Editorial

Del hecho a sus consecuencias

La reacciones al acuerdo logrado por el PNV en Madrid se han centrado más en la acción de pactar con el PP que a lo que el acuerdo contempla porque es innegable que resulta beneficioso para la sociedad vasca

Viernes, 5 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:03h

LAS reacciones al acuerdo que permitirá al Gobierno Rajoy la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado y por el que el PNV obtiene para Euskadi una ventajosa interpretación del Cupo, la reforma de la tarifa eléctrica para la industria, inversiones ferroviarias por más de tres mil millones y el acceso de la Ertzaintza a datos europeos, junto a otros objetivos, se han centrado más en la acción en sí, en el hecho de pactar con el PP, por la corrupción que la afecta o por su rampante antinacionalismo, que en lo que el acuerdo contempla. Seguramente porque las condiciones que plantea son comprendidas como beneficiosas por la sociedad vasca y, por tanto, difícilmente criticables. De ahí que quienes en su momento no lograran -o no quisieran- conformar una alternativa a la continuidad de Mariano Rajoy al frente del Gobierno del Estado pero han decidido, con absoluta legitimidad, rechazar su proyecto de presupuestos, cuestionen bien la idoneidad de pactar con el diabloaun si reporta beneficios para el desarrollo de Euskadi como sociedad, quizás porque refleja el grado de responsabilidad con que los jeltzales responden a la confianza que los votantes otorgaron a su gestión;bien la realidad del cumplimiento del pacto basándose en los antecedentes -y la restricción del autogobierno que el Estatuto de Gernika desarrolla es el mejor ejemplo- de acuerdos logrados con Madrid. Olvidan unos, incluidos aquellos que solo entienden la política como imposición de sus ideas y siguen empeñados en la violencia, en este caso contra los batzokis, que incluso aquellos a quienes estos pretenden imitar han tratado de alcanzar acuerdos con el PP, que la izquierda abertzale también ha coincidido con ese partido al confluir sus intereses comunes en el accionar político diario. Y obvian otros que es responsabilidad de todo parlamentario la vigilancia del cumplimiento por el gobierno de los acuerdos rubricados por este, de manera especial habiendo sido también elegidos por la sociedad que se beneficia de ese cumplimiento. Y al respecto, llaman la atención las palabras del presidente del PP del País Vasco, Alfonso Alonso, y su pretensión de condicionar las decisiones futuras del PNV con la advertencia sobre el efecto que estas tendrían en el proceder del PP. Alonso se equivoca: ofrece motivos a la duda de que el PP cumpla lo pactado y por tanto a la duda sobre el acuerdo, con lo que en todo caso la advertencia sería recíproca.

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