bilbao basket, vivo en el ‘play-off’

Ganar desde la trinchera

El Bilbao Basket, coral e intenso, bate al Andorra, recupera el ‘average’ y sigue vivo en la lucha por el ‘play-off’

Jon Larrauri - Lunes, 1 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:04h

Micheal Eric se cuelga del aro andorrano sin que Giorgi Shermadini y Beka Burjanadze puedan evitarlo. Reportaje fotográfico: José Mari Martínez

Micheal Eric se cuelga del aro andorrano sin que Giorgi Shermadini y Beka Burjanadze puedan evitarlo. Reportaje fotográfico: José Mari Martínez

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Micheal Eric se cuelga del aro andorrano sin que Giorgi Shermadini y Beka Burjanadze puedan evitarlo. Reportaje fotográfico: José Mari MartínezÁlex Mumbrú hizo muchísimo daño al poste, como en la imagen ante David Jelinek.

Bilbao- Era un partido de los de bajar al barro y el RETAbet Bilbao Basket se enfangó hasta el cuello, sin remilgos. Hacía falta trabajar a pico y pala y no faltaron efectivos dispuestos a portar los aperos y utilizarlos hasta su desgaste. La cuadrilla que tenía que acometer la obra comparecía mermada en número y fuerzas, pero se multiplicaron los currelas dispuestos a arrimar el hombro para tapar ausencias. Invirtiendo en la cita hasta la última gota de combustible que queda en sus depósitos a estas alturas de curso, los hombres de negro se ganaron ayer el derecho a seguir aspirando al play-off al superar a un Morabanc Andorra más rápido, más alto y más fuerte, pero que ayer tuvo menos corazón que la escuadra de Carles Duran, que salió de Miribilla con el premio gordo, ya que además recuperó elaverage y dejó la octava plaza a un triunfo a falta de tres duelos por disputarse.

Si el del Valencia Basket fue un triunfo de alfombra roja, de chaqueta y corbata, de los que lucen en pasarela, el de ayer se fraguó en las trincheras, con mono azul de operario. Con una rotación exterior muy dañada después de que Tobias Borg se uniera a Scott Bamforth en el epígrafe de bajas por una rotura de fibras, el conjunto vizcaino sujetó durante 30 minutos la mirada de los de Joan Peñarroya antes de poner pies en polvorosa en un magnífico cuarto final, solvente en ataque y granítico en defensa. Los anfitriones resistieron contra viento y marea en los momentos malos, sobre todo en un segundo acto en el que los visitantes amagaron con poner pies en polvorosa (28-35), y supieron madurar el partido desde la retaguardia, hasta el punto de permitir solo 30 puntos en los dos últimos actos.

Obligados por la necesidad a confeccionar quintetos novedosos y atípicos (coincidencia de Javi Salgado y Sergio Llorente en cancha), arriesgando en algunos emparejamientos (Miha Lapornik tuvo que vérselas un par de veces con el tremendo Thanasis Antetokounmpo en el poste) y apostando por la energía y efusividad de Borja Mendia por encima de Danilo Nikolic, Carles Duran y sus ayudantes compusieron la mejor partitura posible para su orquesta. Si Peñarroya apostó por sacar chispas de la imponente presencia de Giorgi Shermadini debajo del tablero y del juego de Antetokounmpo por encima del aro, los locales contraatacaron desde la defensa, el reparto de balón (seis jugadores acabaron anotando en dobles dígitos) y un ardor pocas veces visto este curso a la hora de cargar el rebote ofensivo (17 capturas en aro contrario). Con estos ingredientes, la calidad de individual de los locales fue saliendo a la luz, impulsada por un superlativo Axel Hervelle que sumó 12 rebotes (siete ofensivos) a sus 10 puntos. Álex Mumbrú gobernó el duelo desde el poste, anotando 14 puntos y regalando siete canastas, Ivan Buva trabajó bien las distancias cortas, sobre todo en la primera parte, Jonathan Tabu, fallón, apareció para enchufar los dos triples que pusieron el candado al choque y Micheal Eric estuvo imperial en ambos aros en los cinco minutos finales.

El duelo, que necesitó casi dos minutos y medio para presenciar su primera canasta en juego, arrancó espeso, con los dos equipos enlazando errores en el tiro y pérdidas. Los anfitriones apostaron por activar al poste a Mumbrú y que este fuera el que generara juego desde su oficina, mientras que los andorranos trataron de sacar provecho de la verticalidad de Albicy, ya fuera con las continuaciones de Shermadini o sacando la bola fuera. La contienda transcurrió igualada, sin demarrajes, hasta que dos conexiones del capitán con Buva, una con un servicio por detrás de la espalda, cristalizaron en un optimista 19-14. Peñarroya llamó a capítulo a los suyos. El técnico visitante metió más madera en la caldera al activar al inquieto Navarro y el hercúleo Antetokounmpo y su propuesta física fue imponiéndose, ya que las bajas obligaban a Duran a hacer encaje de bolillos. Un triple sobre la bocina de Navarro cerró el acto inaugural con un 21-23. Buva y Lapornik reaccionaron desde la línea de 6,75 (27-25), pero el Bilbao Basket se quedó sin dinamita desde la larga distancia y el Andorra leyó con acierto la situación. Más grandes y más explosivos, los visitantes cerraron bien su defensa cada vez que los hombres de negro jugaron interior, con mucho uso de cuerpo y manos ante la permisividad arbitral, y su buen movimiento de balón les permitió sumar puntos con soltura. Además, los de Duran fueron dejándose tiros libres por el camino y la situación comenzó a torcerse (28-35), pero Mumbrú y Buva sujetaron el timón y un triple de Tabu sirvió para alcanzar el ecuador con un 36-37 que dejaba todo abierto.

Gran defensa En la reanudación, el belga compareció desatinado en el tiro, pero sus compañeros le guardaron las espaldas. Con una defensa enérgica que durante seis minutos solo permitió dos puntos al rival y un buen movimiento de balón, encontrando liberados a Hervelle y Todorovic en la línea de tres puntos y a Mumbrú al poste, el Bilbao Basket creció hasta un interesante 46-39, pero el Andorra recuperó parte del terreno perdido a lomos de Antetokounmpo. Mumbrú, hiperactivo, lideró la resistencia, Salgado colocó el 55-50 con un triple, pero el Andorra no perdió el rebufo. El 55-52 a diez minutos del final dejaba todo abierto. Un triple de Tabu disparó a los suyos hasta el 62-54, pero Navarro estrechó márgenes (62-59) y entonces, cuando más falta hacía, surgió, majestuoso, Eric. Dos canastas suyas y un taponazo sobre Shermadini construyeron el suelo sobre el que el Bilbao Basket cimentó su triunfo, con la guinda de dos tremendos triples de Hervelle y Tabu que dejaron sin respuesta al Andorra (74-65). A los hombres de negro les queda aún vida. Se lo ganaron ayer en la trinchera.

dos más uno

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