Videoarte y Creación Digital

El Bellas Artes y la Fundación BBVA crean un programa de videoarte

La obra de Beatriz Caravaggio ‘Different trains’, encargada de abrir el certamen, será exhibida hasta septiembre

Uxue Razkin - Jueves, 27 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Rafael Pardo, Bingen Zupiria y Miguel Zugaza, tras la firma. Fotos: Oskar Martínez

Rafael Pardo, Bingen Zupiria y Miguel Zugaza, tras la firma. Fotos: Oskar Martínez

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Rafael Pardo, Bingen Zupiria y Miguel Zugaza, tras la firma. Fotos: Oskar MartínezLa artista posa junto al panel informativo de su obra.

bilbao- El Museo de Bellas Artes de Bilbao y la Fundación BBVA renovaron ayer su convenio de colaboración creando el Programa de Videoarte y Creación Digital que arranca con la exhibición deDifferent trains, una obra de Beatriz Caravaggio. La artista ha trabajado sobre la pieza musical homónima del compositor Steve Reich y su obra será expuesta en la sala 33 del museo hasta el 25 de septiembre.

En la presentación del nuevo programa intervinieron el consejero de Cultura del Gobierno vasco y presidente del Patronato de la Fundación del Museo de Bellas Artes, Bingen Zupiria;el director de la Fundación BBVA, Rafael Pardo, y el director del Museo de Bellas Artes, Miguel Zugaza. Este último manifestó que “esta colaboración encuentra ahora en la creación artística contemporánea su razón de ser y más concretamente en la creación que se desarrolla en los medios digitales y audiovisuales”. De esta manera, y como prosiguió el director de la pinacoteca, la Fundación BBVA quiere contribuir a subsanar este hueco mediante la convocatoria abierta y anual de las Becas Multiverso y encargos especiales como el realizado a Beatriz Caravaggio.

La artista cogió la palabra para dar una senda explicación sobre lo que ha sido el proceso de creación de Different trains. Steve Reich compuso en 1988 una pieza para cuarteto y cinta pregrabada. La obra evoca en su primer tercio los viajes en tren -desde Nueva York a Los Ángeles- que el compositor realizó entre 1939 y 1942 para visitar las casas de sus padres que estaban divorciados. Esta parte contrasta con el segundo movimiento que recrea lo que le podría haber ocurrido a un judío -él también lo es- de haberse encontrado en ese mismo periodo en Europa. En la pieza, también hace referencia a los trenes de deportación a los campos de exterminio nazi. En el último movimiento, el compositor representa el cierre de la etapa bélica con el recuerdo siempre presente de la devastación y los crímenes del régimen nazi.

Caravaggio se encargó de reescribir visualmente la obra musical de Reich, con variado material de archivo en una pantalla dividida en tres -técnica del tríptico- en la que se sincroniza con la interpretación musical que hizo Kronos Quartet en 1989.

“Es difícil partir de una obra musical. La Fundación me ofreció la oportunidad de hacer ese vídeo y era importante respetar el trabajo de Steve Reich y no imponer un lenguaje visual ajeno que no guardara relación alguna con la obra o que molestara en la escucha de la obra”, argumentó. Caravaggio contó también que tampoco quería “aprovecharse de la obra. Quería hacer una obra evocadora y trabajar en la misma dirección, tanto de estructura como de temática, que él utilizaba, ya que el tema está muy definido en su composición musical”.

Asimismo, para vestir la música, utilizó material de archivo, “que era lo que mejor iba a funcionar”. “Pero quería que ese material de archivo hubiera sido filmado en los lugares y en la época en la que se desarrolla la narración. Es decir, si él está hablando de trenes que cogía en Estados Unidos, yo quería material rodado en los años 30 en Estados Unidos, y en lo que se refiere al Holocausto, proceder de la misma manera”. Según comentó, esa fue una decisión artística que hizo al principio y que condicionó su trabajo.

En lo referente al proceso de creación, Caravaggio hizo un estudio “profundo” de la obra musical de Reich, que según apuntó, “es una obra que ha marcado una nueva forma de componer”.

Más tarde se dedicó a estudiar el conflicto bélico, que es el contexto de la obra, y más en concreto el Holocausto y los trenes de deportación. “Había decidido artísticamente que la obra se desarrollara en el ámbito del tren;o bien los propios trenes o las estaciones, los andenes... Me parecía que podía estar hablando del Holocausto sin tener que mostrar imágenes que se utilizan habitualmente;esto es, una pieza más evocadora que documental”.

La artista aseguró que hay muchos documentales históricos que utilizan material de archivo también pero lo hacen desde un lenguaje de reportaje, “una manera de hablar más directa donde no se exige tanto la intervención del público como en mi obra”. De todas formas, ella también es de la opinión de que todas las obras artísticas que se hagan sobre el Holocausto son “muy importantes” porque todas ellas forman una memoria colectiva. “Al fin y al cabo, este conjunto de obras son pequeñas aportaciones para que no se olvide lo acontecido”, afirmó.

un proceso concienzudoBeatriz Caravaggio trabajó en esta obra casi dos años. Fue un proceso “lento y concienzudo” ya que constó de diferentes fases: el estudio de la obra musical, el contexto histórico y la selección del material. “He estado cuatro o cinco meses con el montaje, es muy medido. Por ejemplo, la obra tiene tres movimientos, pero en cada movimiento hay distintas frases y esas son las que marcan los distintos ritmos. Y yo ahí también cambio visualmente. Han sido muchos meses de montaje, de afinarlo... pero ha sido muy enriquecedor. El proceso me ha permitido crecer mucho”.

La artista también reflexionó sobre la situación del videoarte como vertiente artística. “Las fronteras del género del videoarte son muy difusas: se entremezcla con la fotografía, con documental de creación o incluso con la infografía. Se intenta adaptar a otros lenguajes, no tiene una estructura tan rígida”, comentó al tiempo que añadió que ahora existe mucha producción pero escasean los lugares de exhibición. Hay pocos espacios.

“Pocas son las instituciones, museos, galerías que exhiben de una manera continua videoarte y creación digital en sus programas, por eso es maravilloso que exista este nuevo espacio aquí en el Bellas Artes”, concluyó Caravaggio.

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