Tribuna abierta

Nos preocupa

Por Mónica Míguez y Leire Kortajarena - Viernes, 12 de Agosto de 2016 - Actualizado a las 06:02h

EN el contexto del pasado día de San Valentín, desde Medicus Mundi Gipuzkoa, Farapi Koop. Elkartea y el departamento de antropología de la UPV-EHU hacíamos pública una investigación que, con el título de “¿El amor es algo bonito que acaba mal?”, pretendía analizar el conjunto de ideas que en torno al amor romántico comparten adolescentes y jóvenes. El estudio, que se centró en chicos y chicas de entre 13 y 18 años, quería descubrir también cómo las expectativas creadas sobre el amor y el sexo influyen en su forma de actuar y de establecer relaciones afectivas y sexuales, así como detectar comportamientos y actitudes que podrían ser dañinas para su salud sexual y reproductiva y que, incluso, pudieran desembocar en violencia machista.

De las conclusiones extraídas en dicha investigación emergieron ideas que no por intuidas algunas de ellas dejan de ser preocupantes. Sumadas a la realidad social en la que nos movemos, nos plantan en un escenario complicado, pero no imposible, en el que trabajar la igualdad. Necesitamos identificar la violencia machista recibida en el día a día, darle la importancia que tiene como problemática y poder hacerle frente;algo de lo que todavía estamos lejos cuando en el último barómetro del CIS publicado, de junio pasado, la violencia hacia las mujeres solo figura entre las tres principales preocupaciones de un 0,9% de la población. Y eso que, en lo que llevamos de año, han sido asesinadas más de sesenta mujeres.

Es esencial que entre todos los agentes sociales consigamos una mayor visibilización, concienciación y compromiso respecto a las desigualdades que se mantienen a día de hoy entre hombres y mujeres y que, junto con el sistema patriarcal, son ingredientes esenciales del caldo de cultivo de las múltiples expresiones de violencia machista que existen en todas y cada una de las sociedades alrededor del mundo y que, desgraciadamente, en muchas ocasiones acaban con el asesinato de mujeres.

En esa mayor visibilización, concienciación y compromiso tenemos responsabilidad cada una de las personas que integramos las administraciones públicas, las ONG y demás movimientos asociativos, cualquier colectivo social y la propia ciudadanía.

Y sí, hay quien muestra su preocupación, así lo reconoce y manifiesta su interés y su apuesta por unir fuerzas de cara a enfrentar el problema. Lo hemos podido vivir en primera persona en los talleres que, finalizada la investigación, se han realizado con diferentes colectivos y agentes educativos de la provincia para socializar dicha investigación y trabajar en la creación de dinámicas que poner en práctica con adolescentes y jóvenes y en las reuniones que hemos tenido con los ayuntamientos de los municipios que han participado en este proceso investigador y formativo, así como con la Diputación Foral de Gipuzkoa. Las preocupaciones, tanto de agentes educativos como de las administraciones públicas, han coincidido con las nuestras y se resumen en las conclusiones del estudio realizado.

Que tanto adolescentes como jóvenes establezcan la pareja como el estado vital ideal;que sostengan la idea de que se precisa de otra persona para estar completa y que entiendan la vida sin pareja como un fracaso, nos preocupa.

Que, a pesar de ese estado vital ideal que sería la pareja, sigan asumiendo el conflicto como algo intrínseco al amor, entendiendo que “si no hay peleas, no hay amor”, también nos preocupa.

Necesitamos identificar la violencia machista recibida en el día a día, darle la importancia que tiene como problemática y poder hacerle frente;algo de lo que todavía estamos lejos

Que la presencia de la pareja se haga cada vez más constante, como algo que se ha facilitado desde las nuevas tecnologías (whatsapp, facebook y demás redes sociales…), que hoy por hoy juegan un papel central en la realidad de adolescentes y jóvenes, y que las chicas asuman más el hecho de estar siempre disponibles para sus parejas, nos preocupa.

Que, si en la teoría están bastante asumidos los valores esenciales relativos a la igualdad entre hombres y mujeres, siga existiendo en la práctica cierta legitimación de algunas desigualdades, como la desigual consideración del papel que juegan chicos y chicas en las relaciones amorosas, nos preocupa.

Que hayamos encontrado una clara falta de modelos en cuanto a la diversidad de las relaciones afectivo-sexuales, con actitudes explícitas de repulsa hacia la homosexualidad y la bisexualidad, nos preocupa seriamente.

Que los cuerpos, sobre todo los de las chicas, continúen considerándose como objetos, convirtiéndolos en elementos de deseo y de consumo;algo en lo que las nuevas tecnologías vuelven a tener un peso importante, dada la continua exposición y escrutinio público de los chicos y sobre todo de las chicas, en las redes sociales, nos preocupa.

Que conozcan la teoría y las consecuencias que entrañan ciertos comportamientos en relación a sus hábitos sexuales y cómo pueden afectar a su salud sexual y reproductiva, pero que en la práctica no cuenten con estrategias suficientes para defender sus propios criterios a la hora de tomar decisiones respecto a sus relaciones sexuales, sobre todo en el caso de las chicas, que también deben asumir el control de su propia sexualidad, la respuesta ante la del chico y el señalar a las chicas que no se ajusten al modelo establecido en lo relativo al comportamiento de éstas respecto a las relaciones;también nos preocupa.

Que haya aumentado la concienciación de chicos y chicas sobre la violencia física, pero que la traten como algo totalmente alejado de sus vidas y no como parte de un sistema social que les afecta y que puede manifestarse en sus entornos cercanos y, sobre todo, afectarles directamente, a pesar de que describan experiencias con diferentes grados de control, acoso y algunos tipos de violencia, que en ocasiones normalizan como algo “propio de las relaciones”, nos preocupa sobremanera.

Precisamente por estas preocupaciones, desprendidas de las conclusiones del estudio, realizado principalmente en varios gaztelekus de la provincia guipuzcoana, y a modo de guía de por dónde seguir el trabajo en esta temática, el equipo que ha realizado la investigación plantea una serie de recomendaciones. Y, aunque es cierto que, como aspecto positivo, actualmente se pueden encontrar discursos cuestionadores;planteamientos y experiencias que hablan de ciertos cambios en positivo gracias a las acciones de concienciación y sensibilización en género llevadas a cabo durante los últimos años por el movimiento feminista y por las administraciones públicas, así como cambios producidos socialmente en los modelos de hombre y mujer, se han visto una serie de necesidades que podrían resumirse en dos grandes líneas en las que seguir trabajando.

Por un lado, la necesidad de continuar construyendo conocimiento sobre el ideario amoroso, las concepciones de la pareja y de las relaciones, la salud sexual-reproductiva y el cuerpo en la adolescencia y la juventud, centrándonos en sus manifestaciones on line y off line. Por el otro, la necesidad de plantear acciones de sensibilización y prevención específicas para adolescentes y jóvenes que, partiendo de valores y objetivos comunes, recojan las diferentes realidades de las que parten (por edad, lugar de residencia, etc.), se adapten a esas realidades y, desde esos puntos de partida, establezcan un itinerario hacia la igualdad y la problematización de la violencia machista asociada a cualquier modo de amor, creando nuevos conceptos, habilidades y, sobre todo, nuevas reglas del juego para unas relaciones sexuales y afectivas en las que el respecto, al autonomía y la igualdad entre chicos y chicas sean los ejes.

Seguiremos construyendo conocimiento y planteando acciones de sensibilización y prevención específicas para chicos y chicas. Para ello, tendremos en cuenta las propias pistas que ellos y ellas nos han ido dejando en el camino. Continuaremos buscando espacios apropiados, que unan lo formal y lo informal, saliéndonos del discurso teórico y transitando hacia el ejercicio práctico, con dinámicas de trabajo y herramientas más ligadas al ocio y al tiempo libre de estas edades. Para ello, esperamos poder continuar el trabajo en equipo con los diferentes agentes con los que hemos iniciado este proceso;empezando, claro está, por adolescentes y jóvenes;y continuando por agentes educativos y administraciones públicas. Y por cualquier colectivo o agente que quiera implicarse en la consecución de una sociedad libre de violencia machista y libre de desigualdades entre mujeres y hombres.

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