La BOS interpretará mañana y el viernes la partitura perdida de Stravinsky

Será la primera orquesta del Estado que toque el ‘Canto fúnebre’, desaparecida durante la Revolución Rusa

Maite Redondo - Miércoles, 3 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Los conciertos estarán dirigidos por el director titular de la BOS, Erik Nielsen.

Los conciertos estarán dirigidos por el director titular de la BOS, Erik Nielsen. (BOS)

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Los conciertos estarán dirigidos por el director titular de la BOS, Erik Nielsen.

BILBAO. En 1908 el compositor ruso Igor Stravinsky (Oranienbaum, Rusia, 1882-Nueva York, 1971) escribió la obra Canto fúnebre, que fue interpretada solo en una ocasión, un año más tarde, en el conservatorio de San Petersburgo durante un concierto dedicado a la memoria de Rimski-Korsakov que dirigió Felix Blumenfeld. Poco después se perdió todo rastro de la única copia existente. El compositor siempre creyó que la pieza fue confiscada por los comunistas durante la Revolución que se desató a continuación, ya que el poder soviético prohibió su obra.

El Canto fúnebre fue olvidado en sentido estricto: ni siquiera Stravinsky recordaba los sonidos, aunque intentó recomponer la pieza en varias ocasiones. El compositor tuvo siempre en vida la esperanza de que la obra apareciera algún día entre los fondos de una de las bibliotecas orquestales de San Petersburgo, tal como confesó a Robert Craft en su libro de 1959 titulado Memorias y comentarios. Consideraba el Canto fúnebre como la mejor creación de su época temprana. La escribió cuando tenía 26 años y aún era un desconocido.

Pero no pudo ser. Stravinsky murió sin poder volver a escuchar su réquiem. El 4 de septiembre de 2015, durante una conferencia en la Sociedad Internacional de Musicología de San Petersburgo, Natalia Braginskaya anunciaba que se había encontrado la partitura perdida de Stravinsky. Casualmente, apareció durante una remodelación, escondida en un almacén oculto tras unas estanterías de la biblioteca del conservatorio de la ciudad rusa. Como si algún admirador de la obra de Stravinsky hubiera intentando salvarla del olvido eterno.

ReestrenoMás de un siglo después de su estreno, la obra fue reinterpretada el 3 de diciembre de 2016 por primera vez por la orquesta del Teatro Mariinski dirigida por Valeri Guérguiev. Guérguiev dirigió una versión intensa y emotiva donde reveló toda la riqueza de planos sonoros y texturas de la obra. Veinte segundos de silencio al final dieron paso a una calurosa ovación donde el director alzó entre sus brazos, ante el público, la partitura recuperada.

Tras el redescubrimiento, la obra ha sido interpretada, hasta ahora, por otras nueve orquestas a lo largo de todo el mundo: Seoul Philharmonic, Symphony Orchestra of the Moscow Conservatory, Singapore Symphony, Netherlands Radio Philharmonic, Philharmonia (Londres), Orchestre National de France, Chicago Symphony, New York Philharmonic y Auckland Philharmonia.

La BOS será la décima orquesta que la hará sonar en todo el mundo tras su reestreno y la primera en todo el Estado. La cita será mañana y el viernes en el Palacio Euskalduna, a partir de las 19.30 horas, y estará dirigida por el director titular de la sinfónica bilbaina, Erik Nielsen. El programa se completará con el Concierto para violín y orquesta en La menor, op 53, de Dvorák, y la Sinfonía nº 3 en Mi bemol mayor, op. 55 Heroica, de Beethoven. Intervendrá también Viviane Hagner, una de las más destacadas violinistas de la actualidad.

“Eslabón perdido”Este año se celebra el 135 aniversario del nacimiento de Igor Stravinsky, un compositor imprescindible para entender la música contemporánea. Se convirtió en un clásico en vida, cuando en 1910 comenzó a crear, por encargo del empresario Serguéi Diáguilev, obras que sacudieron el mundo musical. A este hijo de un eminente tenor del Teatro Mariinski le auguraban un gran futuro desde su juventud.

ElCanto fúnebrefue su quinta obra. Se estrenó año y medio antes del triunfo de El pájaro de fuego en París, que catapultó a la fama al compositor. Según explicó el propio Stravinsky en su Autobiografía, “desgraciadamente la partitura de esta obra desapareció en Rusia durante la Revolución, como tantas otras obras que había dejado allí. Ya no me acuerdo de la música pero sí recuerdo bien la idea original. Era como un cortejo de todos los instrumentos solistas de la orquesta que, uno por uno, iban depositando su melodía sobre la tumba del maestro, a modo de corona”.

Para los musicólogos, el réquiem era el “eslabón perdido” que permite comprender, en toda su dimensión, la evolución del genial compositor ruso desde la tradición decimonónica rusa hacia la modernidad. A Canto fúnebre le seguirían otras composiciones como Petrushka y La consagración de la primavera, que convirtieron a Stravinsky en una de las figuras clave del mundo de la música clásica.

Dejó un riquísimo legado musical: compuso seis óperas, 13 ballets, música para piano, de cámara, orquestal, sinfonías... Stravinsky murió en Nueva York a los 88 años y fue enterrado en Venecia. Una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood recuerda al genial compositor ruso.

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