elecciones en Francia

Macron, el anticuerpo del sistema contra Le Pen

Joven, guapo e inteligente, el exministro de Economía se convierte a sus 39 años en el favorito para presidir Francia

Lunes, 24 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Emmanuel Macron besa a su mujer, Brigitte Trogneux, tras conocer los resultados.

Emmanuel Macron besa a su mujer, Brigitte Trogneux, tras conocer los resultados. (EFE)

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Emmanuel Macron besa a su mujer, Brigitte Trogneux, tras conocer los resultados.

París- La irrupción del joven candidato Emmanuel Macron en la política francesa se asemeja a la de un anticuerpo generado por el sistema como vacuna contra el peligro existencial que se cierne sobre él: la ultraderechista Marine Le Pen. En la lógica de un modelo electoral que propicia la bipolaridad, sólo un proclamado antisistema como Macron -profundamente incardinado en la misma elite que pretende reformar- podía retar de frente a la mujer que quiere poner patas arriba la V República francesa.

Joven, guapo e inteligente, con aspecto de yerno perfecto y de primero de la clase, el exministro de Economía se ha convertido a sus 39 años en el favorito para presidir Francia durante los próximos cinco años, según los sondeos. Habría que indagar mucho para encontrar precedentes del fenómeno macronista en las democracias occidentales. Hace solo un año era todavía un semidesconocido ministro de Economía que apenas había logrado sacar adelante una tímida ley liberalizadora y que se distinguía más por sus salidas de tono que por su influencia sobre las arcas del país.

Si algo buscó Macron desde su entrada en el Gobierno socialista, en agosto de 2014, fue hacerse con una voz propia. Eso le permitió discrepar en asuntos tan centrales como la reforma de la Constitución que impulsó el presidente François Hollande -y que encalló en el Parlamento- para retirar la nacionalidad francesa a los condenados por terrorismo.

La continua búsqueda de un perfil diferenciado, a la derecha del Partido Socialista pero con tintes sociales y cosmopolitas que lo alejan de los conservadores, convirtió a Macron en un ente extraño en la política francesa: un liberal. Y así, de paso, se erigió en la némesis casi perfecta de Le Pen. Dos intrusos con visiones opuestas. Proteccionismo y repliegue frente a multiculturalismo y apertura.

Hijo de dos médicos de Amiens (norte del país), Macron se formó en el gran vivero galo de cargos públicos, la Escuela Nacional de Administración, donde coincidió con una promoción que hoy copa importantes puestos en la estructura del Estado francés. - Efe

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