Arte kritika

El autoanálisis de Luis Gordillo

Por Edorta Kortadi - Sábado, 29 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:04h

TODA la trayectoria de Luis Gordillo es un viaje al fondo neurológico del cerebro según diversas etapas y perspectivas de aproximación”, palabras de Francisco Calvo Serraller. Y el propio autor ha definido su pintura como autoanalítica.

Luis Gordillo (Sevilla, 1934) comenzó su andadura en París tras contemplar la pintura abstracta de Tápies, Wols, Dubuffet y Fautrier, y de la que en la muestra antológica del Koldo Mitxelena, comisariada por José Antonio Álvarez y Santiago Olmo, hay notables dibujos a tinta china: Letrismo en francés.

Pero su verdadera experiencia comenzó en los 60 tras conectar con el pop anglosajón de los Hockney, Hamilton, y su propia introspección a través del psicoanálisis. Realizó una serie dedicada a cabezas:Gran Cabeza(65), Cuatro ojos, y la rotunda Jano, pieza clave en su discurso (66). Elementos bipolares y cinéticos comienzan a aparecer en su obra, que se darán con mayor intensidad y colorido en la serie de automóviles:Automovilista en paisaje (68), y sobre todo en Descendimiento en rojo-gris(68), y que raya a la altura de los excelentes Palazuelos. Los elementos cinéticos, el color detonante, y las perspectivas bifrontes hacen el resto.

En los 70-80 se produce una irrupción de la fotografía, con dibujos distorsionados a partir de la realidad: Pareja americana(70-80), Sedimentación-Estructuración (75-76), y Secuencias edipianas resultan rotundas y excelentes. O las magníficas Peter Seller (78), y Variaciones en color del Andarín cabezón, una de las más interesantes de la muestra. Y en los 80 comienza su andadura por unas obras más abstractas, aunque nunca lo haya sido del todo, conSituación meándrica (86), Vesícula (86), en formatos de mayor tamaño y formas orgánicas. A comienzos del nuevo milenio Gordillo realiza una serie de tiras a base de elementos orgánicos de alto colorido, rasados, y cinéticos, que producen obras tan hermosas como: Insistencia líquida (2004), Glóbulos oxigenados (08), yLogotipos de sí mismos(2010). Termina la muestra con sus últimos experimentos sobre rostros humanos: Keoops psychoanlysis(15),Implantación de sueños, y ¿Este es el futuro? (14), con el retrato del rey Juan Carlos, volviendo a cerrarse el círculo sobre su propio viaje psicoanalítico.

Figuración-abstracción, bifrontalidad-distorsión, cinetismo-planimetría, cultura popular-culta, color-blanco y negro, recorren este medio siglo de la pintura de este creador-perturbador de la imagen, que ha logrado el reconocimiento como uno de los pintores españoles más interesantes de la segunda mitad del siglo XX.

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