Todo empezó en Euskadi

Por Iñigo Urkullu - Miércoles, 26 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:02h

80 aniversario del bombardeo de Gernika

80 aniversario del bombardeo de Gernika (Foto: José Mari Martínez)

GaleríaGalería: 80 aniversario del bombardeo de Gernika

  • 80 aniversario del bombardeo de Gernika
  • Varias personas observan el mural del Guernica, en la villa foral
  • Familiares de las víctimas de la bomba atómica lanzada en Nagasaki en 1945, hoy durante el acto con motivo del 80 aniversario del bombardeo de Gernika.
  • El lehendakari Iñigo Urkullu (c), con un ramo de flores en el cementerio de Gernika junto a Luis Iriondo Aurtenetxea (i), un hombre de 94 años que sobrevivió a las bombas.
  • Minuto de silencio de todos los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados en el 80 aniversario del bombardeo de Gernika.
  • Un minuto de silencio bajo el Árbol de Gernika 80 años después
  • Los junteros vizcainos guardan un minuto de silencio bajo el Árbol de Gernika
  • El arzobispo de Nagasaki, Mitsuaki Takami (i), y uno de los familiares de las víctimas de la bomba atómica lanzada en esa ciudad japonesa en 1945, portan un ramo de flores en el cementerio de Gernika.
  • Los sobrinos de la legión Condor que bombardearon Gernika, Dieprand von Richthofen (d), y Karl-Benedikt von Moreau (i), junto a Luis Iriondo Aurtenetxea (c), de 94 años, que sobrevivió a las bombas aéreas.
  • El alto comisionado para la Paz en Colombia, Sergio Jaramillo, (i) recoge en nombre del presidente de su país, Juan Manuel Santos, el Premio "Gernika por la Paz y la Reconciliación", concedido también al líder de las FARC, Rodrigo Londoño, alias
  • El periodista y fotógrafo Gervasio Sánchez "Gerva";Enrique Santiago, asesor de las FARC;el alcalde de la localidad Jose María Gorroño;y el alto comisionado para la paz en Colombia, Sergio Jaramillo;durante el aurresku de honor tras la entre
  • El periodista y fotógrafo Gervasio Sánchez "Gerva", (d) recoge el Premio "Gernika por la Paz y la Reconciliación"en Gernika.
  • Luis Iriondo Aurtenetxea (i), de 94 años, superviviente del bombardeo de Gernika, junto al embajador de Alemania en España, Peter Tempel (d).
  • El alto comisionado para la paz en Colombia, Sergio Jaramillo (d), saluda al arzobispo de Nagasaki, Mitsuaki Takami (i), en presencia de Luis Iriondo Aurtenetxea (c), de 94 años, superviviente del ataque aéreo.
  • John Steer, hijo del corresponsal británico George Steer, periodista de The Times cuyas crónicas dieron a conocer al mundo el ataque aéreo, porta un ramo en el cementerio de Gernika.
  • 80 aniversario del bombardeo de Gernika
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HACE unos días tuve la oportunidad de visitar Auswitch. Quizás el campo de exterminio que tiene el dudoso honor de representar mejor la decisión política de Hitler de exterminar a todo un Pueblo. De exterminar a sus adversarios.

Sólo viendo la inmensidad de aquel campo de destrucción y muerte uno puede atisbar la crueldad, frialdad y el horror que se escondía detrás de aquella decisión. Se puso al servicio del exterminio de prisioneros y prisioneras la mejor tecnología de la época para matar y hacer desaparecer de forma rápida, barata y eficiente a millones de personas.

Y todo esto ocurrió hace menos de 80 años. Es decir, ni estamos hablando de la prehistoria, ni de historia antigua ni de historia moderna. Es historia contemporánea.Quienes tomaron aquella decisión eran coetáneos, en muchos casos, de nuestros padres y abuelos.

Fue una parte de la civilización más supuestamente avanzada la que tomó esta decisión sin precedentes, por su inmensidad, precisión, crueldad y eficiencia. Nada parecido desde la aparición del ‘homo sapiens’ en la Tierra hace 200.000 años.

Es la parte de nuestra historia que siempre debemos tener presente. Y siempre debemos recordar. Y recordar que la barbarie de quienes cometieron este genocidio no empezó en Polonia, Alemania o Checoslovaquia. Empezó en Euskadi.

Entre 1936 y 1937 más de 80 municipios vascos fueron bombardeados bajo las órdenes de Franco. Uno de cada tres municipios de nuestra Comunidad sufrió bombardeos indiscriminados contra la población civil indefensa.

Euskadi también tiene el dudoso honor de sufrir los primeros bombardeos masivos contra la población civil en la historia. Miles de personas fueron asesinadas en Euskadi por bombas lanzadas, en su mayor parte, por aviones alemanes e italianos.

Dentro de unos días se cumple el 80º aniversario del Bombardeo de Gernika, primero lo habían sido Otxandio y Bilbao. Y hoy es un buen momento para recordar cómo los bombarderos más modernos de la aviación alemana arrojaron el 26 de abril de 1937, durante más de tres horas, 3.000 bombas incendiarias sobre Gernika. Al mismo tiempo, los cazas nazis ametrallaban sin misericordia a la población que huía.

Por suerte, allí estaba el periodista inglés George Steer que publicó dos días después lo que ocurrió en The Times y The New York Times. “Guernica, el pueblo más antiguo de los vascos y el centro de su tradición cultural, fue destruida completamente ayer por la tarde por aviones insurgentes”, escribía el 28 de abril Steer. Y a pesar de todo muchos miraron hacia otro lado. Es buen momento para recordar a todas las víctimas de aquella masacre. Para reconocer a quienes lucharon en defensa de la libertad y la democracia. También para subrayar nuestro compromiso de mantener viva la memoria y, sobre todo, de condenar la injusticia de los bombardeos. La injusticia de la guerra.

Nos hace recordar lo frágil que es la paz. Y cómo a la menor oportunidad la crueldad y la guerra son capaces de campar a sus anchas. Recuerdo. Condena. Reconocimiento. Compromiso. Esto es lo que nos reúne, y nos une en torno a un bombardeo que precedió a la mayor y más cercana barbarie de la historia de la humanidad. No podemos volver a mirar hacia otro lado.

* Lehendakari del Gobierno vasco

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