El sacacorchos

Antídoto prodigioso

Por Jon Mujika - Sábado, 22 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:03h

EL publicista neoyorquino Michael Levine tuvo el don de decirlo el primero y con clarividencia: tener hijos no le convierte a uno en padre, como tener un piano no le convierte a uno en pianista. Hoy aún retumba el eco de ayer, cuando Bilbao se pobló de melodías merced a la iniciativa Tu ciudad se llena de pianosque sacó a la villa del ritmo trepidante de las urgencias, los bocinazos, las sirenas, los gritos o el silencio ensordecedor de quienes pasan a tu lado como un rayo sin un perdón que llevarse a la boca cuando te empujan, sin un gracias que mascullar cuando les cedes el paso. Al piano se sentaron algunos atrevidos, es cierro, pero también gente virtuosa, padresperfectos.

La banda sonora de las ciudades del siglo XXI es una partitura llena de borrones y sobresaltos, de gritos ahogados como el de aquel tipo que intentaron abrirle la garganta con un vaso roto por cuchillo, o a pleno pulmón, como el de tantas y tantas mujeres que sienten la zarpa del maltrato sobre sus hombros;de lamentos como el de aquel que pierde un puesto de trabajo para el que tanto sudó o de imprecaciones y juramentos de quien es víctima de un delito cualquiera.

Para muchos -para demasiados, diría...- suena, ya les digo, una triste banda sonora que acompaña la pobre película de sus vidas, un sonido ambiente que suma tormento a su tormento, tortura a su tortura. Acelera un coche con el petardeo de su motor acatarrado o traquetea una taladradora como si quisiese llegar a los más profundo de tu cabeza (es mi ruido odiado predilecto...);llora un recién nacido a pleno pulmón e incluso se balancea un columpio en el parque con el chirriar de sus cadenas oxidadas. Imagínenselo: toda una orquesta sinfónica de estruendos que nos saca de quicio. Fue por eso, para aplacar la dura marcha de los estrépitos, por lo que se detuvo el apresurado, por lo que calló el niño, por lo que silenciaron los cláxones: porque en medio de la jauría de voces de la calle, un joven tocaba el piano.

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