Francia, la URSS... de la que informó debidamente el diario ‘Eguna’

Un reportaje de Iban Gorriti - Viernes, 5 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Portada del número 107.

Portada del número 107. (SAF)

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Portada del número 107.

5 de mayo de 1937, el día en el que el lehendakari Aguirre asumió el mando directo del Euzko Gudarostea y el resto de las fuerzas militares leales a la República, echó amarras la evacuación masiva internacional de niñas y niños vascos. De investigaciones de Sabino Arana Fundazioa se desprende que el número de menores con rumbo a países en paz “superaría los 30.000;de ellos 2.300 embarcaron en el puerto de Santurtzi con destino a Francia. Son parte de los más de 150.000 vascos que se exiliarían a causa de la guerra”, valoraban estas mismas fuentes. 150.000 personas con historias humanas idénticas a las de los miles y miles de refugiados de Oriente Medio que hoy en día buscan salvar sus vidas huyendo de conflictos, persecuciones...

Eguna, el primer periódico íntegro en euskera y que publicó 133 ejemplares durante el primer semestre de 1937, recogió la noticia de la primera partida al amanecer de los barcos Habana y Goizeko Izarra. El primer destino de los navíos republicanos fue Burdeos. El rotativo informaba de ello en la contraportada del ejemplar número 107 impreso el 7 mayo. El diario cifraba en 2.000 los menores a bordo del Habana y en un millar el número de mujeres que subieron al Goizeko Izarra. 800 niños tenían como destino Oloron y los restantes 1.200, Biarritz. “Los niños enfermos y débiles se quedarán por el momento en Burdeos”, difundían en subtítulos a seis columnas. La noticia principal contaba con una pieza secundaria y un editorial a modo de carta de despedida a quienes partían en aquellas dos primeras singladuras.

Redactores de Eguna estuvieron presentes en el adiós. Su crónica arrancaba con la llegada de los viajeros en tren de Bilbao a Portugalete. En Santurtzi subirían a los navíos. “Vimos a muchísimas madres llorando aguantando el tipo”, teclearon. La subida a los barcos se hizo despacio y de forma tranquila. “Allí estaba Mrs. Leah Manning supervisando” enfatizaban, ayudados por los servicios sociales y ‘Ertzaña’.

En el momento en que los niños subían a bordo se les obsequiaba un pastel y caramelos. “¡Menuda alegría al probarlos!”, subrayaban. En cada camarote iban dos menores. Los carabineros revisaban las maletas.

Alguna solicitud de exilio fue firmada con un ‘Al extranjero’ o ‘A donde se pueda’, reflejo de la incertidumbre de las familias vascas por sus hijos

Según las cifras que manejó aquel día el periódico Eguna, en el primer viaje del Habana navegaban “2.100 niñas y niños”. Iban acompañados por dos médicos, seis enfermeras, dos practicantes y, por cada cuarenta menores, un profesor. Esta crónica es una de las que más datos aporta;es decir, el periodismo de esta noticia es más cercano al de hoy en día, 80 años después, muy distanciado de trabajos anteriores de ese mismo periódico en los que se opinaba más que informaba.

Tras el histórico Habana zarpó el Goizeko Izarra. Al lado de los barcos navegaban numerosas pequeñas embarcaciones hasta que naves inglesas escoltaron a las vascas que portaban la ikurriña como pabellón. La exparlamentaria laborista afiliada al Partido Comunista, Mrs. Leah Manning, envió telegramas a Inglaterra al duque de Atholl, a Lloyd George, a Sir Archibald y a Miss Wilkinson.

“Os tendremos presentes”

La noticia complementaria -a modo de subtítulos- informaba de que el Habana partió a las seis de la mañana de Santurtzi y que los barcos fueron escoltados por el famoso crucero Royal Oack. La editorial contaba con título y antetítulo. El primero imprimía un Agur ta erdi y el segundo un Hasta pronto. El texto arrancaba con un cercano saludo a las “mujeres frágiles”, “los tiernos niños” y los ancianos. “Vais lejos de la patria, en busca de paz, con ganas”, “lejos de este vuestro histórico y querido pueblo” decían y a renglón seguido enviaba otro mensaje: “Os tendremos presentes [...] esto lo superaremos, así lo creemos”.

“Si hoy os decimos adiós es porque sabemos que es mejor para vosotros”, apuntaban y les hacía saber que aunque las casas vascas estuvieran quemadas, como los bosques, el sentimiento vasco “es más joven que nunca” porque “la libertad de Euzkadi será más amplia y floreciente”. Y de ahí a la despedida final a los niños, mujeres y ancianos: “Desde el exilio rezad por nosotros”.

Jornadas más tarde continuarían las evacuaciones a territorios en paz como Francia, Inglaterra, URSS, México o Bélgica. “A la hora de cumplimentar las solicitudes, los padres podían elegir el destino de sus hijos, generalmente Francia, Gran Bretaña o la URSS, aunque en algunas demandas, también aparecían menciones como Al extranjero o A donde se pueda, que reflejan bien la incertidumbre existente en esos momentos entre las familias vascas por la suerte de sus vástagos”, analiza Jesús J. Alonso Carballés, de la Universidad de Limoges-EHIC, en el libro El primer exilio de los vascos, 1936-1939.

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