De paseo con... Bibiñe Pujana

“En Zeanuri antes no se podía bailar ‘a lo agarrao ”

Entrevista de Iker Ugarte Fotografía de Borja Guerrero - Sábado, 22 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Bibiñe Pujana

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Bibiñe Pujana

Zeanuri- Bibiñe Pujana no cambiaría su pueblo por nada. La zeanuritarra habla maravillas de su localidad natal y charlar con ella es entrar de lleno en el pasado y el presente de su amado Zeanuri. Además, Pujana es de las que hacen porque la actividad social y cultural del pueblo, mantenga un ritmo constante y nunca se apague. Profesora por vocación, fue una de las impulsoras del grupo de teatro Zeani Antzerki Taldea, en el que aún participa activamente. Con la máxima de “no parar quieta y estar en todas las salsas”, ha vuelto a apuntarse al grupo de txistularis y acude a la Bertso Eskola, entre otras.

Participa activamente en la vida social y cultural del pueblo, no sé si haría falta más gente como usted.

-La verdad es que Zeanuri es un pueblo muy participativo, tanto los jóvenes como los mayores se implican. Cada vez hay más movimiento, a pesar de ser un pueblo pequeño. Tenemos muchos grupos culturales y mucha gente que trabaja por conservar nuestro patrimonio cultural, pero también por traer cosas nuevas y otro tipo de actividades. Además, siempre ha habido mucha cultura de teatro y de contar historias, quizás por la cercanía con la naturaleza ha habido mucha imaginación e inquietudes y por ende, mucha cultura.

Zeanuri es un pueblo bonito, pero siempre hay algún rincón más especial que otros...

-Pues mire, había un sacerdote muy famoso, Gabriel Manterola, que decía que Zeanuri era un pueblo repartido como los nidos de pájaro. Es decir, además del centro, la plaza y los alrededores, lo que tiene este pueblo es que subes a una pequeña cima y ves una barriada, subes a una distinta y ves otra barriada. Y la verdad es que todas son preciosas. No tiene más que mirar las vistas, tenemos el Gorbeia aquí al lado, esto es un lujo.

Aquí a los barrios se les llama barriadas.

-Sí, y además antes había una ermita en cada barriada, más de 15. Antiguamente se celebraba una misa en cada una de ellas, ha llegado a haber hasta cinco sacerdotes en el pueblo. Alguna está hasta a cinco kilómetros del pueblo, es algo característico de nuestro municipio.

La verdad es que llama la atención la superficie tan grande que ocupa Zeanuri. ¿Ha afectado eso alguna vez a la unión de todos los vecinos.

-En mi juventud recuerdo que igual nos juntábamos menos que ahora, incluso había pequeños colegios en las barriadas. De todos modos nos conocíamos todos. Ahora ha venido gente de fuera y a algunos no los conoces. Lo que sí pasaba antes y era curioso es que en Zeanuri, la gente se casaba con personas del pueblo, se iba a las romerías de las barriadas y allí se conocía a mucha gente.

Seguro que habrá buenas anécdotas.

-Pues le puedo decir que en Zeanuri, durante bastante tiempo estuvo prohibido bailar a lo agarrao. Mi padre me contaba que mucha gente iba a la muga con Dima y ahí sí que lo bailaban, encima esto pasó durante muchos años. A veces había que conformarse con los bailes como la sokatira, pero ya se sabe que lo prohibido siempre gusta más. (Risas).

Aquí saluda a todo el mundo.

-Claro, nos conocemos casi todos, y si no le conozco también le saludo, ya estoy acostumbrada y eso no cambia. Además hay una cosa muy buena de conocernos todos, que nunca te faltan apoyos, eso no ocurre en muchos sitios y es algo de lo que tenemos que estar orgullosos.

Pero además es un pueblo con un carácter muy abierto.

-Sí, en eso creo que se ha mejorado mucho y la verdad es que somos abiertos.

Del Zeanuri de antes, ¿qué diría que ha cambiado?

-Pues han cambiado bastantes cosas. Hay muchas más casas y hay algunas que antes nos maravillaban y ahora están un poco de capa caída. Lo que sí se ha hecho es obra nueva y ha llegado bastante gente a vivir. La escuela parecía que iba a cerrar sus puertas y hoy en día hay muchos niños, lo cual es algo de lo que tenemos que estar contentos, llega gente y no se va prácticamente nadie.

Entonces aquí se vive bien...

-Hombre, no lo cambio por nada, eso seguro. Si habla con cualquiera del pueblo le dirá lo mismo, algo tiene que tener de bueno...

Habla maravillas de su pueblo, pero algo se podrá mejorar, ¿o no?

-Pues yo diría que en invierno hay días en los que te tienes que retirar pronto a casa, igual en las ciudades hay más luz y más movimiento a esas horas. Pero ojo, ya le digo que no lo cambiaría por ningún otro sitio.

El euskera se escucha en cada esquina, han sabido conservarlo perfectamente.

-Pues ahora se escucha algo más de castellano, pero la verdad es que es un pueblo totalmente euskaldun y siempre hemos hablado en euskera, además el que se habla en Zeanuri.

Su familia tenía un molino, aquí tuvieron mucha importancia. ¿Qué recuerda de aquel tiempo?

-Mi abuelo y mi padre fueron molineros, sí. Recuerdo que había muchos tópicos, porque la gente decía que tenían fama de que siempre se quedaban algo de trigo o de maíz (Risas). Hay muchas historias de después de la guerra, porque estaba prohibido moler todo lo que quisieras. Venían inspectores y guardias para ver si habías hecho algo que no les cuadraba. Pero claro, llegaban baserritarras con un pequeño saco para dar de comer a la familia, y no se podía decir que no, así que más de una vez le precintaron las piedras.

Impulsora y miembro de Zeani Antzerki Taldea

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