fiestas de San Prudentzio

El levantador del ‘txopo’ de Matiena

El abadiñarra Pablo Hernández lleva quince años dirigiendo la izada del tradicional árbol en fiestas

A la espera de un relevo generacional, el jueves a las 20.00 horas, volverá a disfrutar con la subida

Domingo, 23 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:04h

El abadiñarra Pablo Hernández

El abadiñarra Pablo Hernández

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El abadiñarra Pablo Hernández

Kevin Doyle

Abadiño- El barrio abadiñarra de Matiena cuenta las horas que restan para el inicio de las populares fiestas de San Prudentzio. Como manda la tradición, los festejos darán inicio este próximo jueves con el levantamiento del txopo que estará liderado nuevamente por el abadiñarra Pablo Hernández. A sus 53 años, y toda una vida disfrutando “del momento más emocionante de las fiestas”, lleva quince abriles encargándose de dirigir las maniobras para levantar y después quitar el tradicional árbol. “Nací en la casa que está a escasos metros de donde lo colocamos todos los años. Desde pequeño he mamado está tradición tan arraigada en Matiena y fue Mitxel Ezenarro el que me enseñó y me pasó el testigo”, explica.

Con apenas ocho años, Pablo Hernández ya acompañaba a los mayores del municipio en la emocionante misión de elegir el txopo para las fiestas. Los encargados del derribo acudían a los pinares del barrio de Gaztelua y lo hacían de noche ante la atenta mirada de los más jóvenes. “Tengo que reconocer que nos daba bastante miedo entrar en el pinar de noche. Media docena de amigos nos acercábamos hasta el cruce de Gaztelua para ver cómo lo tiraban y lo cogían. El txopo siempre se ha robado y hasta perdigonazos nos han metido”, recuerda con cariño el abadiñarra, quien añade entre risas que “desde hace muchos años es un robo consentido”.

Como suele ser habitual, el derribo del árbol se realiza más o menos dos semanas antes de su levantamiento oficial. Media docena de vecinos, con Pablo a la cabeza, se encargan de seleccionar el pino teniendo en cuenta sus características y dimensiones. El motivo de derribarlo y pelarlo con varias semanas de antelación es para que se seque y pese menos y la resina no esté tan presente el día de su puesta. En lo que a las características principales del txopo se refiere, “con que tenga 18 metros, y pase la altura del tejado donde nací, ya viste muy bien”. En este sentido, Pablo asegura que “los ejemplares que ponemos en fiestas suelen tener una media que oscila entre los 20 y 23 metros de altura y el de este año rondará los 24”.

Será este jueves a las 20.00 horas cuando se lleve a cabo el tradicional levantamiento del txopo. Para ello, las personas participantes se darán cita a las 17.30 horas a la bodeguilla de Matiena. Cuadrillas enteras, lo que supondrá alrededor de medio centenar de vecinos, irán al barrio de Gaztelua con el objetivo de recoger el pino y traerlo en hombros hasta Matiena. En el trayecto, y como manda la tradición, habrá tiempo para beber y comer algo antes de llevar a cabo el alzamiento.

Finalmente, serán una veintena de personas las encargadas de su izada ante la atenta mirada de cientos de vecinos que se amontonan para presenciar este momento. “Nos ayudamos de cuatro cuerdas, dos escaleras, una chapa y un hacha. Nos cuesta más desde que pusieron la rotonda porque partimos de negativo para subirlo. Aun así, no suelo estar nervioso el día del levantamiento porque sé que todo sale siempre según lo previsto. Lo que sí hago es asegurarme de que los encargados de las escaleras no me beban mucho antes porque son los que realmente lo levantan”, avisa Hernández.

Ansiado relevo Las fiestas de San Prudentzio, encargadas de abrir el calendario festivo de Durangaldea, han programado medio centenar de actos dirigidos a todos los públicos y edades. Como todo lo que empieza acaba, el punto final llegará el 7 de mayo con el derribo del árbol que tanto les cuesta levantar. Será un acto en el que de nuevo el protagonismo volverá a recaer en los jóvenes del municipio que, liderados por Pablo, se encargarán también de esta tarea. Asegurando que “nunca me voy a desvincular del txopo y espero que esta tradición se mantenga siempre”, el abadiñarra confía en que el cambio generacional sea una realidad pronto. “A Pete -un compañero- le he pasado las cuerdas y la ikurriña pero de momento no ha querido coger el testigo. Espero que se decida porque sé que lo puede hacer bien”, anima.

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