aportación al arte vasco

Los Gure Artea tienen rostro de mujer

La escultora María Luisa Fernández logra el premio por segunda vez. El certamen reconoce además el proyecto Sra. Polaroiska, impulsado por Alaitz Arenzana y María Ibarretxe, y la iniciativa Azala, de Idoia Zabaleta

Maite Redondo - Viernes, 28 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:04h

El viceconsejero de Cultura, Joxean Muñoz, con los artistas y miembros del jurado de Gure Artea Ane Rodríguez, Mabi Revuelta y Manu Muniategiandikoetxea.

El viceconsejero de Cultura, Joxean Muñoz, con los artistas y miembros del jurado de Gure Artea Ane Rodríguez, Mabi Revuelta y Manu Muniategiandikoetxea. (Juan Lazkano)

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El viceconsejero de Cultura, Joxean Muñoz, con los artistas y miembros del jurado de Gure Artea Ane Rodríguez, Mabi Revuelta y Manu Muniategiandikoetxea.

“Durante años, he mantenido un tiempo de silencio, ahora he vuelto con más fuerza” “En 1985 recibí el primer Gure Artea de escultura;los premios sirven de impulso”

bilbao- “Es mi segundo Gure Artea. El primero fue en 1985, el primero que se daba de Escultura. Ahora, me llega en un momento muy especial. Durante muchos años he mantenido un tiempo de silencio, me he dedicado más a la pedagogía, aunque una artista nunca deja de tener una sensibilidad hacia la creación. En los últimos años, he vuelto con más fuerza que nunca”, confesaba María Luisa Fernández, pocos minutos después de que el viceconsejero de Cultura, Joxean Muñoz, anunciara que había sido galardonada con el Gure Artea por su labor y trayectoria artística.

Este año, los Gure Artea dan una mayor visibilidad a las mujeres artistas. En un acto en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Joxean Muñoz, acompañado por los artistas Ane Rodríguez, Mabi Revuelta y Manu Muniategiandikoetxea, que han formado parte del jurado, comparecía ante los medios de comunicación para dar a conocer las personas e iniciativas reconocidas con los Gure Artea de este año, unos premios que tienen rostro de mujer. En el caso de Fernández, el jurado subrayó su “potencia deslumbrante” y la influencia que ha ejercido dentro de la Nueva Escultura Vasca. Además se ha reconocido la labor creativa del proyecto Sra. Polaroiska, formado por Alaitz Arenzana y María Ibarretxe, cuya obra abarca desde instalaciones coreográficas a películas o performances.

Azala, otro proyecto impulsado por una mujer, Idoia Zabaleta, ha sido reconocido por la labor realizada en el ámbito de las artes visuales. Situado a escasos kilómetros de Gasteiz, Azala es un espacio de creación que ofrece residencias artísticas y un programa de formación continua para personas creadoras locales e internacionales. De este proyecto, el jurado ha valorado las oportunidades que ofrece a los artistas, siendo un “lugar abierto donde estimular cualquier fase creativa en colaboración, donde se comparten los procesos de creación o investigación de cada creador, y también donde se aborda la formación continuada”.

 Los premios Gure Artea se otorgan anualmente con el objetivo de reconocer la aportación al arte contemporáneo vasco. Es es el caso de María Luisa Fernández, una de las artistas más renovadoras de la vanguardia contemporánea. Fernández (Villarejo de Órbigo, León, 1955) tuvo compañeros de viaje en la Escuela de Bellas Artes de la UPV a Txomin Badiola, Darío Urzay, Jesús Mari Lazkano... Se hicieron una generación sin querer. En ese momento, la figura de Jorge Oteiza, suponía una autoridad en la pedagogía del arte. Pero esta generación, sentó las bases para una redefinición de los lenguajes escultóricos. El grupo de artistas asentado en Bilbao se convirtió en referente de las prácticas y los debates artísticos que marcaron la década de los ochenta en el contexto de Euskadi. “Como Badiola o como Moraza hubo un momento en que tuve deseos de salir, de vivir en otra ciudad y me fui a Nueva York”, explica la escultora.

Durante casi veinte años, María Luisa Fernández ha tenido un espacio de silencio, de inactividad. “Nunca hay un solo motivo, se conjugaron muchos factores... La situación del mundo del arte, mi traslado a Galicia, mi interés por la pedagogía... “, confiesa. En 2015, regresó con una retrospectiva en Azkuna Zentroa. Su muestra, titulada Je, je...Luna recogía sus obras producidas entre 1979 y 1997 y formaban parte de distintos ensayos y acercamientos a la figura de un “Artista ideal” que está presente en la producción de la escultora hasta su última muestra individual. Las obras de María Luisa Fernández se caracterizan por incorporar lenguajes artísticos dispares que van desde los post del conceptual y el minimalismo, a elementos que provienen de la tradición de la escultura vasca.

Sus trabajos forman parte de las colecciones de Artium, del Reina Sofía, Macba, Fundació la Caixa de Barcelona, así como de distintas colecciones privadas. “He vuelto para seguir trabajando, con más fuerza y renovada que nunca. Este premio me sirve de impulso”, asegura la escultora. Los Gure Artea se entregarán en una gala el 15 de junio en Tabakalera.

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